El maestro, el paladar y la pizza

jueves, 7 febrero, 2013

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Al lado del mercado de Santa Caterina se encuentra un restaurante de pizzas napolitanas que te dejarán sin habla. Antonello y Maurizio son las mentes pensantes detrás de este proyecto. El lugar se llama N.A.P, y no se refieren a la siesta que te pegarías después de uno de sus platos, sino que es, ni más ni menos, la abreviación de Neapolitan Authentic Pizza. Y es que ambos son de Nápoles, lugar donde nació la pizza, la original, de la que hoy en día se conocen versiones tergiversadas por todo el mundo. Sin embargo, Antonello lo tuvo claro desde un principio y acarreó la idea de ofrecer pizza auténtica durante mucho tiempo. Pero no fue sino hasta que conoció a Maurizio que materializó su idea de abrir una pizzería como las de su ciudad. Maurizio es el maestro pizzero y Antonello es el paladar que dice lo que falta. Funcionan como un artista y su crítico preferido, se complementan de tal manera que Maurizio dibuja, pinta y amasa las pizzas y Antonello las analiza, las prueba y les da el visto bueno. Al ser un buen napolitano tiene en su haber un enorme bagaje culinario que se lo permite.


Como cuidan tanto el producto que entregan, no es de extrañar que importen las materias primas, como la harina de la nonna  de toda la vida, o que preparen su propia levadura, seguramente, siguiendo los pasos de una receta heredada generación tras generación. La pizza que preparan en este lugar es la perfección que juntos han conseguido hace ya casi dos años, desde que N.A.P abrió sus puertas. La variedad napolitana con la que uno puede deleitarse es un producto típico con denominación de origen, por lo que tenemos que reeducar nuestro paladar en el mundo de la pizza de verdad y olvidar aquellas masas con queso recalentadas tan comunes entre los jóvenes. Ellos nos ofrecen su pasión en forma de pizza, para que la conozcamos y la disfrutemos como un souvenir comestible traído de Nápoles. Y es que es tan como en Italia que casi siempre podrás ver allí a un italiano nostálgico disfrutando con una sonrisa de oreja a oreja, porque para ellos, N.A.P es como una visita exprés a casa.

En cuanto al espacio, es relativamente pequeño y la cocina está a la vista, así que mientras esperas puedes ver como salta el disco de masa desde la palma de Maurizio, dando giros en el aire sobre un eje invisible, acompañado de pequeñas explosiones de harina. Casi todos los camareros son italianos y, por supuesto, muy amables. Si quieres comer rápido o te da vergüenza comer solo en una mesa, disponen de una barra en la que puedes sentarte de espaldas a los demás comensales. Además, hay un par de mesas fuera que se pueden aprovechar cuando hace buen tiempo.


Se pueden pedir pizzas para llevar y al mediodía tienen un menú por 7,5€, pero su especialidad es la pizza napolitana. Son grandes y deliciosas, su masa fina y bordes gruesos te van a conquistar. Te lo aseguro. Los precios de estas varían entre 4,9€ y 8,9€. De vez en cuando, y para mimar a su clientela más asidua, van variando la pizza especial del día, siempre con productos frescos comprados en el mercado. Nosotros probamos dos variedades, la Napoli y la Regina ETG. La primera consistía en tomate, mozzarella, alcaparras, anchoas, olivas negras, orégano, aceite de oliva, albahaca y parmesano; la segunda, con pedigrí italiano, venía con tomates cherry, mozzarella de Búfala, mozzarella, aceite de oliva, albahaca y parmesano. Las dos estaban riquísimas, aunque creo que la Regina es la mejor opción para empezar tu viaje culinario napolitano. Así que si te apetece pizza y estás por el mercado de Santa Caterina, acércate al N.A.P que Antonello, Maurizio y compañía te atenderán con mucho gusto. Buon appetito. 

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