LaCol: otras maneras de concebir la arquitectura

Jueves, 14 Agosto, 2014

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Cuando se habla de asociacionismo, cooperativismo y movimiento social en Barcelona una no puede pasar por alto los barrios de Sants, Hostafrancs y La Bordeta. Entre la multitud de iniciativas, algunas de larga tradición y otras de reciente surgimiento, se halla LaCol, una cooperativa de jóvenes arquitectos instalada en Sants que propone una nueva manera de pensar y hacer la arquitectura en favor de la transformación social y trabajando de manera horizontal a través de la participación activa.

Miembros de LaCol

En una cafetería de la plaza Osca cercana al local donde trabajan comparto un café con Carles Baiges, uno de los miembros de LaCol, que empieza por explicarme cuáles fueron los motivos que dieron origen a la cooperativa alrededor del 2010: “Llegamos a Sants como estudiantes y el entorno nos marcó mucho. El verano que llegamos había obras en la calle que lo dejaron todo empantanado. Estaban peatonalizando las calles con el plan Zapatero. Deprisa, sin pensar, solo por gastar el dinero. Como acción de protesta contra el espacio público que estaban haciendo decidimos invadir la calle de plantas, muebles y juegos durante un fin de semana. A partir de aquí empezamos a tener contacto con los vecinos y las asociaciones. Además, algunos de nosotros nos fijamos en Can Batlló para nuestro proyecto de final de carrera. No solo trabajábamos en el proyecto, sino que nos implicamos como vecinos. Empezamos a darnos cuenta de que, como cooperativa de arquitectura, podíamos tener un papel dentro de los movimientos sociales y las reivindicaciones vecinales. Podíamos proporcionar una ayuda en cuestiones técnicas que la gente no domina”.

Tras este surgimiento más o menos accidental, LaCol se dio cuenta de que sus conocimientos podían ser aplicables en diversos ámbitos. Y, aunque sus orígenes provengan de una actitud activista que siguen teniendo a título individual como cualquier otro vecino, como cooperativa de arquitectos potencian una vertiente profesional desde donde ofrecen todo tipo de servicios de su ámbito, siempre acordes con su filosofía y demostrando que existe otra manera de hacer las cosas, más justa y más coherente a las necesidades reales de la sociedad. “Nos interesa, sobre todo, una arquitectura que pueda cambiar la mentalidad de la gente. Una arquitectura que se haga desde la voluntad de la gente, y no inventar algo que nadie necesita o que nadie ha pedido. Dedicamos mucho esfuerzo al proceso y hacemos más difusión de él que del resultado final. Lo interesante es el proceso, que la gente aprenda que hay otras maneras de vivir y que es capaz de hacerse sus cosas. Destinamos mucho tiempo y esfuerzo a procesos participativos, de autoconstrucción y al hecho de escuchar y reivindicar lo que la gente está pidiendo”.

El pasado julio tuvo lugar en Barcelona el encuentro anual de Arquitecturas Colectivas, una red de internacional de personas y colectivos provenientes del campo de la arquitectura, la sociología, el arte y otras disciplinas que están interesados en la construcción participativa del entorno urbano. Baiges reflexiona sobre la participación de LaCol en esta última edición que llevaba por lema ‘La ciudad no se vende, se vive’. “Nosotros tenemos contacto con Arquitecturas Colectivas desde el encuentro que se hizo en Valencia hace 4 años. En la edición de este año nuestros objetivos eran a tres niveles: por un lado fortalecer la red a nivel de Barcelona. Preparar el encuentro entre los diversos colectivos ha servido para conocernos entre nosotros y poder colaborar. También fortalecer la red a nivel nacional ya que, al ser tan abierta, es algo débil. Por último queríamos criticar la situación de Barcelona y visibilizar espacios emergentes y no tan consolidados. Solares recuperados como el Espai Germanetes, ConnectHort en Poblenou, el Ateneu Santboià, un espacio público que han cubierto en Santa Coloma… Es una buena ocasión para echar una mano a espacios que han surgido recientemente y que son alternativos. Incluyéndolos en un programa, organizando una convocatoria abierta de actividades y llenándolos con doscientas personas ya consigues apoyarlos.”

Mapa de actuaciones de Arquitecturas Colectivas – Barcelona, junio 2014

Itinerarios, talleres, debates, el programa del encuentro que dura una semana es extenso y, en esta ocasión, ha procurado llegar más allá de los límites estrictos de la ciudad. “Dimos mucha importancia a que fuese Barcelona metropolitana. Cada día se trabajaba en un lugar: Sant Boi, Sants, Hospitalet, Eixample, Ciutat Vella, Sant Andreu – Sagrera, Santa Colomoa, Badalona y Can Masdeu. Lo repartimos bastante, salimos de Barcelona y es algo que la gente agradeció.” Le comento que aún así no se pueden olvidar de núcleos céntricos como Ciutat Vella donde por la densidad y situación, el ayuntamiento y las instituciones tienen un gran interés por controlar. “Es inevitable hablar de Ciutat Vella. Algunos miembros de Arquitecturas Colectivas tienen la teoría de que Ciutat Vella es como un laboratorio donde se prueban muchas cosas que luego se exportan a otros lugares de la ciudad. Las terrazas son un ejemplo. Intentaron regular las terrazas de Ciutat Vella y no lo consiguieron porque CIU y PP no tienen mayoría en el pleno de allí. Entonces, cuando ya tenían la normativa prácticamente hecha como querían la extrapolaron a toda la ciudad y ya está. Hay muchos intereses.”

También cabe hablar de la implicación que ha tenido LaCol en Can Batlló, antigua fábrica textil en la Bordeta que desde el 11 de junio del 2011 y, tras la cesión por parte del Ayuntamiento a la plataforma “Can Batlló és pel barri” de la nave BlocOnze, se ha convertido en un espacio de referencia de autogestión vecinal. El pasado 8 de abril se presentó el libro ‘Inventari de Can Batlló: Teixint una història col·lectiva’, el segundo volumen de la colección Magòria dedicada a la historia local. Esta publicación, coordinada por La Col, ofrece una visión panorámica de Can Batlló desde sus orígenes y hasta hoy a través de múltiples textos y artículos de historiadores, arquitectos, vecinos y demás.

Cubierta “Inventari Can Batlló: Teixint una història col·lectiva”

Carles Baiges me explica que ahora que el BlocOnze lleva tres años funcionando de manera estable están intentando llegar al resto del recinto industrial llevando a cabo nuevos proyectos que consigan desencallar el proceso urbanístico. “Estamos vinculados en dos proyectos que siguen esta línea. El primero es una cooperativa de viviendas en cesión de uso. Se llevaría a cabo dentro del recinto y es una mezcla entre vivienda de alquiler y de compra. En Dinamarca y en Uruguay la vivienda social es de este tipo. Es muy interesante ya que tiene las ventajas de los dos modelos. Puedes estar viviendo allí todo el tiempo que necesites o quieras y, si tienes hijos, estos tienen derecho a heredar el derecho de uso de la vivienda. Pero nunca eres propietario. La gente que entra a vivir paga la construcción y tiene una especie de hipoteca. Pero cuando estos plazos terminan solo se paga el mantenimiento. En caso de que tengas de marcharte por la razón que sea recuperas la inversión ya que, la siguiente persona que entra pone el dinero.” Me explica entusiasmado como es una verdadera alternativa a las hipotecas tradicionales donde, si dejas de pagar, pierdes tú casa, tú inversión y te quedas con la deuda. “Además, lo bueno de este modelo es que nunca deja de ser vivienda pública. Ahora en España la vivienda protegida lo es por un tiempo limitado, unos 25 años. Después entra en el mercado libre y, con que la mayoría de viviendas son de propiedad, cuando deja de estar protegido la inversión que hemos hecho todos en vivienda social se acaba perdiendo. Lo bueno de la cooperativa de viviendas en cesión de uso es que esta inversión nunca se pierde. En Can Batlló se está planteando una cesión de solar público a 99 años. Dentro de 99 años el ayuntamiento podrá hacer lo que quiera con el solar pero nunca entrará en el mercado privado, que es lo perverso del sistema que tenemos ahora”.

El otro proyecto que La Col esta planteando dentro de una nave del recinto de Can Batlló es un vivero de empresas de economía social. Actualmente en Barcelona existen diversos modelos similares. Algunos más genéricos y otros más concretos como Fabra i Coats dedicado a empresas culturales o el 22@ dedicado a empresas de tecnología. “Nosotros hemos planteado un vivero donde solo entren empresas de economía social. Si tú tienes una idea de empresa la puedes presentar a este espacio y, si cumple con la filosofía, se ceden facilidades: espacio de trabajo, asesores jurídicos y económicos que te ayuden a hacer el plan de empresa… Intentamos que Can Batlló sea un ejemplo de una nueva manera de hacer las cosas. Creemos que estos modelos son posibles, tanto la cooperativa de viviendas como el vivero de empresas de economía social. Si ambos proyectos salen adelante Can Batlló será un importante referente de estos nuevos modelos”.

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