LAS IDENTIDADES DE CLAUDE CAHUN

lunes, 5 diciembre, 2011

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"Autoportrait" (1928). Durante toda su trayectoria, Claude Cahun utilizó el autorretrato como medio de exploración de la identidad y sus múltiples representaciones.

La intención de la retrospectiva es remarcar el carácter vanguardista de Cahun, cuya figura ha adquirido protagonismo desde que se le dedicaran dos exposiciones a mediados de la década de 1990 en Nantes y París. Fue una de las artistas más desconocidas del grupo vinculado al surrealismo francés –en cuyas filas se contaban personalidades del calibre de André Breton o Robert Desnos–, quizá porque su trabajo tuvo una vocación íntima más que expositiva.

Uno de los fotomontajes que ilustra "Aveux non avenus", publicado en 1930

Aunque el vínculo con la vanguardia de Breton fue prolífico, pronto vemos que identificar a Cahun como surrealista resulta insuficiente. Su recorrido personal y artístico la llevó a practicar el teatro, la fotografía y la escritura, disciplinas que se entremezclan en sus creaciones. Así  lo muestran sus autorretratos, en los que la puesta en escena y el disfraz son frecuentes, y sus textos, a menudo acompañados de ilustraciones y fotomontajes. La exposición de La Virreina se centra sobre todo en la obra fotográfica, pero también destaca la relevante producción literaria, en especial Aveux non avenus (Confesiones mal avenidas), publicado en 1930. La disposición de las obras en el espacio de La Virreina está puntuada por fragmentos de este texto, que recoge en primera persona muchos de los planteamientos que Cahun expresaba en su fotografía.

Cahun en una performance de la compañía teatral Le Plateau (1929)

Gran parte de la obra de Cahun está ligada a la colaboración de Suzanne Malherbe, su compañera sentimental, que trabajaba también bajo el pseudónimo de Marcel Moore. Juntas exploraron cuestiones como las representaciones de la identidad y la (de)construcción del género, tanteando en definitiva la capacidad del ser humano de reinventarse a sí mismo. Cahun ensayaba representaciones de sí misma en las que se confundía su sexo, pues le interesaba la posibilidad de un tercer género ubicado más allá de la androginia y transexualidad. El cuestionamiento de las identidades sexuales iba ligado a la dimensión política. Tanto Cahun como Moore protagonizaron acciones subversivas, como introducir secretamente notas disuasorias en los bolsillos de soldados nazis durante la ocupación francesa, hasta que fueron descubiertas y casi ejecutadas.

"Autoportrait" (1929) “¿Masculino? ¿Femenino? Pues depende del caso. El neutro es el único género que siempre me encaja” (Aveux non avenus)

 

Aunque la exposición está estructurada en bloques temáticos, la obra de Cahun resulta difícilmente clasificable, y uno tiene la impresión al avanzar por el recorrido propuesto de que el contenido de cada sala desafía la disposición que se le ha asignado. Lo cual es, en definitiva, un signo más de la reivindicación de libertad que practicó la artista durante toda su vida.

“Desertaré de vuestros ejércitos. Circularé libremente por el espacio intermedio. Y ya veremos si vuestros dioses o vuestras balas pueden expulsarme de él.” (Aveux non avenus, 1930)

"Autoportrait" (1932)

La muestra rescata y reivindica el valor de Claude Cahun como precursora de ciertas prácticas artísticas actuales. Junto a la exposición, La Virreina Centre de la Imatge organiza cuatro seminarios sobre la influencia contemporánea de la artista, incluyendo proyecciones y debates sobre la teoría queer y sus representaciones artísticas.

 


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