Canciones para la ocasión: “De tus palmas al abismo” de Extraperlo

Viernes, 15 Noviembre, 2013

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Extraperlo – De tus palmas al abismo

Estaba escrito que una canción con un titulo tan dramático me captaría para siempre. “De tus palmas al abismo”, Qué gran frase. Cuántas cosas me invocó solo leyéndola, de cuántas cosas me acordé, cuántas cosas imaginé. Y luego puse la canción, sin saber qué esperar. ¡Qué comienzo! Los primeros golpes de batería como si fueran el latido de un corazón que está al punto de explotar: boom boom boom. De repente se añade un sonido que se parece a unas castañuelas electrónicas (un toque gracioso y tan español) o unas uñas dando nerviosamente a las teclas de una máquina de escribir. Y luego un piano rítmico, casi Balearico), recordando los primeros noventa, y una guitarra cristalina, marca de la casa de Extraperlo, con ecos de aquellas guitarras ochenteras que tanto me gustan. Y luego la voz, un timbre robusto y profundo, pero a la vez tierno y con un leve toque de desesperación. ¿O quizás estaba yo desesperado en aquel momento y por eso interpreté así la canción?

“Para una vez que estuve tan cerca de ti, llegué a tener un casi medio orgasmo en seco.
Son aquellas cosas que te hacen para mí tan especial.
Ya no te gusto, no me comprendes, no lo acepto.”

Cuánta verdad y cuánto dolor se esconden en estas líneas. ¿Y cuántas veces escuché esta canción aquel otoño, una tras otra, dibujando profundidades del océano o de la psique pobladas de monstruos horrendos, con garras y tentáculos y bocas llenas de dientes? Estaba saliendo de una época de luto amoroso, tras una separación que era necesaria pero que inevitablemente me privó de perfume humano, de ciertas cosas que hacía aquella persona tan especial para mí. Vi el abismo abriéndose delante de mis ojos. Y, a la vez, me hice otra vez muy sensible a las auras de la gente nueva. A sus olores, a su tacto, a sus poderes en mí. Las hojas se caían y los días se hacían más cortos. Un verano loco se había acabado. Como un animal que intuye la llegada del invierno y empieza a preparar su madriguera, yo estaba con las antenas alertas y mis fosas nasales vibrando, buscando el apareamiento para pasar la estación fría. Un compañero para sacarme del limbo, para salvarme del abismo.

El Amor es un ser muy complicado y caprichoso, y con un hambre difícil de saciar y necesidades a veces incomprensibles. Es un demonio en búsqueda de su alma gemela y del orgasmo intenso. Y muchas más cosas. La piel de gallina debajo de la caricia mas ligera. El olor embriagante de una nuca. El nudo en el estómago cuando el otro te mira. El peso dentro del pantalón cuando piensas en una oportunidad. El deseo de atravesar océanos y continentes juntos y a la vez tener un hogar lleno de gatos y perros y rincones originales para hacer el amor en cada postura. La ilusión de encontrar algo así. La esperanza es lo que nos mantiene de pie, lo que nos hace salir de la cama y enfrentar un día más.

¿Y qué pasa cuando has encontrado a alguien que te da esa paz y, de repente, te la quita? ¿Qué pasa cuando aquella luz que viste en la otra persona se apaga? ¿Qué pasa cuando el mundo de las ilusiones, un mundo que se podría haber formado en un espacio de años o en una sola noche (sí, así de loca puede ser la mente humana y crear una vida entera imaginaria en conjunto, en el margen de unas horas juntos), se deshace? Nos quedamos con el recuerdo de un amasijo de olores, sabores, tactos, vistas, sonidos, para atesorar en nuestro baúl de recuerdos. Barbas que pican y vello de seda, rincones de piel ultrasensibles y suaves, pelo que huele a shampoo, lenguas que saben a tabaco o chicle o a tus propias partes, sonidos guturales, suspiros y gritos; una lista muy larga puede caber aquí.

Me he encontrado cayendo a este abismo una y otra vez. Al éxtasis siempre le sigue la caída. Cualquier placer es una bomba de reloj: tic-tac-tic-tac, sin piedad ninguna. Disfrutemos ahora mismo, que tarde o temprano llega el Abismo y la caída es libre. Estoy contento de tener un compañero fiel en este descenso, la canción de Extraperlo. El hecho de que los que la tocan y cantan son amigos hace que me sienta menos solo cuando la noche del alma se acerca y el hambre se haga voraz.

“De tus palmas al abismo”
Para una vez que estuve tan cerca de ti, llegué a tener un casi medio orgasmo en seco.
Son aquellas cosas que te hacen para mí tan especial.
Ya no te gusto, no me comprendes, no lo acepto.
Siempre criticas lo que digo, siempre rehuyes el abismo.
El humo que ensombreció nuestros sentidos, absorbió el sol y nos quemó sin previo aviso
En la última cima, donde no toca el viento, déjame rozar tu ardor y doblar después mi cuerpo ante tu luz.
Un hombre que marco un por fin con su elegancia, dejó tras sí un rastro de perfume humano. Es la luz que alumbra a aquel que nunca más quiso ser visto.
Ya no te gusta, no lo comprendes, yo lo entiendo.

 

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