¡Vamos a un bar!: Stereo

Viernes, 30 Agosto, 2013

Por

 


La vuelta de las vacaciones suele estar impregnada de esa nostalgia temprana de los días de verano recién vividos y de una pereza monumental por cualquier cosa, en especial, los madrugones y el retorno a la oficina. Pero qué mejor medicina que volver a los bares de siempre, a reunirse y mezclarse con la chavalada y sentir, por unas horas, que el verano todavía no ha acabado.

Este mes nos volvemos a la lanzar a los bares con uno cuyo nombre es de lo más musical, en una encrucijada de calles imperdible de la fiesta de la ciudad y que apenas cuenta con algo más de un año en el DNI: en el número 119 de la calle Nou de la Rambla se encuentra el Stereo, un bar que poco a poco y de manera discreta se ha convertido en un punto de referencia para los habituales de la zona. Buena música, combinados realizados con pericia y precios que no vacían de golpe el bolsillo del cliente son las claves de su personalidad.

Local
El Stereo es un bar para los amantes de la barra: ésta ocupa casi la totalidad del local, aunque también deja espacio para los que se emocionan con la música y quieren marcarse unos bailes. Esto no es difícil, porque una de las ventajas del bar es que la selección musical siempre es impecable, generalmente enmarcada en el indie-pop y el rock, con algunas noches también dedicadas al hip-hop. Los más parados también pueden acomodar sus posaderas en los sofás que se distribuyen a la entrada y el fondo del local y disfrutar de los cuadros que decoran las paredes o de la conversación —eso ya depende de cada uno y de quién le toque al lado.


Carta
Es un auténtico placer entrar a un bar y poder entender la carta de bebidas de un vistazo sin que los precios y los nombres rimbombantes te disuadan de disfrutar de un buen trago. Precisamente este es uno de los puntos a favor del Stereo, cuya pizarra es concisa, clara y asequible: puedes disfrutar de una cañita a un euro aproximadamente, cañas y medianas a dos euros y combinados preparados con protocolo y cortesía desde cinco euros en adelante; especialmente recomendables los gin-tonics servidos en copa de balón.


Parroquianos
Muchos de los habituales del Stereo suelen aparecer con su patín bajo el brazo, aunque no es un bar de skaters propiamente dicho (sus dueños son patinadores en activo, de ahí la afinidad). El resto de la parroquia se divide entre melómanos, bebedores que rechazan el garrafón y juventud variopinta que frecuenta la zona. El ambiente suele ser tranquilo, el clásico sitio para empezar la noche y calentar motores, aunque en ocasiones la euforia se ha apoderado de los clientes y se han vivido escenas memorables. Pero lo que pasa en la noche, se queda en la noche.

Otras recomendaciones
La zona es un punto caliente del ocio nocturno barcelonés y no faltan los sitios donde empezar o acabar la noche. La calle Blai ofrece infinidad de locales donde cenar algo mientras van cayendo las cervezas, aunque nos quedamos con el variadísimo surtido de pinchos de Blai Tonight (Blai 23-25) a buen precio. El Seco (Passeig de Montjuic 74) tiene una de las mejores terrazas de la zona: tranquila, a las faldas del parque de Montjuic y a un paso del bullicio, y si no gozáis de una economía holgada, las terrazas del Eusebio o Can Pep de la calle Vila i Vilà (entre Nou de la Rambla y la plaza de El Molino) suelen ofrecer medianas por euro y medio, aunque a partir de las ocho de la tarde quizá os obliguen pedir alguna de las tapas de la carta para disfrutar de un sitio a pie de calle. Decir que después de unas copas os podéis lanzar al archiconocido Apolo de cabeza es una obviedad, pero no por ello deja de ser una opción si, después de todo, todavía os quedan billetes en el monedero.

Barcelonés está editado por
Until We Change It.

Contactar para oportunidades de
Publicidad.

Política Editorial