¿Qué son las tiendas de vinilos en la era digital?

lunes, 13 marzo, 2017

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Montaje de Cati Bestard, con imágenes de Amy Carter, Peat Bakke y Will Folsom (y color de fondo de Spotify). 

Si se suman la crisis de la industria musical, la crisis económica, la competencia de Spotify, Amazon y etcétera, es casi un milagro que existan tiendas de discos. En Barcelona existen tres tiendas de vinilos nacidas en la era digital que van camino de sobrevivir: Dead Moon, Ultra-Local y Paradiso. Generalmente se refieren a ellas como tiendas especializadas, una etiqueta discutible, pero lo que pocas veces se dice es que son puntos de encuentro, muchas veces epicentros de algunas de las comunidades creativas más activas de la escena local.

Es marzo en Barcelona. Es un martes y son las 11 y media de la mañana. Me siento en el sofá de Dead Moon. La tienda lleva viva tres años y el camino no ha sido precisamente fácil. Sergi Alejandre, su propietario, lleva dos años seguidos montando un festival de tres días donde las bandas tocan gratis para inyectar un chute económico a la tienda. Y todos lo hacen encantados. Por el contrario, este mismo año, Surco cumplirá 43 años de vida. Un abismo separa a tres de las tiendas más jóvenes de la ciudad: la misma Dead Moon, Paradiso y Ultra-Local, nacidas ya en el auge de la música digital, del resto de tiendas de Barcelona. “Lo que más me gusta es que venga gente y hablemos de música.” Me dice Sergi cuando le pregunto sobre la dimensión social de la tienda. “Sobre todo recomendar discos, es algo que en otras tiendas no pasa. Yo al menos cuando iba a tiendas, tampoco era de preguntar, pero no se daba la situación. Compraba en Revolver; también en Discos Algeró que estaba en Balmes, muy cerca de mi casa. Allí es donde compré mi primer disco con dinero robado de mis padres: Bleach, de Nirvana.” No muy lejos en Paradiso, Gerard López está sentado frente al ordenador cuando llego al mostrador y es un poco escéptico en cuanto le planteo que estoy escribiendo un artículo sobre las tiendas de discos. “Es que siempre preguntan lo mismo”. La tienda es conocida por sus referencias de electrónica de club, pero mientras saco el iPhone para empezar a grabar la conversación, un chico de veintipocos años entra preguntando por discos de STA y Gerard le indica dónde encontrarlos. “La tienda sobrevive, funciona por sí misma. Hay que estar en movimiento constante, reinventarse pero estamos estables. Hemos necesitado entre 3 y 4 años para llegar hasta aquí.“ me dice Gerard con su habitual calma. Ultra-Local está cerrada esta mañana. Todas las mañanas en realidad. Voy hasta el Carrer Pujades después de comer. Tras su primer año de vida, Raül Chamorro, que lleva la tienda junto a Carme Baqués me cuenta que tuvieron que plantearse o bien cerrar o bien buscarse un trabajo que aportase ingresos fijos. Por eso la tienda actualmente solo abre de 16:00 a 20:30. “Intentamos traer cosas que nos gustan, pero a veces si pides algo a Estados Unidos los portes son tan elevados que nos parece absurdo vender un disco a ese precio en la tienda” me comenta sin perder la sonrisa.

El interior de la tienda Dead Moon

El ‘resurgir’ del vinilo

Son muchas las noticias que en 2016 abordaron el supuesto resurgir del formato vinilo. La realidad es que sigue suponiendo únicamente un 0,8% de las ventas totales de ediciones físicas de lanzamientos musicales. Y la pregunta reside aún más allá: ¿dónde se compran la mayoría de los vinilos?. Urban Outfitters, la cadena de tiendas de ropa que incluye vinilos y otra mercadotecnia en sus estantes se convirtió en 2016 en el mayor distribuidor de discos del mundo. Ese mismo año, una de sus tiendas insignia se alió con Amoeba Music, la mítica tienda de discos de Los Angeles, para que se encargara de la selección de discos. Sergi me da su opinión: “Yo creo que en general que se compren discos es algo bueno y cuanta más cultura haya entorno a ello mejor, ya sea aquí o en Urban Outfitters. Teóricamente favorece. Pero dudo bastante de que la gente que compra en UO en general sea un público que vaya a comprar vinilos de aquí a diez años. Quizá en ese caso el vinilo se convierte en un objeto de consumo.” Las preguntas surgen: ¿Es una tienda de ropa donde se venden discos una tienda de discos?. “En UO los discos son muy caros. Antes tenían muchos de Hyperdub, de Hip Hop o cosas clásicas. Una mezcla entre lo alternativo y lo accesible, como su ropa. Pero bueno, ahora mismo compra discos gente que ni siquiera tiene tocadiscos, ¿a dónde iremos a parar?”-me dice Gerard-.

Se ha hablado mucho sobre la especialización como la única manera de aportar una selección sólida y poder sobrevivir ante el poder de las descargas digitales y el aluvión de cadenas que integran discos en su stock: FNAC en España, HMV en Reino Unido, por nombrar dos casos “Nosotros no tenemos únicamente discos de aquí.” -me comenta Raül de Ultra-Local.- “Hicimos una gran inversión por ejemplo trayendo discos de Mount Eerie o de Tortoise. Básicamente tenemos discos que nos gustan. Si no, ¿qué sentido tiene tener una tienda de discos?” Sergi me confiesa que lo que más vende son cosas locales. Con diferencia. Grupos asociados a Cønjuntø Vacíø, el sello que lleva junto a Andrea Pérez, ambos también miembros de los inclasificables Wind Atlas. “El disco que más se ha vendido en Dead Moon es el Lingua Ignota de Wind Atlas.”-afirma sin dudarlo-.

Si hablamos de particularidades, los casetes también son una gran baza en Dead Moon. “A nivel de carácter sí, a nivel comercial son una ruina. Yo que he viajado y siempre voy a tiendas de discos, este mueble de casetes no está en ningún otro lugar del mundo. Hace poco fuimos a Nueva York [n.d.r.: a grabar el nuevo disco de Wind Atlas]. Estuve en Heaven Street, quizá el referente más cercano a Dead Moon y la sección de cintas no es como esto. Tiene muchas cosas locales pero no tantas referencias de importación. No tienen tantas cosas de Strange Rules, Nostilevo o Total Black”. Gerard tiene su opinión ante las descripciones que se suelen hacer en los medios sobre Discos Paradiso: “Yo veo estas etiquetas como algo muy jodido. Hoy en día con internet es muy ridículo intentar vivir sólo de una cosa. La tienda de Tony [Bruce Lee], (n.d.r.: Rythm Control, recién abierta dentro de las Galerías Olimpia) que es colega y de nuestra crew, se ha vendido como una tienda donde se vende house pero tiene de todo. Tiene rock, disco, electrónica. Lo importante es tener un criterio. Si la selección es coherente las etiquetas están de más.”

La comunidad en Ultra-local

En 2016, la venta de vinilos en el Record Store Day generó más de dos millones de libras sólo en Reino Unido. Se habló mucho sobre el formato durante esas fechas. Buenos augurios que caben ser contrastados. Esta burbuja también supone una paradoja para pequeños sellos.
Llevando una camiseta del grupo catalán Vàlius, Raül me cuenta que muchos propietarios de tiendas se empeñan en traer ediciones especiales para esas fechas cuando en realidad son no sólo difíciles de conseguir, sino que es imposible prever si las venderás. “Yo me lo tomo como un día más. Pero sí es cierto que la gente viene más predispuesta a comprar. Igual ese día haces la caja de un mes. Pero no hay que confiarse, ni tratar de verle un enfoque comercial”. A Sergi le parece un día contradictorio: “Sacar un disco de 100 copias de Metallica y que la gente pague 50 euros por eso, ¿en qué momento beneficia a las tiendas pequeñas? Esos discos ni siquiera llegan a España.” Mientras, Gerard lo tiene claro. “No necesitas un día al año para ir a comprar discos.”

Las tiendas de discos son un punto de encuentro. Un oasis dentro de un mundo fragmentario y alienado. Pero, ¿qué conexiones existen entre los propietarios de las tiendas? ¿Realmente podemos hablar de que exista una red de apoyo más allá de eventos como el Record Store Day o su predecesor El dia de les botigues de discos? Gerard me afirma que sí. “Sergi viene aquí y se pilla referencias de Northern Electronics. Yo vendo los casetes de su sello.” Sergi lleva años inmerso en el do it yourself. Y se nota.“Tenemos que protegernos entre nosotros”-me dice.- Y continúa: “Ultra-Local es una tienda cuya selección difiere bastante de la de Dead Moon pero me parece muy importante lo que hacen. Unen a mucha gente y tienen un círculo muy amplio”. Entorno a Ultra-Local se reúne un grupo de valiosos conspiradores del pop a los que habría que listar con calma, pero entre los que podemos destacar al colectivo Hi Jauh USB o El Genio Equivocado. Cuando llego a la tienda, de hecho, me encuentro con las chicas de Die Katapult, banda de kraut-pop que editó con Elefant uno de los mejores debuts de 2015. “Tener un espacio hace posible que la gente se conozca. Mucha gente no lo sabe, pero de hecho nosotros organizamos entorno a 70 conciertos al año.” –afirma Raül con total modestia-. Sergi y Andrea, aparte de gestionar el sello, organizan conciertos de manera infatigable y constante, además del ya reconocido festival Cønjuntø Vacíø. “Solo en la primera mitad del año hemos organizado 20 eventos entre conciertos, presentaciones y sesiones donde pinchamos”.

Imagen de previsualización de YouTube

Luchador murió. Castelló bajó la persiana. Las tiendas de discos quiebran, otras valientes abrirán sus puertas. Mientras tanto, se seguirán planeando conciertos en Dead Moon. Dj’s seguirán pinchando en Paradiso. Alguien preguntará qué es lo que está sonando. En Ultra-Local seguirán seguramente haciendo Hip Hip Ultra!, su programa de radio, como cada martes. Ojalá las tiendas de discos fueran sólo una excusa para poder reunirse y hablar de música. Recomendar un disco, describir su sonido, volver a ver su portada. Intentar describir qué te hace sentir. Mientras las cifras fluctúan, la música permanece.

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