Un cine de verano contra los mandatos de género

Martes, 8 Agosto, 2017

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“La novia vestía de negro” (François Truffaut, 1968)

Escribía Serge Daney que fue a partir del cine de la modernidad que se asumió el conflicto entre el hombre y la mujer, que fue entonces cuando se dejó de lado un cine clásico basado en el ideal masculino para dar paso a un cine en el que aparecieran las mujeres. Este “aparecer” no tendría que ver, según Daney, con una mayor presencia de éstas sino que actrices como Brigitte Bardot, Harriet Andersson o Monica Vitti exigían una forma distinta de filmarlas. Algo parecía detectar Daney en cómo la mujer se había representado hasta entonces y qué diferencias significativas se estaban produciendo a partir de una serie de cineastas que planteaban la feminidad como un espacio de encuentro con una alteridad radical. Sin embargo, si tomamos los trabajos e investigaciones desarrolladas en el marco de la teoría feminista y psicoanalítica del cine sobre la diferencia sexual y los presupuestos patriarcales del cine muy pronto nos damos cuenta de que el tema no se agota ni mucho menos en esta observación de Daney.

Como ya viene siendo tradición, en el CCCB han organizado una nueva edición de uno de los ciclo de verano más originales de la ciudad, “Gandules, cinema a la fresca”, y esta vez la programación se ha dedicado a mujeres rebeldes y peligrosas en el mundo del cine. Desde arquetipos hasta representaciones recurrentes de un perfil determinado de mujer que escapa de una cierta normatividad o canon establecido, las películas seleccionadas por la investigadora María Castejón recorren estos personajes que no se han dejado someter a los mandatos de género.

“Girlhood” (Céline Sciamma, 2014)

En cada una de las películas escogidas toman protagonismo mujeres que han ido en contra de estereotipos o lo que se espera de ellas por ser mujeres. “I’m No Angel” (Wesley Ruggles, 1933), “Johnny Guitar” (Nicholas Ray, 1954), “La gran ciudad” (Satyajit Ray, 1963), “Instinto básico” (Paul Verhoeven, 1992), “Mommy” (Xavier Dolan, 2014), “Girlhood” (Céline Sciamma, 2014), “La calle de la vergüenza” (Kenji Mizoguchi, 1956), “La novia vestía de negro” (François Truffaut, 1968) y “Nacidas para sufrir” (Miguel Albaladejo, 2009) son las nueve películas que se representan respectivamente a la chica mala que siempre fue a todas partes, la rebelde clásica, la rebelde cotidiana, la “femme fatale” moderna, la madre imperfecta o mala madre, la rebelde de barrio o pandillera, la prostituta, la mujer violenta y la rebelde de aquí.

“Johnny Guitar” (Nicholas Ray, 1954)

Empezar el ciclo con una película como “I’m No Angel” con Mae West dice mucho del lugar desde el que se plantea esta propuesta. La película, que pertenece al cine clásico al fin y al cabo, reivindica la feminidad y la sexualidad en la medida en que la misma protagonista es consciente de cómo se pretende reducir a la mujer a un mero objeto de deseo: a partir de ello Mae West explota a su favor el elemento teatral de la feminidad. Desde esta primera película se nos hace evidente a los espectadores que la sexualidad nunca está completamente dada. La feminidad así como la masculinidad se constituyen, siguiendo la teoría psicoanalítica, en procesos simbólicos y discursivos.

“I’m No Angel” (Wesley Ruggles, 1933)

Precisamente Laura Mulvey en su texto de 1975 “Visual Pleasure and Narrative Cinema”, partiendo de un marco psicoanalítico para una teoría fílmica feminista, puso en primer término cómo la mujer ha existido en el cine para ser mirada y deseada, en cómo se ha ofrecido como objeto al espectador (y hasta consumidor). Esto se debe, según Mulvey y muy resumidamente, a que “el inconsciente de la sociedad patriarcal se ha estructurado de forma fílmica” y por ello la autora plantea la necesidad de que las mujeres tengan poder sobre sus representaciones y puedan, a través del cine, articular un “nuevo lenguaje de deseo” y no sean simplemente un objeto pasivo. Pocos años más tarde Mulvey profundizará en esta cuestión en un ensayo a partir del análisis del film de 1946 “Duel in Sun”, en el papel de la mujer como espectadora y la mujer como personaje central en la película. Esto nos podría llevar a debates alrededor de estos temas así como al trabajo de autoras como Mary Ann Doane, Ann Kaplan, Kaja Silverman y Teresa de Lauretis, por citar algunos nombres, que han trabajado e investigado en el marco de la teoría feminista en relación al cine y que, como a los trabajos de Laura Mulvey, habría que prestarles una atención especial por todo el alcance que puede tener más allá de los estudios de cine.

“Mommy” (Xavier Dolan, 2014)

En este ciclo, pues, María Castejón nos propone un recorrido por una serie de películas en las que no se ha puesto a la mujer al servicio de satisfacer un deseo inscrito en las estructuras subjetivas de patriarcalidad. Todo ello acompañado por unos acertados comentarios de la programadora que merecen ser leídos y releídos y que dan una visión más que sugerente para preparar al espectador en cada sesión.

El inconformismo con los límites de la feminidad tradicional de Vienna en “Johnny Guitar”, la lucha de Arati por la dignidad desde el ámbito más cotidiano y familiar en “La gran ciudad”, el poder disfrutar de la sexualidad y no renunciar a las propias ambiciones en “Instinto básico” (que no pase el reconocimiento hacia Paul Verhoeven en este sentido por películas como “Showgirls” (1995) y “Elle” (2016), por favor), las dificultades y contradicciones con las que se encuentra Die al ejercer como madre en “Mommy”… Estos son sólo unos pocos ejemplos de lo que nos espera con este ciclo absolutamente necesario, con películas tan disfrutables como memorables y que plantean otras formas de mirar.

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