Otra decoración es posible

martes, 4 julio, 2017

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En la actualidad existe un líder indiscutible en el mercado de la decoración y los muebles. Es sueco y ahora mismo lo tenéis todos en vuestra mente y en vuestras casas. Produce de manera masiva, con materias primeras de calidad moderada y de procedencia dudosa. Son muebles baratos, bonitos y funcionales pero que difícilmente aguantan más de una mudanza.

En esta jungla de consumo rápido cada vez son más las marcas de productos para el hogar que apuestan por otro tipo de fabricación. Más sostenible, más respetuosa con el medio ambiente y de mayor calidad. Muebles como los de antes, de esos que duraban toda una vida. También hay quién se decanta por reciclar, restaurar, dar una segunda vida y evitar residuos innecesarios. Son auténticos obstinados en demostrar que otro tipo de fabricación y consumo es posible. A continuación, encontraréis algunos ejemplos de cada una de estas opciones. Ser sostenible también en la decoración de nuestro hogar ¡no es tan difícil!

Casa Atlántica es una de las tiendas más bonitas de Barcelona. Lester, Pedro y Belén son tres diseñadores decididos a recuperar el diseño cotidiano de sus lugares de origen: Galicia y Portugal. Producen, a pequeña escala y en talleres familiares de la península, objetos con un diseño tradicional pero actualizado. No es una paradoja, es una filosofía de marca. Sus botellas, lámparas trenzadas y macetas de cerámica son motivo suficiente para visitar el barrio de Gracia.

En la misma línea pero con la madera como protagonista, podemos hablar de La Varieté del barrio del Raval. A pesar de que fabrican bastante lejos, concretamente en Tailandia, ponen todo su empeño en hacerlo de manera sostenible. Raquel Muntal, una de las responsables de la marca, nos cuenta que este es quizá uno de los aspectos de su filosofía de marca que más cuesta comunicar. No obstante, nos asegura que trabajan “con todo el cariño, ética y respeto por la gente y las cosas que hacemos”. La Varieté no produce en ninguna fábrica, sus productos están hechos por familias artesanas locales y con materiales autóctonos de primera calidad. Sus diseños persiguen la naturaleza en todos los sentidos y aprovechan sus formas al máximo. Raquel cree que el trabajo hecho a mano es un “valor único” y pese a que cada vez son más los que apuestan por un consumo “más cercano y menos agresivo, son todavía pocos.”

Zaida Sabatés también elije un elemento como eje central de la mayoría de sus creaciones. Se trata del mármol, pero no como materia primera sino como concepto. Sabatés recrea con diferentes técnicas pictóricas este mineral y lo aplica sobre superficies muy variadas. El resultado es asombrosamente creíble. Decidió revalorizar el oficio de pintor de paredes de esta manera y encontró un público que “cada vez más valora lo artesanal” así como “la pequeña producción y el consumo de cercanía”. Además lo hace usando pinturas ecológicas y productos no contaminantes. Ha decorado casas particulares y todo tipo de lugares públicos, tiendas, teatros, restaurantes, sets para televisión, etc. Es una opción muy versátil y mucho más sostenible que la extracción de este tipo de materiales.

¿Os imagináis tener vuestras plantas radiantes sin desperdiciar ni una sola gota de agua? Es posible, es real y lo ha inventado Citysens. El jardín vertical de esta marca utiliza la tecnología de los nanosensores para que las plantas reciban la cantidad de agua justa, mientras que la sobrante es dirigida a un depósito para volver a ser utilizada. Xavi Rius, su CEO y uno de sus fundadores, nos cuenta que para ellos además de promover una ciudad más verde “tiene todo el sentido apostar también por la responsabilidad social”. No en vano, fabrican el producto en España y lo montan en la Fundación Santa Teresa de El Vendrell, un centro especial de trabajo para personas con discapacidad. Este año 2017 han empezado a vender en el resto de Europa. Citysens tiene muy buena acogida en las grandes zonas metropolitanas del continente dónde han encontrado nuevos clientes deseosos de tener más plantas en su casa y mantenerlas con poco esfuerzo.

Cada día se generan cantidades inabarcables de basura. Aunque, por suerte, hay quién se propone aprovechar estos residuos y darles una segunda vida. Es el caso de Albert de Floating Islands que un día decidió que una botella de vino usada podía ser un perfecto objeto de decoración. Desde entonces, recupera estos envases de cristal y los transforma de manera artesanal en macetas colgantes y lámparas maravillosas y totalmente respetuosas con el medio ambiente. Albert es consciente que aún “hay mucha gente que sólo mira el precio de los productos y, obviamente, la artesanía no es barata”, sin embargo, también opina que cada vez hay más gente que “valora las piezas exclusivas y está dispuesta a pagar por ese objeto especial que mejorará su hogar y lo hará único”.

 

 
 
  

Un mundo a parte es la restauración. Una disciplina absolutamente tradicional pero que, como cualquier técnica, puede ser modernizada y actualizada. Antic & Chic son Cèlia y Marc, una artista plástica y el hijo de un carpintero que forman un tándem perfecto y muy polivalente. Para ellos “recuperar muebles viejos y transformarlos uno a uno en piezas únicas e irrepetibles es un acto casi de rebelión ante lo establecido” que, además tiene un componente emocional cuando averiguan la historia que hay detrás de cada pieza. Esta pareja de Barcelona recupera muebles para venderlos o alquilarlos, realizan restauración por encargo, ofrecen cursos y talleres y también asesoramiento en interiorismo. Sus clientes valoran muy positivamente su trabajo artesanal y el hecho de usar “pinturas y materiales eco-friendly”. A pesar de esto piensan que, en general, “cuesta hacer entender la diferencia entre el trabajo realizado por un aficionado y el nuestro. Todavía no hay suficiente cultura sobre la calidad, el detalle de los acabados o el diseño de este tipo de mobiliario”. Sobra decir que todos les queda precioso y con unos acabados impecables. Tienen un Instagram muy entretenido en el que a través de sus stories nos cuentan el día a día y el proceso de sus restauraciones. ¡Muy recomendable! 

Les Eines Mobles Vintage son otros cazadores y restauradores de tesoros. En su caso se centran sobre todo en muebles, lámparas y complementos de los años 50, 60 y 70. Todos los artículos están como nuevos y los venden a un precio más que razonable. Una fantástica alternativa para aquellos que opinan que cualquier tiempo pasado fue mejor.

 

Quizá ahora os apetece lanzaros a restaurar un mueble. ¿Y dónde encuentro muebles vintage para restaurar? Columpiu en Barcelona es una buenísima opción. Tienen tres tiendas en la ciudad que funcionan a modo de almacén donde podemos encontrar muebles de otras épocas con los que hay que trabajar un poco y, por eso, su coste es apto para cualquier bolsillo.

 

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