Paraíso dulce y salado

martes, 14 enero, 2014

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Parece que últimamente la gente no deja de hacer “brunchs”, término anglosajón para denominar una realidad que a muchos nos encanta: desayunar y almorzar a la vez. Es cosa de pasearse un domingo por la ciudad y ver que hay una gran variedad de sitios donde sirven desde unas tostadas hasta un plato de humus, da igual la hora que vayas. Barceloneses, aceptad el brunch, porque como uno de esos guiris que se enamoran de la ciudad y se quedan, este fenómeno se ha asentado en el haber de las costumbres de la ciudad condal.

Esta vez recomendaré un establecimiento que está en una de las calles más bonitas de Barcelona, Enric Granados, justo en la esquina de Consell de Cent. En esa conjunción de l’Eixample se encuentra un remanso de paz y buen gusto llamado Brunch & Cake, donde mezclan lo dulce con lo salado con excelente perfección. ¿Mermelada con chorizo? No, tartas y bocadillos salados, dos conceptos que en este lugar cobran un sentido diferente.

Desde una visión completamente subjetiva, todos los detalles evocan el típico “lugar para chicas” de las películas americanas. Un café cuco donde llevar el ordenador y ponerse a escribir una novela, al más puro estilo Carrie Bradshaw. Un lugar perfecto para una reunión con amigos, para ir a cotillear o encontrarse con alguien que no ves hace tiempo. Si coges un buen sitio, como la mesa redonda junto a la ventana, puedes pasarte dos horas fácilmente, porque, además, el café con leche está buenísimo. Pero a pesar de ser el lugar perfecto para ir con amigos, es espectacularmente bueno, y mucho mejor, para ir de resaca. Es así. Aunque haya un murmullo constante y el simpático personal vaya de un lado para el otro, la tranquilidad que te entra cuando te sientas es del todo recomendable. Es como apoyar la cabeza en una almohada de plumas con la funda recién cambiada después de un día ajetreado.


La carta está separada en delicias para desayunar dulce, especialidades de huevos para desayunar salado, ensaladas y bocadillos curiosos por si vas más tarde y te apetece desayunar a mediodía. Todo está riquísimo. Ya que lo recomiendo para hacer un brunch reponedor, tienes la obligación tácita de pedir algo salado con un café con leche. Sublime. En la mezcla está la perfección. Aunque los pasteles estén de muerte, lo certifico, yo paso, porque me gusta desayunar almorzando salado. Donde haya unos huevos revueltos, que se quiten las tostadas con mermelada.

Si vas un día después de haberlo dado todo, tengo que recomendarte un remedio cuya efectividad está científicamente demostrada: un café con leche, una coca cola y cualquiera de sus bocadillos, como el rico pan de chapata con pollo marinado, rúcula, brie fundido, tomates secos y pesto. Es una receta mata resacas, cien por cien garantizada; un viaje agradable que te conectará con la venidera rutina semanal, que te hidratará y que te permitirá volver a casa fresco como una lechuga.


Me gustaría hacer hincapié en sus extraordinarios bocadillos. Hace un tiempo tenían uno de albóndigas que era mano de santo, pero que no puedo recomendarlo como plato estrella porque no está siempre disponible. Desde aquí animo a quien decida los platos del día a que le hagan un hueco en la carta, porque aunque el concepto asuste, está en el ranking de los mejores bocadillos de mi vida. Sin embargo no se pueden menospreciar las tartas que sirven, con medalla especial para la de pudding de Donut con arándanos  y canela.

En definitiva, es el lugar al que hay que ir un domingo de esos (o un día de esos cualquiera). Eso sí, seguro que habrá más gente como tú y seguramente tengas que esperar. Cosas de la vida en la ciudad. Un paseo dominical revitalizador que te hará ser mejor persona.

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