Barra ilustrada: Olimpic

jueves, 16 mayo, 2013

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La barra del bar Olimpic, más que ilustrada, podría decirse que es ilustre. En pleno Raval, en el número 25 de Joaquín Costa, se encuentra uno de esos bares con solera, nostalgia remozada y ese aspecto genuino de las barras de siempre, asediadas de parroquianos y célebres figuras de barrio. Hoy, el Olimpic ha cambiado un tanto de tercio: carta de tapas, breve pero renovada, mojitos y gintonics escritos a tiza que han llamado la atención del joven barcelonés amante de la novedad revestida de aspecto vintage. Su atmósfera retro e inconfundible hará las delicias de la muchachada local que con una mirada sabrá que este puede ser el sitio adecuado para nutrir su perfil de Instagram con vermús avalados por la autenticidad.


El bar
Pese a que el nombre remite a cierta etapa de la historia reciente de la ciudad, nada más lejos de la realidad. El Olimpic ha sido testigo de décadas, generaciones y más de un cambio, para mejor o peor, en el barrio que lo alberga. Según los dueños actuales, el bar, reabierto hace apenas unas semanas, es una entidad con más de medio siglo a sus espaldas y la decoración da buena cuenta de ello: el lavado de cara se ha acometido con el objetivo de conservar el carisma original de bar de barrio alejado de la uniformidad de los locales de moda que campan por la zona; azulejos originales, barra metálica, mesas y sillas de madera chapada, incluso la señalización que da la bienvenida al cliente se mantiene intacta. Sobre el origen del nombre del bar, los actuales dueños confiesan no saber los pormenores, aunque el cartel con los aros olímpicos es un bonito diseño de cartelería con aire retro e imperdible para la mirada del viandante. Un bar con mayúsculas para el joven moderno.

Parroquia
Aunque ya os hemos hablado del hispter medio que va a los bares a sacar fotos de lo que come y bebe, no sólo de modernos vive Barcelona. El Olimpic no tiene una banda sonora muy definida —lo cual suele determinar bastante la clientela de un local— así que aunque la media de edad ha bajado tras el traspaso, los codos que se apoyan en la barra pertenecen a personas de todo pelaje: jóvenes con gafas de pasta beben al lado de skaters que se refrescan tras su sesión en el MACBA y grupos de amigas que quedan para contarse la semana sin prisas. Los futboleros también tienen su sitio en el Olimpic y es que cuando hay partido la pantalla es para ellos.


Carta y recomendaciones
El mostrador de la entrada recibe al cliente con una alegría de bizcochos caseros de fresa o plátano y chocolate a los que es bastante difícil decir que no. Si avanzamos hacia el interior del bar, las pizarras nos sugieren suculentos sandwiches, surtidos de montaditos, ensaladas y piscolabis como hummus o guacamole que tampoco están nada mal. Ningún precio supera los 5 euros, lo cual suma puntos al atractivo natural de las propuestas.

Qué hay cerca
Si el hambre aprieta, el Fidel (Ferlandina 24) tiene una suculenta carta de bocadillos, aunque quizá prefiráis una hamburguesa del Big J’s (Carme 74). A partir de cierta hora de la noche, el 33/45 (Joaquín Costa 4) se llena del hipters internacionales en busca de las primeras copas (o copas y punto). De día, cañas y vermú en Casa Pili (Joaquín Costa 53) o Casa Almirall (Joaquín Costa 33).

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