Más que pasta

viernes, 15 junio, 2012

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Meneghina es un pequeño restaurante del Born que mezcla lo mejor de la cocina italiana con algunos ingredientes locales, todo aliñado magistralmente con el encanto de Arianna, su maestra de ceremonias.


En dialecto milanés Meneghina significa «mi cosita». “Es una voz cariñosa y  también el nombre de una riquísima tarta de manzana que siempre me ha gustado”, nos cuenta Arianna Grau, una de las orgullosas madres del proyecto. Junto con su socia y amiga Assumpta forman el equipo, el pilar y el corazón de un pequeño restaurante, acogedor y elegante, lleno de detalles en el que ambas atienden a los comensales –con la misma calidez familiar con la que se tratan entre ellas– y que transmite a la perfección la sensación de hogar que sus propietarias buscaban. “Meneghina es un proyecto que nació por la necesidad de dejar crecer mi cocina, de ampliar conocimientos tanto laborales como personales. La necesidad de una aventura y un proyecto nuevos, de hacer más grande el comedor de casa”.

El estilo de su cocina refleja perfectamente la historia y la personalidad de Arianna. Italiana por parte de madre y catalana por parte de padre, confiesa haber crecido “comiendo pasta, comiendo italiano, eso sí, siempre con un toque del producto local. Desde siempre he visto a mi madre y a mi abuela amasando pasta de todo tipo, cocinando y cocinando… como muchos de nosotros. Por eso la base de nuestra cocina es la fusión de dos culturas y dos cocinas: la italiana y la catalana”. Una mezcla que se aprecia de manera instantánea en platos del día como la pasta con jurel –ese pescado a reivindicar, eliminado de la mayoría de restaurantes por que (¡oh, sorpresa!), tiene espinas–, con la que consiguen una deliciosa mezcla de sabores que se sublima en cada bocado, o las jugosas albóndigas con cremosa polenta (ese acompañamiento que en Italia cumple la misma función que el pan en España o el arroz en la India) y salsa de tomate casera con albahaca que dejan claro desde el primer mordisco que lo simple, si está bien hecho, es siempre la mejor opción. A Arianna le cuesta recomendar un solo plato de su carta, “poque todos los platos tienen una pequeña historia y todos emocionan, pero quizá los gnocchis, la polenta y las albóndigas (cuando las hacemos) tengan para mí un valor muy especial”.


La mozzarella es sin duda una de las protagonistas de los entrantes: recomendamos especialmente el que permite degustarla en tres versiones diferentes –normal, burratta (artesanal y proveniente del norte de Italia) o ahumada– con una pequeña ensalada de tomate deshidratado y un fantástico pan casero. La carta, pequeña pero en constante mutación, invita a visitar la Meneghina a menudo. “Nuestra carta cambia según los productos frescos de temporada y los que encontramos en el mercado”, cuenta Arianna. “Según el tiempo, la primavera o las inspiraciones culinarias. Así que siempre habrán platos nuevos, platos del día, platos diferentes. Pocos, pero muy bien hechos. Buscando siempre productos de muy buena calidad y que todo sea lo más artesanal posible”. Los vinos que ofertan son una mezcla entre los del país y vinos italianos, siempre de pequeños productores, escogidos con cariño “y hasta con un punto de romanticismo” por Arianna.


Y la mejor manera de rematar todo esto es, cómo no, con un tiramisú que, junto con otros pasteles y tartas caseros –de chocolate, naranja o la mismísima meneghina que da nombre al local– pone punto final a una experiencia difícil de olvidar.

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