“Si las tiendas centenarias han aguantado tanto tiempo especializadas es que alguna cosa se ha hecho bien”

jueves, 9 mayo, 2013

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Entrada de Cuchillería Roca

Establecimientos como la histórica Cuchillería Roca en la Plaça del Pi dan más a la ciudad de lo que reciben. No sólo es un icono de la plaza y una tienda en la que variedad y calidad siempre van de la mano, sino que actúa también como punto de información para locales y turistas, además de estar instalada en el imaginario sentimental de los barceloneses.

Abuelas que compraron hace más sesenta años una cubertería de alpaca o plata, años después vienen con sus hijas y ahora con sus nietas. “Son tres generaciones que han visto el resultado y la calidad que les ha dado y vuelven siempre con plena confianza. Como indica en nuestro mármol al entrar somos una casa de confianza”, remarca el actual encargado Lluís Torrente. Lo mismo sucede con caballeros que mantienen su máquina de afeitar desde el servicio militar y siguen acudiendo a comprar sus hojas o entrañables abuelos que preguntan por una navaja adquirida allí hace más de 30 años. Un negoció así requiere conocer la evolución histórica de los productos para así poder asesorar con el cliente y explicarle que las navajas filarmónica que se hacían en Mataró se dejaron de hacer y que para encontrar esa misma calidad hay que recurrir a una firma francesa en Tiers.

Lluis Torrente, el encargado

Una especialización y experiencia imposible de encontrar lejos de una tienda con más de 102 años de historia. Este negocio fue fundado por Ramón Roca en 1911 en la vecina Plaça de Sant Josep Oriol y cinco años después se instalaría en su actual ubicación–un antiguo negocio de sillas y muchos años atrás un convento- pensando que delante de una iglesia, este negocio funcionaría seguro. Pero además de visionario, Ramón Roca también fue un pionero. Antes de abrir su negocio aprendió el oficio en las principales fábricas en cuanto a artículos de corte y cuchillería en Solingen (Alemania) y París (Francia). Así en 1912 hizo hacer el yunque –que aún hoy se encuentra en la tienda- con curvaturas especiales adaptado para hacer con la máxima calidad las primeras navajas de afeitar producidas en el país -ya que en esa época todo se importaba- o bisturís a medida para los médicos que venían hasta Barcelona a buscar sus herramientas.

El yunque de 1912

Cuando murió en 1918, su hermano Josep Roca se hizo cargo de la tienda y a mediados de los setenta las hijas de Josep: Montserrat y Roser. Ellas modernizaron el negocio, redistribuyeron el establecimiento, pero siempre manteniendo la tradición e incluso recuperando las baldositas tan características de su entrada. Al jubilarse, para continuar el legado y mantener el negocio, una sociedad de cuchilleros que llevaban años en la tienda asumió el timón de la Cuchillería Roca.

Desde 1911 ofreciendo un buen servicio

“Damos un servicio de asesoramiento que hoy en día en pocas tiendas se da, queremos que el cliente se sienta escuchado y comprendido ya que no todo es vender”, explica el encargado Lluís Torrente y añade que “Ramon Roca siempre buscó dar calidad y eso es lo que ha mantenido la tienda durante más de cien años, por eso gracias a esa experiencia podemos hacer de filtro y el cliente sabe que todo lo que está en la tienda cumplirá sus exigencias”. Un claro modelo en el que la facturación se consigue gracias a un buen servicio, fidelizando a la clientela. No en vano es de las pocas tiendas que aún mantienen sillas para sus clientes cuando actualmente todo el mundo quiere que la gente compre lo más rápido posible, casi sin hablar. Sillas que aún permiten casi tocar con los dedos e imaginar aquella época en la que ilustres médicos, literatos, políticos y comerciantes convertían la Cuchillería Roca en una verdadera tertulia para arreglar el mundo mientras escogían su modelo de navaja, bisturí o cuchillo. “Si sólo explicas las cosas en base al precio, el trato es muy frío y poco a poco en el barrio se va viendo como los nuevos negocios pequeños vuelven a apostar por la especialización como garantía para el cliente de que allí sabrán explicarle mejor lo que necesita y lo que compre le saldrá bien” puntualiza Torrente, quien destaca que “en la especialización está el futuro, si las tiendas centenarias han aguantado tanto tiempo especializadas es que alguna cosa se ha hecho bien”.

Libro de visitas

Por el establecimiento han sido muchos los artistas, empresarios y políticos que han pasado y han formado parte de este pequeño mundo afilado. Y así reza en su nutrido libro de firmas donde están Lluís Llach, Jordi Pujol, Pi de la Serra, Mario Vargas Llosa, Carme Ruscalleda, Quim Monzó o hasta la actriz americana Bette Midler. Pero un negocio no perdura sólo con el impulso de los ilustres sino gracias a la fidelidad de miles de clientes anónimos, de ahí que hace dos años en la celebración de su centenario la Cuchillería Roca organizara una celebración con gigantes, chocolatada popular y actos diversos para dar las gracias a la gente por todos estos años. “Nos sentimos parte de la historia y la gente también te liga a ti dentro de esta historia. Poder aparecer en una pequeña parte de la historia de la ciudad y de la Plaça del Pi es un honor y que se acuerden de ti siempre por calidad, servicio y confianza” comenta Torrente.

Pero mantener una tienda histórica requiere grandes costes, ya que no es lo mismo reponer unas lámparas de Ikea que realizar el mantenimiento de las antiguas y preciosistas que coronan la Cuchillería o los gastos en ebanistas para los mostradores o en baldosas para el suelo. “Las administraciones nos han premiado por nuestra larga trayectoria en varias ocasiones, pero si no fuera por la propia tienda no hubiéramos sobrevivido. Hay que mimar y cuidar un poco estos negocios que son los que convierten la visita a la ciudad en una experiencia única. Imagínate lo desolador de encontrarte los mismos ejes comerciales en diferentes ciudades europeas cuando en cambio son las tiendas características y locales las que recuerdas para siempre”, critica el encargado. Un empujón que no tiene que ver con vivir de las rentas, pues negocios como la Cuchillería Roca han sabido actualizarse, ya que mantener un negocio histórico no está reñido con informatizar y controlar los precios, el almacenaje, los pedidos y la contabilidad de casi 6.000 artículos. De entre todos ellos, los turistas se decantan en su mayoría por navajas de colección de diferentes países y de artesanos conocidos o pequeños con piezas limitadas y exclusivas, mientras que el producto estrella entre los locales son las tijeras, sobre todo para cocina, que con un mantenimiento adecuado duran más de 30 años. ¿Cuántas de las tijeras que compramos hoy se rompen y no han durado ni tres años? “Muchas veces no somos conscientes y entramos en esta espiral de consumo en la que nos parece normal comprar cosas que sabemos que tendremos que tirar pronto y comprar de nuevo. Te habitúas a que sea normal cuando no creo que lo sea” indica Lluís Torrente y añade que “el artículo de excelencia que más está viniendo la gente a buscar es la navaja de afeitar ya que cada vez más gente se da cuenta que las cuchillas de los supermercados son más económicas en un inicio pero constantemente se tienen que ir reponiendo siendo encima de peor calidad el afeitado en cuando a apurado y acabado. Ahora la gente ve que por 150 euros se podrá afeitar con la misma pieza durante 25 años o más sin tener que ir comprando tantos repuestos.” Ahora es cuando uno se da cuenta y valora a esos abuelos que mantienen durante décadas su maquinita y kit de afeitar sabiendo que su método continuará siendo mucho más económico que el que el sistema nos ha querido imponer. Y recordad siempre el lema: “Afeites con lo que afeites, la barba bien remojada es barba medio afeitada”.

Todo tipo de navajas

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