STA: una década de dub

Viernes, 27 Febrero, 2015

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Una década de vida y una buena ristra de lanzamientos iluminan la trayectoria de STA -otrora Standrius-, una veterana agrupación dub barcelonesa compuesta por argentinos mendocinos que el pasado otoño editó “Devastación” (Control Tower/Autoeditado), su último –y, argüiblemente, mejor- trabajo . Una obra cuyas fechas de promoción incluyen un novedoso reconocimiento institucional en forma de dos citas en el CCCB: una en el marco del BCNmp7 y otra en el Sónar. Con el propósito de indagar en su historia y contorno, y de que me cuenten a qué sabe su dub, quedo en el corazón del Raval con Pablo (Pope), Holy y Guillermo (Gum). Ellos son, resumiendo, el ideólogo; el guitarrista e ingeniero de sonido; y el colaborador a la electrónica de STA, el actual 60% de una banda que completan, como base rítmica de batería y bajo, Gato y Loro.

DUB CORAO, STANDRIUS Y STA: 15 AÑOS DE DUB
Al frente está Pablo, “el productor-cabeza”, apunta el guitarrista Holy, quien suele encargarse de la parte más técnica del sonido. El proceso creativo siempre ha sido similar: empieza Pablo mirando ideas con las demos, y luego va a grabarlo bien con Holy o en otros estudios. Muchas decisiones se consensúan pero el empuje es suyo: “Siempre tengo ideas sobre cómo hacer las canciones, y qué poner y qué no. A la hora de hacer dub, el estilo de la mezcla es importante y quien la haga también; no es lo mismo que sea yo que él, siempre hay una intención a la hora de poner o no los efectos, o qué muteas y qué no. Hasta ahora lo he hecho yo, pero en muchos momentos he deseado que lo hiciera cualquiera de nosotros”, explica. Las cinco heterogéneas personalidades de STA se conocieron entre ellas hace ya casi tres lustros en Barcelona, en la casa de un amigo en la que hacían jams y tocadas espontáneas sin pretensiones que, poco a poco, establecieron un primer cruce de caminos en Dub Corao, casi la banda seminal de STA. Iniciada por Gato en Mallorca, y con Holy en sus filas, acabó integrando también a Pablo y a Gum, con lo que el 80% de la actual formación participó entre 2000 y 2003 en un momento u otro de sus distintas etapas.

Al fenecer Dub Corao por, entre otros motivos, la marcha de Gato a Mallorca, nació Standrius, aunque inicialmente estaba menos solidificado. “Empecé a gestarlo con colaboraciones. El primero lo hice con Holy, pero todos los que vinieron después hasta Mobley los produje yo mezclando y trabajando en casa, con baterías grabadas en Robadors u otras hechas en mi casa, en Sant Andreu”, apunta Pablo sobre unos inicios en los que había varios bajistas y bateristas. Por aquella época era un proyecto de dormitorio, no tocaba en directo y editaba sus trabajos en formato cd-r en el sello Holyrook, capitaneado por Holy, que sacaba pequeñas ediciones a los grupos de su alrededor. “Veníamos de una cultura en Argentina en la que se hace mucho con lo que hay y se va tirando con lo que se puede; cogimos el cd-r porque no había que hacer 1000 copias y luego comértelas. Hacíamos tiradas muy cortas”, explica Holy. Aunque a veces se considere a “Tundra” (Autoeditado, 2011) como su primer disco, la banda editó 5 lanzamientos en cd-r, que Pablo reconoce como los primeros.”No creo que Tundra sea el primero. Lo que pasa es que en los 2000’s el cd-r estaba muy mal visto en España. Cuando lo entregabas te decían que era una maqueta y yo les repetía que era un disco. Por qué pasaba eso, porque es un cd-r?”, se queja Pablo mientras Gum imita el lanzamiento de un frisbee, “para mí no eran maquetas, no eran demos, eran discos con los medios que teníamos en ese momento. Ahora tenemos otro sonido y otro formato”.

Pablo en Holyrook

DEL DORMITORIO A LOS SOUNDSYSTEMS EN VIVO Y EN DIRECTO
Un poco más tarde, hacia finales de 2007, debutaron en directo con motivo de un festival organizado por Holy en Boca Nord con la participación de los grupos de su sello. Por aquel entonces, el establecimiento temporal de Gato en BCN provocó que se reacomodaran con los instrumentos, construyendo una base con la actual formación menos Gum. “A veces llegamos a ser ocho”, apunta Pablo, “había trompetas, trombones, saxo, visuales…”. “No hay una formación realmente fija de STA, hemos tocado sin mí, sin el Gato…”, incide Holy. En directo practican una mezcla abierta y muy física entre canción e improvisación, con la banda tocando sus respectivos instrumentos y Pablo hechizando varios elementos como caja, trompetas, samplers, melódicas o teclados por la mesa de mezclas. La idea es, en la medida de lo posible, trasladar la filosofía que tienen en el estudio al directo: “Es como si hiciéramos una mezcla pero en vivo. Solemos pactar un comienzo y hacemos vueltas, lo que pasa en el medio te diría que es improvisación por señas pero como no nos vemos en realidad es improvisación a gritos”, apunta Pablo, entre risas. “Eso es que alguien se calle o pare, o dejar bajo y batería” comenta Holy, quien cree que “hay una improvisación controlada, una base que ya está y que se repite, y cuánto más tocamos más se va cerrando. No llegan a convertirse en canciones pero casi”. Pablo disiente: “Personalmente entiendo que son canciones, porque hay melodías, líneas de bajo y un ritmo claro; lo que hay es justamente una desestructuración a la hora de tocarlo”.

Al usar bastante equipamiento analógico lo tienen difícil para hacer lo mismo que en disco, pero no tratan de imitar los sonidos: “Intentamos no recrearlos. Cuando recién empezábamos, me marcaba las indicaciones de mis pedales… Pero hace muchos años que no lo hago, ya no me interesa hacer eso. Me interesa que lo que vaya a hacer ahí no lo haya hecho antes, sobre todo para no aburrirme. Sí que nos decimos ‘acuérdate de tener un delay muy largo para no sé dónde’, ésa es la pauta, pero cuál es el delay, cuánto dura… pues yo que sé, métele donde quieras! Ni siquiera tocamos con claqueta, podríamos hacerlo, pero sigo pensando que no. Prefiero que, si se puede, los sonidos y la parte electrónica vayan en función de la canción y no al revés”

DUBHEADS DE DISTINTO PELAJE
Su comodidad en la movediza interzona entre canción e improvisación se puede explicar por el variado bagaje de sus componentes: Pablo es un experimentado improvisador -ha tocado en la Banda d’Improvitzadors de Barcelona o en IED8– que también ocupa su tiempo en Bradien y Fuego, y se curtió escuchando jazz e improvisando junto al bajista Loro en su Mendoza natal; Gum tiene un amplio bagaje electrónico y maneja su proyecto Roskosmos y anteriormente Audio Das Poly; mientras que Holy y Gato tocan en las bandas punk Robots y Trance, respectivamente. “Ninguno somos rastas o roots”, apunta Pablo, “caemos un poco de perfil en esto. El dub nace del reggae, hacían versiones de reggae, y nosotros lo que hacemos es tocar ritmos de Jamaica, no tengo dudas sobre eso, aunque a veces se va transformando más en electrónica, y el toque puede ser más old-school y el acabado más punkoso”. Su acercamiento bastardo puede ser una ventaja creativa: “Dentro del grupo hay siete grupos más, y hay pop, hay punk, hay electrónica. No somos ortodoxos ni lo intentamos ser, cogemos de donde podemos” apunta Holy. “Es lo que se vuelca al final. Holy no es un guitarrista de reggae, es uno de pop o punk-rock, aunque lo toca con su estilo. Esto pasa un poco con todos nosotros”, señala Pablo. Hay una base común, con los discos de Scientist, King Tubby o Lee Perry, que “cada uno la ha cogido desde su sitio. Yo escuchaba Pan Sonic, y cuando empecé a escuchar dub había cosas con las que podía hacer paralelismos de técnica, de cómo meten un delay, de cómo sacarlo, de generar el ambiente”, añade Gum.

Un dato reseñable en unas escenas en ocasiones muy endogámicas es el variado pelaje de las bandas con quienes han compartido escenario, que incluye propuestas del circuito punk/hardcore como Orden Mundial o Über, raras avis como Akron, y espacios como casas okupas, salas de conciertos o centros cívicos. “No hay muchos grupos con los que nos podamos relacionar. Lo que pasa es que no hemos terminado de encajar con los oídos de la gente reggae, más que nosotros no hayamos querido ir a tocar con ellos. Nunca ha habido un feedback. En cambio, tenemos amigos en Madrid que siempre lo han tenido. He ido a fiestas cuando hay soundsystems, voy yendo a cosas, no a todo, pero me pasa con esto como me pasa con los conciertos de free, con la electrónica, con el punk…Como te lo estoy diciendo de la gente del reggae, también te lo podría decir de la gente que hace electrónica, que cree que hacemos reggae (y no electrónica), es una locura”, indica Pablo.

Próximamente van a tocar dos veces en un espacio institucional como el CCCB, aunque después de una década de carrera en los márgenes le dan una importancia relativa. “Es una especie de reconocimiento de la trayectoria, pero tampoco lo buscamos, en ningún momento dijimos ‘vamos a hacer esto, a ver si nos llaman para tocar en tal lado’”, señala Holy. Les pregunto cómo viven la actual alternancia: “el grupo siempre está abierto a ir a tocar adónde nos llamen. Si vemos que nos sentimos cómodos, vamos allí, y después vemos si termina vibrando eso para repetir o no repetir”, apunta Pablo. “Si hay mejor equipo y hay monitores, suena mejor, pero si vamos a tocar a una okupa y no hay, entonces le ponemos las mismas ganas” indica Holy, quien explica que la creciente ajetreada actividad de la banda ha provocado que se vean más, ensayando incluso sin Gato, afincado en Mallorca, “antes nos juntábamos cuando queríamos o cuando salía algún concierto, pero realmente era una cuestión más de gusto, de vernos, de tocar. Ahora también, pero nos salen más cosas y es más seguido”.

La variedad de sus respectivas procedencias recuerda a la colorida botánica que emergió hace más de tres décadas alrededor del legendario sello londinense On-U Sound, liderado por el productor Adrian Sherwood, y por el que se paseó una entusiasta camarilla con figuras como el ex-Pop Group Mark Stewart, dando pie a una generación de bandas nunca suficientemente reivindicadas, que se movían entre la música jamaicana, el primer hip hop y la música industrial, como Tackhead, African Head Charge, Dub Syndicate, New Age Steppers, Annie Anxiety Bandez o Creation Rebel, en una escena que incluía a las Slits, Prince Far I o a miembros de los P.I.L. “Soy muy fanático de On-U Sound, de los nombres que comentas y del dub de 1979-1987 en Inglaterra. Dub Syndicate es como la Biblia; o las producciones de Dennis Bovell y sus dos primeros discos. Gato también es muy fan de On-U Sound”, apunta Pablo. Le señaló que hay algo de ahí en STA: “Sí, el grupo tiene mucho, en este último disco hay mucha fase inglesa”

NUEVOS EDIFICIOS DUB QUE SE CONSTRUYEN DEVASTADOS
“Devastación”, su último trabajo, es un bravo paso adelante para la banda, con la producción más desorientadora que hayan tenido y una generosa dosis de magia y purpurina de estudio, con filtros viscosos, LFO’s que tintinean y hi-hats que silban entre retardos y explosiones. Con una primera parte más sombría y una segunda más soleada, son muchos los detalles curiosos: en “Sub” incluyen bongos à la Dub Syndicate y percusiones electrónicas, también hay steppers juguetones como “Mangel” –guitarra ácida incluida-, bajos invasores como el de “Total Dub”, que bien podría estar en el Metal Box de P.I.L., o las simpáticas líneas de teclado que acompañan al recitado del invitado Kamau en “The Seaweed Collector”, tan vivas que efluvian a bandas del sello Ghost Box como Belbury Poly o a la BBC Radiophonic Workshop –“soy muy fan”, confiesa Pablo-

También hay un mayor peso de la electrónica, producto de los sintetizadores y, sobre todo, los filtros que han añadido tanto Pablo como Gum, antiguo colaborador de la banda, quien había masterizado Tundra y participado en alguna canción suelta. En contraste, destaca la menor presencia de vientos cuando habían llegado a tener 3 o 4 en directo: “Ahora hay solamente uno y casi no lo utilizamos, es otro concepto”. De todos modos, aunque suenen menos, los sigue utilizando habitualmente: “muchas melodías las hice con trompeta porque me es más fácil para componer, y luego las grabé con sintetizador”, señala Pablo, quien tomó clases de trompeta y se crió con una colección de discos de jazz de Reader’s Digest.

DE VISITA A LA TORRE DE CONTROLES CON STA
Para la realización del álbum se han beneficiado de la experiencia acumulada, de un mejor equipo y de poder pasar más tiempo preparándolo en el estudio de Holy en Santa Coloma de Gramanet. “Ha sido mucho trabajo y muchas horas con la mesa. La grabación se hizo la mitad con una mesa y la otra con una diferente. Luego lo mezclamos con una que ya no tiene, una DDA inglesa. La mejora de sonido de este disco es evidente, porque no es lo mismo trabajar la mezcla con una Mackie de 12 canales, que con una de 40 con unos previos que son otra cosa, que la ecualización es otra cosa. También hemos usado más efectos externos, casi todos los compresores, reverbs y delays eran externos. Y en cuanto a la producción, agarramos a Gum está clarísimo, y en la parte electrónica le atamos las manos para que no metiera mucha (risas), y estuvimos allí unas horas”.  A la hora de grabar suelen trabajar estilo dubwise, registrando bajo y batería en directo a la vez, muchas veces en primeras o segundas tomas, aprovechando mucho los errores.

Lo más laborioso fue el arduo proceso de mezcla, de utilizar el estudio como instrumento: “Eso lo vivimos Holy y yo. El disco lo mezclé estilo one-shot que es una manera de hacer el mix con las pistas, efectuando los dubs mientras va sonando el tema, sacando la batería, poniendo reverbs, quitando la guitarra. Si te equivocas lo has de repetir. Del lado de la cinta, de los últimos temas que agarramos hice muchas menos mezclas porque el sonido ya estaba ajustado, con su EQ, compresor etc., pero las dos primeras canciones las mezclé…”, recuerda Pablo. Posteriormente lo mandaron a masterizar a Francia y, finalmente, “Devastación” fue coeditado junto a la disquera Control Tower, también francesa. Su responsable, Cyrill, ha sido una figura clave para quien no tienen más que agradecimientos, y que ha hecho que lleguen copias de STA a Europa e Inglaterra: “Por suerte le tenemos, nos apoya un montón desde que nos conoció. Ha sido muy importante”, explica Holy.

UNA FORMA DE ENTENDER LA MÚSICA
Llegados a este punto y para ir terminando la entrevista, les pregunto acerca de qué es el dub. Dispara Pablo: “Para mí es una manera de entender la música y una actitud a la hora de hacerla, no hace falta que estés en Jamaica para hacerlo, puedes hacerlo con punk o música electrónica. No solo hay delays o efectos, sino que hay muchas ideas jugadas ahí. Están los elementos creativos a nivel del mixer, a la hora de sentarte y hacer la mezcla. Por ejemplo, “Java Java Java Java “de Impact All Stars es un clásico de dub en el que casi no hay delays, y casi todas las ideas jugadas están hechas con entradas y salidas en la mezcla. Es muy heavy y el sonido es muy oscuro. O si pienso en el “Kind of Blue” de Miles Davis, creo que también podría ser un disco de dub porque hay muchos silencios, hay muy pocos elementos y bien jugados, el pianista Gil Evans toca las notas justas y donde van. Es una estética a la hora de hacer música”. “Es una concepción de la canción”, apunta Holy. “Una técnica y una manera estupenda de encarar la música, la composición. Para mí ha sido fantástico, me ha abierto una cosa espacial. No te cierra, no te estructura, sino que te da mil millones de posibilidades”, comenta Gum. De sus respuestas se extrae, en resumen, que es una idea de la música, la de ser amigo de la mesa, del silencio, de la improvisación y del sonido. Sabores que confluyen como piedras elementales en la música de STA, de quienes estaremos al tanto de sus próximas grabaciones para seguir entrando en los huecos y confines de la imaginación de la mesa de mezclas y de sus entregados factótums y alquimistas, los productores.

 

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