Barcelona en 7 festivales

miércoles, 12 marzo, 2014

Por

 

Hasta el 30 de marzo, el festival de cortos y animación Mecal

Barcelona no es Cannes. Ni Berlín. Ni Venecia. Ni San Sebastián. Ni tiene un festival de cine propio ni le hace ninguna falta. Los que vivimos en esta ciudad tenemos la suerte, si queremos, de estar al día en cuanto a cine –fuera de los habituales circuitos comerciales de exhibición– prácticamente todos los meses del año. A diferencia de las grandes citas festivaleras, la función de los festivales en Barcelona tiene otras intenciones y perspectivas que, en la mayoría de los casos, parecen coincidir. En este sentido, todos nacen y evolucionan con una clara necesidad de anticipación, tal y como convienen las notas de prensa y presentaciones de los respectivos festivales, con frases como “la intención es dar visibilidad a aquellas obras que no encuentran distribución” o “queremos acercar al público de Barcelona aquellas películas que, a pesar de su éxito en festivales como A o B no logran tener salida en nuestras pantallas”. Por ejemplo, en el DocsBarcelona vimos The Act of Killing tres meses antes de su boom crítico y comercial; y en el Festival de Cinema d’Autor pudimos disfrutar ¡ya hace un año! de la última delicia de Noah Baumbach, Frances Ha, que se estrena por fin en cines el próximo 4 de abril. De esta manera, los festivales en Barcelona han conseguido crear en su conjunto una estimulante y ecléctica red paralela a las vías de exhibición ya conocidas. Y muchos de ellos, a pesar de los ajustes indiscriminados en las ayudas públicas, con un éxito de asistencia cada vez más creciente. Reivindicamos este hecho y aprovechamos que hay uno ahora mismo en marcha (el Mecal) y otro a la vuelta de la esquina (el D’A, a finales de abril) para repasar siete de los festivales más imprescindibles de la ciudad.

Marzo: Mecal. Festival Internacional de Cortometrajes y Animación
El Mecal, en marcha hasta el 30 de marzo, es uno de los más veteranos. En su ya decimosexta edición, el Festival Internacional de Cortometrajes y Animación de Barcelona ofrece una de las muestras más extensas del país en cuestión de cortos. Y lo hace, además, de forma amena y divertida. Tiene una sección oficial ordenada (que se divide en cortos internacionales, cortos documentales y cortos de carácter más experimental) y, entre sus hits más celebrados, hay secciones temáticas tan emblemáticas como el especial de terror o el especial de sexo (bajo el título de Lluvia dorada), a los que hay que añadir en esta ocasión los pases especiales de cortos sobre gatos (demostrando que hay vida más allá de youtube), la sección I Bike, sobre el mundo de las bicicletas, o el homenaje a uno de los mitos del fantástico, Frankenstein.

Abril: D’A. Festival Internacional de Cinema d’Autor
El D’A es, alto y claro, el mejor festival de cine de Barcelona y uno de los mejores del estado. Nació con la presión de ser, de alguna manera, el sustituto del añorado BAFF y, desde el primer día, supo conquistar al público de Barcelona con una programación ecléctica que apuesta, por lo menos, por dos vías de exhibición. Por un lado, funcionar como ventana del mejor cine de autor internacional visto en festivales como los de Berlín, Cannes o Locarno, entre otros. Y, por el otro, en dar voz a los nuevos talentos nacionales. Además de la ya mencionada Frances Ha, el año pasado vimos obras como La quinta estación (de Peter Brosens y Jessica Woodworth), tan insólita como imposible de ver en nuestro circuito comercial; The Capsule, el desgarrador y maravillosamente grotesco mediometraje museístico de la griega Athina Rachel Tsangari; Boy eating the Bird’s Food (de otro griego a tener muy en cuenta, Ektoras Lygizos); la perturbadora Simon Killer, de Antonio Campos; o algunas de las últimas películas (sin distribución, incluso un año después) de cineastas como Abbas Kiarostami, Michael Winterbottom o Michel Gondry. En el apartado nacional, el D’A es el festival que nos descubrió, después de su paso por Berlín, la magnífica y ahora multipremiada La plaga, de Neus Ballús. Las cifras de asistencia de público al festival van, además, merecidamente al alza.


Los primeros en ver “Frances Ha”

Mayo: DocsBarcelona
El Festival Internacional de Documentales de Barcelona es el certamen que seguramente más se parece a referentes internacionales antes mencionados. Principalmente, en su doble misión de ser un festival que tiene la voluntad de acercar al público aquellas piezas documentales que más destacan anualmente y, además, funcionar de cara a la industria a través de pitchings (o presentaciones de proyectos), workshops, clases magistrales y demás. Es un festival que se engloba en la etiqueta (muchas veces sobada, pero aquí imprescindible) de evento necesario, teniendo en cuenta sobre todo la buena salud del documental en nuestro país y la necesidad de exportarlo más allá de nuestras fronteras. En cuestión de exhibición internacional, el Docs nos trajo el año pasado joyas como The Queen of Versailles (una mirada insólita a los orígenes y las consecuencias de la crisis económica), la polémica Whore’s Glory o la antes mencionada, y más polémica si cabe, The Act of Killing.


“The act of killing” antes del boom

Julio: Fire!! Muestra Internacional de Cine Gay y Lésbico
La Muestra Internacional de Cine Gay y Lésbico de Barcelona llegará este año a su 19ª edición con las mismas nobles intenciones de siempre: luchar contra la homofobia a través del arte y ofrecer al público de Barcelona, como viene siendo habitual, una selección cuidadísima de las mejores películas de temática LGBT. Sin prejuicios, sin etiquetas y sin la necesidad de hacer bandera de nada. Es uno de los festivales más completos de la ciudad, desmarcándose de lo políticamente correcto y habiendo ofrecido en los últimos años películas tan dispares y estimulantes como la chilena Joven y alocada (hay que verla para creerla), Una noche (cinta cubana de inmediato estreno en las salas) o Keep the Lights On, de Ira Sachs, uno de los films de temática homosexual más importantes de los últimos años, con permiso de la magnífica La vida de Adèle. El festival, sin embargo, aún tiene una asignatura pendiente: intentar hacer entender al público asiduo de festivales que las películas que allí se proyectan no están reservadas únicamente al colectivo LGBT.


Imperdible “Joven y alocada”, gracias al Fire!

Octubre: Beefeater In-Edit. Festival Internacional de Cine Documental Musical
Lo del In-Edit es una locura. El Festival Internacional de Cine Documental Musical de Barcelona cerró su edición de 2013 (la 11ª) con 30.000 espectadores. Es, en ese sentido, el festival con más éxito de la ciudad gracias a una fórmula infalible que consigue agrupar, año tras año, a dos tipos de espectadores que se complementan y que, a la vez, pueden llegar a formar un todo: por un lado, el público más o menos entendido en materia musical y asiduo a los múltiples saraos sonoros de la ciudad y, por el otro, el público cinéfilo-festivalero, que siempre está ahí. Y su programación, además, suele albergar dos líneas claras de actuación: el buen ojo en la adquisición de los llamados documentales musicales “para fans” (véase el caso, el año pasado, de la película Big Star: Nothing Can Hurt Me y el interés por esos tipos de documentales que se rifan, también, los festivales generalistas. Es el caso, por ejemplo, de películas de prestigio como The Punk Singer, el documental sobre Kathleen Hanna; Narco Cultura, un documental que va un poco más allá de lo musical y que se vio también en festivales como los de Sundance o San Sebastián; o esa joya escondida que resultó ser la magnífica Harry Dean Stanton: Partly Fiction. En 2013 programaron, además, 20 Feet From Stardom, que hace una semanas se llevó el Oscar a la mejor película documental. Lo mismo que en la edición 2012, con la todoterreno Searching for Sugar Man, descubriéndonos en Barcelona, antes que nadie, el fenómeno Sixto Rodríguez.

Noviembre: L’Alternativa. Festival de Cine Independiente
Entre finales de abril y principios de mayo, el D’A cubre a la perfección el espectro de cine de autor contemporáneo en un sentido amplio. La función de L’Alternativa, por su parte (y ya con 20 ediciones a sus espaldas), radica en dar visibilidad a un tipo de cine de autor, digamos, igual de estimulante pero algo más extremo. Si ya es complicado ver muchas de las joyas del D’A en las habituales salas de exhibición comercial, en el caso de los films que proyecta L’Alternativa es, lamentablemente, casi imposible. Aquí se han visto obras de cineastas tan ilustres como Ulrich Seidl (antes de su boom con la genial trilogía Paraíso), Wim Wenders, Philippe Garrel, Corneliu Proumboiu o Alain Cavalier. Y en su 20ª edición se pudieron ver joyas como la cinta de animación existencialista It’s Such a Beautiful Day, la rompedora Museum Hours (que está en muchos tops de lo mejor del año pasado) o el ejercicio de kafkiana cotidianeidad de la alemana The Strange Little Cat (Das merkwürdige Kätzchen). El Festival, además, apuesta siempre por dar a conocer a cineastas estatales tan personales como Oskar Alegria (La casa Emak Bakia) o Mercedes Álvarez (Mercado de futuros). Y ofrece talleres y debates para fomentar y valorar la actividad profesional en esa otra y crucial industria cinematográfica.

Febrero: Americana. Festival de Cine Independiente Norteamericano
La primera edición del Americana, que se celebró hace apenas un mes en los Cines Girona de Barcelona, fue una especie de milagro. En primer lugar, porque vino a cubrir un hueco de sequía festivalera invernal. Y, en segundo, porque –como ya quedó demostrado con su exitazo de asistencia– el público pedía un festival de estas características. Hasta ahora, era complicado ver películas indies estadounidenses como Drinking Buddies o American Promise en pantalla grande y fuera de los medios (la magia de internet) por todos conocidos. A pesar de que el cine made in USA inunda todas las semanas los circuitos comerciales, las películas independientes tienen una visibilidad más reducida. Es el caso de las películas antes mencionadas y de otras joyas como Short Term 12, The Retrieval, Upstream Color o The Kings of Summer. Parece que el Americana (fruto de un primer acuerdo con Movistar, a partir de un concurso de iniciativas de temática cultural) ha llegado para quedarse. El público ha respondido y la programación ha cumplido, con creces, las altas expectativas generadas.

Estos son, a criterio personal, algunos de los festivales más importantes de Barcelona. Pero, por supuesto, hay otras muestras imprescindibles: el BcccN, dedicado a las películas bajo la licencia de Creative Commons, el Barcelona VisualSound, el Festival de Cine Judío, el recién creado Festival de Cine Alemán, la Muestra de Cine Italiano (que proyectó, en su edición 2013, el genial documental premiado en Venecia Sacro GRA) o, entre otras, el Zinemaldia, dedicado a la exhibición del mejor cine vasco. Como decíamos, una estimulante y ecléctica red paralela.

Barcelonés está editado por
Until We Change It.

Contactar para oportunidades de
Publicidad.

Política Editorial