Buen “talante” en Parlament: Tarannà

viernes, 6 junio, 2014

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Podríamos traducir la voz catalana “tarannà” como “talante”, aunque como sucede con el característico “seny” catalán, quizá no admita una interpretación tan directa. “Tenir tarannà” implica también cierta forma de producir, tomar una dirección determinada a la hora de hacer las cosas. Y por eso, podemos decir que el bar Tarannà (si podemos llamarlo solo bar) hace honor a su nombre. Situado en la calle Parlament, en el barrio de Sant Antoni, podría definirse como una cafetería con talante de bar: una opción para cualquier requisito y hora. Si bien no es una tasca como las de antaño y responde de algún modo a los imperativos de la modernidad, es una elección más que plausible por la zona.

¿Qué nos gusta más?
La terraza en plena calle Parlament con Viladomat.
Nada intimidatorio pese a su gesto hacia lo moderno.
Alternativa para los escépticos del vecino Federal.


Mesas grandes y banderines en la ventana
El ambiente del Tarannà podría definirse como tranquilo, aunque también habrá gente a la que la palabra hipster sea la primera que se le pase por la cabeza al ver el local. Quizá la mesa grande (en la que no es raro ver a alguien leyendo mientras come una porción de tarta Red Velvet) o los banderines que decoran una de las ventanas laterales puedan dar esa impresión, pero el efecto es reconfortante. Y las fotos de Instagram quedan preciosas, todo sea dicho. Ideal para quedar a comer y tener una conversación animada, para merendar con amigos o para cenar sin que una banda sonora estridente rompa la escena.


Cómo hacer una carta en tres pasos
Ofrece aquello que se tercia entre el público; propón novedad sin complicaciones y sé abundante pero conciso. Si sois indecisos por definición, nada que alegar. Pero la carta del Tarannà, variada y para cualquier momento del día, sigue al pie de la letra las tres premisas de una buena selección y no deja lugar a dudas si soléis saber lo qué queréis. “Para picar”, “para hacer boca”, bocadillos fríos y calientes, platos y, por supuesto, el indiscutible vermú, variedad de cervezas (Moritz, Estrella Galicia, Alhambra…), vinos, espumosos y surtido de ginebras. Las bebidas más clásicas no suben de los 2 euros. La comida es algo más cara sin llegar a provocar indignación y en la media de la zona. Para los adictos al brunch (es decir, lo que siempre hemos llamado un buen almuerzo), es un sitio a tener muy en cuenta.


Hazte así, que tienes algo en la barba
Podríamos ponernos políticamente correctos y comentar que por el Tarannà para todo tipo de clientela, pero para ser sinceros, los que suelen predominar son los integrantes de la franja de los 20 a los 45 años con inquietudes gastroculturales y smartphone en el bolsillo. Barbas, gafas de pasta, flequillos, bicis aparcadas en la cercanía, ordenadores portátiles y libros reposando junto a la taza de café suelen ser elementos característicos de la parroquia. Aunque esto no quiere decir que algún día la mesa grande pueda estar ocupada por un grupo de animados jubilados jugando al dominó (quizá se confundan con el resto de jóvenes que van vestidos como ellos).

No saldrás de Parlament con la boca seca
En fin de semana no cabe un alfiler, y es que uno puede empezar a caminar por la calle Parlament a la hora del vermú desde Sant Pau hasta Paral·lel y acabar la jornada bien entrada la noche. Una de las terrazas más codiciadas de la zona es la del Calders, en el pasaje homónimo (a la altura de Parlament 25) y que ahora también alberga una de las mejores librerías de la zona: la recién inaugurada Llibreria Calders (poned un ojo sobre su imparable calendario de acontecimientos). Muy cerca del Tarannà está el Cometa: un satélite en Sant Antoni de la galería-café Cosmo de Enric Granados y en la misma onda de modernidad. Si no os van las virguerías, la Bodega Vinito (Parlament 27) o la Bodega d’en Rafel (Manso 52) os harán sentir como en casa.

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