A bares pequeños, grandes terrazas

viernes, 7 noviembre, 2014

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Al verano le cuesta abandonarnos. No hemos venido aquí a hablar del tiempo, claro está, sino de bares, pero es una constatación que nos viene al pelo, y es que no hay mayor síntoma de buen tiempo que una terraza a pie de calle. Y aunque esta ciudad no entienda demasiado de climas ni estaciones para sacar las mesas y las sillas a pasear, no queríamos despedir el eterno verano sin dedicarle unas líneas a una terraza bien puesta. Así que desempolven sus chaquetas y échense a las calles, que aquí el invierno dura nada, quejicas.

A rasgos generales
La Tieta es un minúsculo bar que da el pistoletazo de la salida al rosario de bares y mesas de la rutilante calle Blai. Puede que la burbuja del pincho y ese tufillo a lugar de moda la haya convertido en un paradigma de lo que no hay que hacer, pero La Tieta es uno de esos faros que puede alumbrar el camino. Es un sitio joven, pero con el carisma de aquellas bodegas de siempre, donde el producto está a la vista sin trampa ni cartón. Decíamos minúsculo, pero quizá nos quedamos cortos: el local es realmente pequeño, pero muy solvente gracias a su imprescindible terraza. Después de esta descripción genérica, pasemos a los detalles:

Lo que mola de La Tieta
– Es apto para cualquier hora: vermú, cerveza, carajillo o una copa.
– Los productos son de calidad, tanto las bebidas como el vino o el vermú como las tapas de comida.
– La zona: pese a su progresivo proceso de gentrificación Poble Sec aún sirve de refugio para el ciudadano que huye de la puñetera y ficticia ‘Marca Barcelona’.
– Y, de nuevo, su terraza.

Lo que no mola de la Tieta
– Si buscáis un sitio donde refugiaros de la intemperie y a cualquier hora, más vale que os vayáis por donde habéis venido.
– Tampoco vais a saborear las mieles de un buen servicio: aunque últimamente ha mejorado cualitativamente, lo camareros y camareras no son, digamos, un dechado de amabilidad y cortesía. Sin ser la némesis de un libro de buenas maneras, son sencillamente correctos y parcos. Y punto.
– Por último, qué decir de los precios. No será vuestra más absoluta ruina, y aunque en las raciones de comida la relación calidad-cantidad-precio es equilibrada, no es así en la bebida: si váis con sed el formato os parecerá escaso una vez hayáis pedido la cuenta.

Si los contras os pesan más que los pros…
La Churre
(Blai, 2): el típico bar de tapas de las buenas a precios normales. Por su terraza pasan bandejas repletas de suculentas raciones de pulpo, calamares y demás delicias que hacen la boca agua. Y las patatas fritas (tipo chips) son caseras. Unos pasos más allá está el conocidísimo Blai Tonight (Blai, 23) con su extensa oferta de pinchos a precios populares. Para los que se aburran de la mencionada calle pueden aventurarse por sus aledañas para tomar algo en La Bota (Fontrodona, 23), del que ya hemos comentado detalles anteriormente o a comerse una pizza de las buenas en La Strada (Vilà i Vilà, 48).

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