Un grado de separación #2

martes, 12 noviembre, 2013

Por

 

41.3767°N 2.1622°E – Gabriel Bravo Trujillo (Málaga, 1962)

Gabriel Bravo es editor y profesor de castellano. Un día decidió bajar sus ideas a tierra firme, y cual ángel esquivo de mitos absurdos (alguien osó decir la desfachatez categórica de que los dibujos son para niños), fundó en el año 2000 la editorial independiente La Morsa. Este malagueño del 62 afincado en Barcelona desde 1994, tenía como objetivo poder sacar a luz todo aquello que le fascinaba y que de algún modo había quedado casi en la penumbra: el libro ilustrado para adultos. Su decisión de coger el camino transversalmente independiente, le llevó lógicamente a diferenciarse de los habituales animales literarios, eso sí, al ritmo pausado pero firme que marcan las morsas. Siguiendo el run run de sus personales mareas cargadas de humor perspicaz y sátira, con dos comillos como leimotiv (la ilustración y el texto casi a partes iguales) y una cantera de autores e ilustradores de quitarse el sombrero Gabriel lleva 13 años (se dice pronto) editando libros altamente adictivos y más frescos que el ártico. Por si fuera poco a La Morsa le ha salido una melliza Walrus Books que edita libros por encargo. Ahora sí, esto se merece un ovación en toda regla.


Me reúno con él en la sede morsística. Para mi sorpresa me recibe Paco, un perro hiperactivo y engatusador, que me pasa el relevo a su no menos particular y especial amo, Gabriel. Por fin lo conozco en persona. Mi grado de separación con él y su editorial, en un primer momento fue el ilusrador Rafa Castañer, pero ya os hablé de la jungla barcelonesa y del ‘aquí nos conocemos todos’ así que Castañer fue la primera de las múltiples conexiones que me llevaban a él. Admiro a las personas que les gusta lo que hacen, y Gabriel es una de esas, disfruta enormemente con su profesión de editor ya que ‘tiene mucho que ver con la investigación’. Él se dedica a buscar en la ciudad donde vive a creativos de todo tipo ‘Me interesa ver qué es lo que están haciendo las personas. Intento siempre traer gente joven, vital, que está intentando decir algo desde un punto de vista especial’. El entusiasmo hablando de su profesión y proyecto, deja paso a un ligero resquemor, cuando le pregunto por Barcelona. En 19 años ha sido testigo según él de ‘un cambio muy grande en la ciudad, pero creo que ha cambiado para peor, porque se ha convertido en una tarta gigante que huele un poco mal por que está pasada’


La fotografía para mi es algo difícil de definir, a veces me gusta mucho y otras veces me horroriza, cuando observo mucho una foto me canso, me entra la hartura. En principio me gusta más la fotografía en la que salen personas, la gente como objeto, pero con el tiempo he descubierto que me gusta mucho la de paisajes. Como este calendario que tengo aquí del año 2001 con fotos de Venecia, me encanta, y de vez en cuando voy cambiando el mes, y miro las imágenes… y es como estar allí. Cuando me estabas retratando pensaba en mi perro que no paraba quieto, en realidad me siento un poco intimidado cuando me hacen fotos, pero hoy me sentía bien, relajado. Siguiendo con este juego de los grados de separación, deberías conocer y retratar a Javier Pérez Andújar, es un escritor increíble, soy súper fan, y además habla mucho de la ciudad donde vive, cuando te cuente sus historias, vas a flipar’

“Un grado de separación” es una sección de Barcelonés realizada y creada por la fotógrafa Cecilia Díaz Betz: “Un grado de separación busca hablar de personas con las que me he cruzado, con las que he buscado cruzarme y con las que a través de esta suerte de juego exquisito, me cruzaré en Barcelona. En esta ciudad sucede que cierta teoría/hipótesis sobre los grados de separación entre las personas, se ve desquebrajada, vapuleada y llevada a la cuasi mínima expresión de la unidad en el mejor de los casos. El hecho resulta bastante cómico, absurdo y sorprendente a la vez. Pero lejos de verlo como algo negativo, lo quiero celebrar y estudiar a través de esa certeza que llamamos imagen fotográfica, que nos dice con una sutileza tan aplastante que ‘eso’ ya ha sido, y que nos hace establecer una presencia tan inmediata con el mundo. Un grado de separación como oda a una geografía metafórica a través de las coordenadas reales de encuentros y desencuentros, las distancias, lo aleatorio, la inexistencia de las casualidades, las conexiones y desconexiones, pero sin duda y en definitiva, una oda la gente en un momento espacio temporal concreto.”

Barcelonés está editado por
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