“Leer este texto hoy es como una bofetada, te hace dar cuenta de lo poco que avanzamos”

Martes, 29 Mayo, 2012

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Hasta el 3 de junio podéis ver en la sala Atrium la obra “Els desgraciats”, de Prisamata. Una representación con ecos de Poe y Baudelaire en la que Iván Morales dirige y Bruno Bergonzini  y Jordi Vilches actúan.

¿Cómo llegasteis a Margarida Trosdegínjol, la misteriosa autora que escribió Els desgraciats hace cien años?
Iván Morales: Martí Gallén descubrió el texto y me lo pasó. Quedé fascinado porque era eactamente lo que estábamos buscando. Lali Àlvarez, socia fundadora de Prisamanta, y yo hace tiempo que teníamos ganas de trabajar con Martí. Este texto era perfecto y a medida que hemos ido sabiendo más sobre la autora ha crecido nuestro entusiasmo. En este caso la conexión entre el texto y los directores, los personajes, los actores y todos los que se han sumado al proyecto (Ingride Santos a la producción, Xavi Sàez, Cristi Garbo…) ha sido mágica.

¿Qué se sabe de la autora?
I.M.: No se sabe mucho. Encontramos un libro suyo de poemas en la biblioteca de Olot, descubrimos un texto titulado Bañeras de opio del cual solo se ha conservado una traducción al castellano que se editó en los setenta. Creemos que en los ochenta se representó algo suyo en Sudamérica, pero no está muy claro.
Bruno Begonzini: Sospechamos, por lo raro nombre y por la poca información que hay, que se trata de un seudónimo.
Jordi Vilches: Los temas que trata podían ser conflictivos en su época, por tanto tiene sentido. Debía tener consciencia de estar bastante avanzada a su tiempo.

¿En qué sentido?
I.M.: Primero por lo que trata, y sobre todo, por cómo lo trata. Hay algo subversivo en su obra, en la forma que tiene de hablar de crímenes, en cómo introduce el tema de las adicciones… el título Bañeras de opio es bastante explícito en este sentido. Hace un tipo de literatura que es popular sin ser constumbrista y que parece influido por autores como Poe o Baudelaire, algo que no teníamos consciencia de que hubiera existido en la Catalunya del momento.
J.V.: Incluso puede intuirse en Els desgraciats el amor entre hombres.

¿La situáis en alguna escena concreta? Si se trata de un seudónimo, puede que ni siquiera fuera una mujer.
I.M.: En principio lo es, encontramos una foto suya. Fue coetánea de Víctor Català, nombre bajo el que se escondía Caterina Albert. Creo que, a parte del tema del seudónimo, tienen cosas en común. Albert también fue atrevida y escribió sobre temas conflictivos, como el infanticidio.
B.B.: Pensamos que el hecho de que Trosdegínjol fuera mujer también puede haber contribuido a que haya sido ignorada hasta la fecha.

¿Qué sentido le veis ahora a representar un texto de 1912?
I.M.: El texto nos encantó porque mezcla cosas que nos parecen exóticas, como el circo, con otras con las que conectamos totalmente. Quizás porqué está escrito en una época de cambio de siglo, como la que vivimos, nos parece muy contemporáneo. Transmite la incertidumbre de un momento, sorprendente ahora por su vigencia. J.V.: Leer este texto hoy es como una bofetada, hace darte cuenta de lo poco que avanzamos.

Es cierto que el texto impacta por su anacronismo, incluso por su actualidad. Supongo que parte del mérito lo tenéis vosotros, por cómo lo habéis interpretado y adaptado.
J.V.: Bueno, no ha sido difícil porque desde el principio nos hemos sentido muy identificados con él y creemos que el mérito de esto es de la autora, pero sí que es verdad que hemos trabajado un poco el anacronismo.

Y habéis incluido algunos guiños cinéfilos.
I.M.: Sí, eso también.

El texto es básicamente un diálogo entre dos personajes. ¿Qué representan Jack y Baptiste para vosotros?
B.B.: Jack y Baptiste simbolizan estas relaciones simbióticas entre dos personas, entre las cuales va habiendo cada vez más similitudes.
J.V.: Ahora mismo, yo te diría que Jack y Baptiste son Bruno Bergonzini y Jordi Vilches, no te puedes imaginar hasta qué punto.
I.M.: Son personajes oscuros, son “els desgraciats”, y podríamos decir que así somos un poco todos.

¿Els desgraciats es teatro negro?
I.M.: Sí, sin duda. Pero con el humor necesario para la supervivencia.

¿Cómo describiríais la esencia de la obra?
I.M.: Els desgraciats es amor sin cena. J.V.: Somos dos pequeñas compañías que nos hemos juntado para hacer esto, con muchas ganas y poco presupuesto, porque nos apetece. Es como coger el atajo más largo, pero nos hace sentir especiales.
I.M.: Es lo que nosotros llamamos “orgullo desgraciado”.

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