Comer vegano

martes, 8 mayo, 2012

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No comer carne, ni pescado, ni huevos, ni lácteos, ni miel ni, en definitiva, ningún producto que implique explotar a ningún animal, es una opción complicada cuando vives en pleno dominio hegemónico de la tortilla de patatas, el jamón y la paella.

 Afortunadamente para los veganos y filoveganos –muchos ovolacteovege-tarianos y “omnívoros”, por llamar de alguna manera a los que comen carne y pescado, frecuentan también estos locales–, Barcelona tiene una oferta razonable de locales que ofrecen comida 100% libre de sufrimiento. Concretar los alimentos que podemos encontrar en estos lugares, y los principios básicos de la filosofía y la dieta vegana es sencillo con la ayuda de la definición de Donald Watson, miembro fundador de la Vegan Society: “El veganismo es una filosofía de vida que excluye todas las formas de explotación y crueldad hacia el reino animal e incluye una reverencia a la vida. En la práctica se aplica siguiendo una dieta vegetariana pura y anima el uso de alternativas para todas las materias derivadas parcial o totalmente de animales”.

Así, el veganismo, que casi siempre responde a motivos éticos, va mucho más allá de una simple dieta: también rechazan cualquier producto testado en animales, la ropa o calzado de lana o cuero animal y cualquier tipo de espectáculo o atracción de ocio en los que participen animales, como los circos, zoos o espectáculos taurinos. La vida alimentaria de un vegano fuera de su circuito es bastante complicada. Ana, vegana desde hace diez años, reconoce que “en los bares «normales» no tenemos mucha opción, más allá de unas almendras, aceitunas –si tienes suerte de encontrarlas sin anchoa– o banderillas y alcachofas en conserva o pimientos del padrón fritos”. Pero lo más difícil, dice, es hacerles entender a los camareros que no comes esto o aquello, por eso el listado de locales que ofrecemos a continuación es un oasis alimentario, que ofrece la seguridad de que, al menos allí, puede comer “de todo”.

Los filósofos


GOPAL

Situado en plano centro, y con filosofía de take away –aunque tienen unos taburetes muy apañados para quien quiera comer allí– la oferta de Gopal es variada, sabrosa y 100% vegana. Expertos en hamburguesas y otros bocadillos que incluyen la versión sin carne de embutidos como el chorizo, la sobrasada y hasta la panceta, y quesos de soja de sabor y textura sorprendentes, ofrecen menús completos por unos seis euros. Uno de sus mayores activos es la pastelería del obrador Lujuria Vegana, cuyos cupcakes, tartas y pasteles, tan deliciosos al paladar como a la vista hacen suspirar a veganos y ajenos, y dar palmas de alegría a intolerantes a la lactosa o al huevo.
c/ Escudellers 42

JUICY JONES
Aunque la decoración psicodélica del local pueda resultar un pelín excesiva para los más minimalistas, a Juicy Jones se va a comer vegano, y no a sacar fotos para Elle Deco. Además de una variadísima selección de zumos y batidos de fruta fresca, ofrecen un menú –que se sirve a cualquier hora del día, algo muy de agradecer especialmente los fines de semana– que incluye una sopa o ensalada de primero y un plato del día o plato Thali –a base de arroz y diferentes estofados de inspiración hindú– de segundo. Para terminar, un postre a base de leches vegetales, y la posibilidad de usar su wifi para consultar el correo o trastear en internet mientras se come o toma un zumo.
c/ Cardenal Casañas 7, c/ Hospital 74

MIQUETES MÀGIQUES
La cocinera macrobiótica Beatriu Alabart regenta desde hace casi 20 años este restaurante, que transmite paz desde el momento en el que cruzas la puerta. El ritmo trepidante de la ciudad mengua cuando te pones delante de sus platos, creados a través de la macrobiótica, o «gran vida», conocido como «el arte de comer de acuerdo con el orden universal». Su carta incluye diferentes sopas como la Samurai, la de miso o una crema de verduras de temporada, el «plat Miquetes», que incluye algas, cereales, legumbres, ensalada y verduras, diferentes ensaladas y una delicatessen que cambia cada día, como coca de espinacas, pinchos de seitán o croquetas de mijo.

VEGGIE GARDEN
La más reciente inauguración de la facción vegana –abrieron en octubre del 2011– ofrece unos menús a precios más que competitivos (el menú entero cuesta menos de 9 euros, y la opción de segundo con postre y bebida alrededor de 7) con los que hasta el más tragón se queda saciado. El hummus es glorioso, las cremas y sopas, siempre de temporada, las ensaladas imaginativas y sabrosas –el restaurante está a una manzana de La Boquería, lo cual garantiza la frescura de la materia prima– y también ofrecen platos como pizzas con queso vegano, diferentes verduras rellenas y unos postres que ni el paladar más exigente reconocería como veganos.
c/ Dels Àngels, 3

MAOZ VEGETARIAN
Desde fuera y para el ojo profano, nada hace este establecimiento diferente de cualquier otro de comida rápida turca, pero lo es. En él no se sirve sahawarma, ni ninguna otra cosa que lleve carne. Falafel, patatas fritas y hummus forman la santísima trinidad alimentaria de la cocina de Maoz. Ojo, porque en el local también tienen alimentos no veganos –como el queso feta o alguna salsa como la mayonesa–, pero es bastante sencilla de localizar y evitar. Por cuatro euros puedes comer un bocadillo de falafel con vegetales variados, tajine y más salsas al gusto, y por menos de siete un menú que incluye el mismo falafel en el plato, bufé libre de ensaladas y patatas fritas.
La Rambla, 95

CAT BAR
“¿Una cervecería vegana?¿Pero no son veganas todas las cervezas?”, se preguntarán algunos. La respuesta es sí, pero no suelen serlo lo que las acompaña en los bares al uso. Aquí los pasteles de carne se sustituyen por deliciosas hamburguesas veganas, salchichas de tofu, seitán y los típicos sides consistentes en patatas bravas, champiñones, aros de cebolla fritos, ensalada o las inglesísimas beans on toast. Todos los productos son de proximidad, incluyendo las cervezas de pequeña producción, de las que cuentan con una extensa carta. Por lo demás, tiene todas las ventajas de los pubs:  concursos los martes, música en directo los viernes, y hasta servicio de peluquería cada sábado.

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