Bacoa, comida rápida de calidad

martes, 10 septiembre, 2013

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Esta hamburguesería del céntrico barrio de Sant Pere ofrece una gran variedad de hamburguesas dignas de un paladar sibarita. ¿Te aburre el típico bocata? Súbete al carro de la hamburguesa gourmet barcelonesa.


Al pan, pan, y al vino, vino. La hamburguesa es y será uno de esas comidas rápidas que siempre nos apetecerá. No nos mintamos porque es así. Desde hace tiempo que nos la han estado metiendo a la fuerza en el subconsciente, el problema es que la versión que nos han vendido, tradicionalmente, la hemos relacionado con algo de baja calidad. Pero de perdidos, al río. Ante la monótona opción de noches de bocatas, la hamburguesa se presenta como una muy buena elección. Y así ha ido sobreviviendo, rescatándose, salvándose de caer al precipicio de los menús de restaurantes. Sin embargo, algo singular ha sucedido, quizá porque algún iluminado vio que en tan sencilla fórmula, pan-carne-pan, se escondía un universo de posibilidades. La hamburguesa gourmet se ha convertido en una moda gastronómica en la ciudad condal. Y es que el significado de “comida rápida” está evolucionando y ya no es sinónimo de mala calidad. Muchos son los responsables de este cambio, pero hoy hablaremos de la hamburguesería Bacoa.


Esta hamburguesería del céntrico barrio de Sant Pere ofrece el mismo concepto que las grandes cadenas, pero con la pequeña gran ventaja de la calidad. Ronald, contra eso no puedes competir. La carne de vacuno es 100% natural y fresca y el pan lo hornean ellos mismos. Además, cocinan las hamburguesas a la parrilla y se ve mientras lo hacen. La hamburguesa es igual de exprés que las fast-food, solo que mucho más rica. Pero todo no podía ser tan perfecto. Como está tan bueno, se ha vuelto popular; y como el sitio es pequeño, puede que tardes un poco en pedir, y según a qué hora vayas, hasta en entrar. Además hay que tener presente que, como muchos lugares en Barcelona, está diseñado para un “máximo” de cuatro personas, pero bueno, un barcelonés a eso estará inconscientemente acostumbrado y, remarco, los sabrosos 250 gramos de carne valen la pena.

Te encontrarás con una mesa de madera grande donde la gente estará sentada alrededor para saborear su hamburguesota. A la derecha habrá una gran pared-pizarra en la que está escrita la carta y los diferentes tipos de hamburguesas. Hay nueve. En la barra habrá papelitos donde escribir tu pedido, es una especie de lista donde hay que marcar las cosas que uno quiere comer. Después de elegir, pedir, esperar y sentarte, es imprescindible ir a buscar el par de salsas de creación propia que rondan por ahí. Una es la “vinagreta”, de aceite de oliva virgen extra, vinagre de jerez y vinagre balsámico; y la otra es la “chilli rojo”, de guindillas, chilis frescos, pimentón ahumado, ajo y limón. Esta última ostenta el título de ser la más picante de la casa.

Cuando fui, probé la hamburguesa Manchego y la Asturiana. La primera traía queso semicurado, tomate, lechuga y cebolla caramelizada, le añadí un extra de cheddar porque no me pude aguantar. Magnífica. La segunda tenía ese punto salado efervescente del queso azul, con tomate, lechuga y la dulzura de la cebolla caramelizada. Colosal. Para acompañar, pedimos las patatas rústicas con mayonesa casera, pero tendríamos que haber hecho caso a la tradición fast-food y pedir las patatas fritas de toda la vida, porque la versión rústica no se equiparaba a la excepcional calidad de las hamburguesas.


El lugar en sí no evoca la sensación de estar en un restaurante familiar, sino más bien al contrario, sientes que estás en un lugar de comida rápida para público joven. No tiene hilo musical y suele haber ruido. Pero pese a estas características, es curioso cómo la calidad de la comida te sorprenderá y primará sobre todo lo demás. Es una experiencia interesante que recomiendo vivir. Así que lo grito a los cuatro vientos, ¡en calle Colomines nº2 dan hamburguesa de la buena! Además, parece ser que han abierto un local nuevo en Ronda Universitat. Estaremos atentos.

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