Núria Gómez Gabriel: “Lo editorial, como formato, me permite hibridarlo todo”

viernes, 8 mayo, 2015

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Lejos de terrenos conclusivos, hay quien se mueve mejor por las arenas de la ambigüedad, por el plano rizomático que pone en cuestión las construcciones basadas en genealogías y los discursos que se apoyan en teleologías de dudosa naturalidad.

Núria Gómez Gabriel (1987) me recibe en su casa-estudio en pleno barrio del Raval. En una habitación de techo alto nos disponemos ante una mesa repleta de publicaciones en multitud de formatos y texturas que demuestran su pasión por toda técnica gráfica plana. “Mi perfil es muy pluridisciplinar. Por un lado tengo la rama audiovisual y de realización, también me interesa la fotografía y la experimentación en el laboratorio con película fotográfica y cinematográfica. La ilustración, el grabado… Cuando estudiaba todo me apasionaba mucho, y lo editorial, como formato, me permitía hibridarlo todo, crear narrativas a través del dibujo, la crítica, la fotografía y demás juntándolas en un solo objeto”.

Además de su interés por la técnica y por el trabajo de fábrica, Núria Gómez ha creado el sello editorial ‘Ediciones del Martes’, el cual más allá de distribuir su trabajo, le permite relacionarse con otros artistas y establecer colaboraciones y soluciones editoriales. “Aunque el sello lo lleve yo, lo que me interesa es colaborar. Por ejemplo, con Anna Dot hicimos ‘a note’ mediante fotografías apropiadas y textos que escribía ella. Trabajamos por correspondencia. Son tres libros de verano, narrativas de viaje que intentan ser la ocupación de un recuerdo que nunca has tenido. Siempre hay como la idea de fantasmagoría de fondo en mis trabajos. También colaboro mucho con Pere Ginard. Edito sus fanzines. A él le gusta trabajar con imágenes pero no tanto manufacturar. A mí eso me encanta, me fascina pensar una cosa y darle la forma. Lo último que hemos hecho con él es Frankenstein; me enseñó su cuaderno de notas y me pareció muy bonito como punto de partida para hacer una adaptación de la novela. Y también ahora estoy trabajando junto a Gloria Vilches para presentar como un subsello de cine. Queremos sacar unas publicaciones sobre cine ensayo, sobre ‘cine quieto’, que es lo que no se ve cuando el proyector está en marcha: los cambios de plano… Queremos trabajar con cineastas de ámbito internacional. Ella llevará la parte de comisariado y yo la de manufactura. Se trata de hacer una investigación visual, que no sea una paráfrasis continua”.

‘A note’ Núria Gómez Gabriel y Anna Dot

Uno de los aspectos más interesantes de los proyectos de Núria Gómez es cómo la multitud de formatos que se amalgaman en sus investigaciones la han llevado a crear una narrativa visual que desborda y pone en cuestión el método académico ante cualquier tema de estudio. “Me cuesta quedarme en un solo formato y suelo hacer trípticos, dípticos… Es decir, de una imagen a varias imágenes, de un libro a varios libros, como algo exponencial, nunca algo cerrado. No me interesa particularmente la fotografía contemplativa, aquella en la que se supone que tienes que averiguar algo pero sin un contraste. Claro que son sugerentes y que puedes hacer una lectura, pero a mí me interesa más el ejercicio de pensamiento. Me interesa la fotografía múltiple, cuando hay montaje y hay experiencia productiva también hay pensamiento. Del montaje y de la asociación surge la idea, y entiendo la historia como un collage. Cuando estudiaba y escogí la especialidad de ilustración empecé a mezclar texto y foto. Eso ya es parte de la fotografía expandida: cuando se escribe, cuando se añade un pie de imagen. Muchos de mis proyectos dan pie a numerosas lecturas. No es una lectura pausada, unívoca y naturalizada, sino que cada uno, en función de su propio imaginario, lee una cosa u otra. Personalmente no me gusta aquello que te anula la capacidad de imaginar. Considero que hay que sugerir un mundo y que cada uno cruce la historia como quiera. Esto es un poco contradictorio con el formato libro. Por eso tengo proyectos como ‘Atlas’, que es más rizomático y que permite al lector ordenar y montar su narración. En cierto modo, todo lo que es expandido, editorial expandido, fotografía expandida… siempre tiene un punto en que es el espectador quien construye. Eso es lo que más me gusta: hacer partícipe al espectador”.

Le comento que, precisamente, me atrajo mucho su proyecto ‘Atlas’, una investigación sobre fotografía espiritista aún en proceso debido a que, justamente, ‘su capacidad de acumulación de material había superado con creces su capacidad análisis’. “Está a medias porque me está costando mucho darle forma. Terminé mi grado hablando de fotografía espiritista, me interesaba mucho porque era como un punk avant-la-lettre. La Historia del Arte te dice que el collage empieza con Picasso y luego te das cuenta de que existen montajes cien años antes. ‘Atlas’ es una investigación que hice en Madrid, además Atlas es también un sistema de trabajo que viene de Aby Warbourg y que consiste en hacer pequeños grupos, pequeñas cosmogonías sobre distintos conceptos. La idea era buscar una línea editorial pero, claro, empecé a encontrar muchas, se iban abriendo y al final ha quedado como un estudio en constante progreso. Y todavía estoy ahí. La fotografía espiritista te lleva a los inicios de lo que es el montaje fotográfico. La gente quería verse retratada con aquello que echaba de menos. Entonces el montaje, lo falso, se pasaba por alto. Se usaban extras, como personajes secundarios que aparecían como dobles de gente que ya había muerto”. Era una manera de invocar al desaparecido. “Sí, y el sentimiento de ausencia de la persona que está aquí. Una manera de llenar ese sentimiento fotográficamente. Entonces se daba la idea del cuerpo como médium, se daba una interpretación de los símbolos morales del cuerpo, de las posturas. Eso también me interesaba mucho, la manera como se articulaba el cuerpo para contar según qué cosas, para transgredir e ir a otra dimensión, para cruzar”.

"Atlas"

"Atlas"

‘Insectos gritando’ es otro de los proyectos ejemplo de la voluntad de la artista por alejarse de la mirada única y ofrecer, en cambio, un poliedro mediante el cual aproximarse al caso de estudio. El proyecto, en colaboración con Pere Ginard, quien aporta los textos, remite a finales del siglo XIX, momento en que coincide que se concibe la fotografía como medio para captar el espectáculo del horror con la consolidación de la neurología moderna en París. En este contexto se usó a mujeres como ratas de laboratorio para indagar en una pseudociencia que investigaba sobre la locura de las mujeres. “‘Insectos gritando’ surge de una película que grabé como si fuera una observación médica. Luego escaneé los fotogramas y de ahí salieron las fotografías. Por un lado aparecen lo que serían las anotaciones del doctor y que te permiten ver cómo es él mismo quien va perdiendo la cabeza. Al final no sabes bien quién es el enfermo, quién es el observado. De ahí sale la serie de dípticos, que son una secuencia de los distintos días de observación del médico y la paciente. Además de esto, trabajé sobre la película en el laboratorio fotográfico con la técnica blow up, es decir, ensanchando, pasando de un fotograma de 8 mm a un negativo de mayor tamaño. Entonces, de estos fotogramas ampliados surge el libro”. Distintos formatos para un mismo estudio. “Sí, como te decía antes, me cuesta mucho quedarme en una sola cosa, todo se me esparce. Y además también se muestra el otro punto de vista, el monólogo interior de la persona observada y que es un cuento escrito por Pere Ginard. Este proyecto se expondrá el 14 de mayo en Síntesi ‘90, una exposición de 90 minutos en motivo de Tallers Oberts de Ciutat Vella. Llevaré el libro, la película y lo montaré insitu con la gente. Creo que el proyecto explica cómo relaciono la narrativa con el montaje. Lo que hago aquí es ofrecer ambos puntos de vista y una atmósfera visual, que es la película con un sonido. A partir de aquí ya todo depende del imaginario de cada uno”.

"Insectos Gritando"

"Insectos gritando"

Claramente en sintonía con su manera de concebir la narración, Núria Gómez tiende a trabajar con material propio y material ajeno. Motivo que además la ha llevado a reflexionar sobre el reciclado del material con el que trabaja y sobre el exceso de imágenes en clave cercana al pensamiento de Susan Sontag. “Empecé haciendo fotos y aprendiendo en el laboratorio. Pero pronto trabajé con fotografías encontradas en rastros, en la basura, en fondos de armario de amigos, haciendo fotos a sus fotos… A partir de entonces se abrió otra vía. Vamos llenando el mundo de imágenes y, esa sobreexposición nos hace cada vez menos capaces de leerlas. Pensé en hacer durante un tiempo un trabajo de lectura de imágenes. Más que investigar, mis proyectos son ejercicios de lectura. Por ejemplo, en mi última colaboración con Archivos de Beauvoir me apetecía trabajar ‘el cuerpo sin el cuerpo’. Ya tenía en mente un proyecto que se iba a llamar ‘Escenario’ y que consistiría en ir a distintas localizaciones donde se hubiera canonizado el cuerpo de la mujer, la antropometría del cuerpo. Mi colaboración consiste en extraer imágenes de libros de estudio del cuerpo donde aparecen estos escenarios. Las escaneo y digitalmente elimino estos cuerpos, dejando tan solo el escenario donde se dio esta canonización. Se trata de explicar algo del cuerpo sin que este aparezca. Trabajar con los escenarios es algo que, de alguna manera, tiene que increparte. He querido mantener los pies de fotos tal y como están en las publicaciones originales –Álbum de modelos de mujeres de 1909…–”.

Antes de terminar la conversación, Núria Gómez me plantea la distribución como un gran tema en el cual cabe investigar desde los circuitos de la autoedición. “Ahí hay como un nicho. Creo que en los fanzines hay mucha energía puesta en pensar la manera de hacer, de ahorrar, de investigar, pero luego, al distribuir, se sigue cayendo en la librería –donde generalmente te acogen muy bien–. Pero creo que es necesario investigar y encontrar sistemas de distribución afines a la narrativa del proyecto. Estamos generando un sistema personal, rico, artesanal, y al final todo termina en una misma estantería. Me pregunto: ¿qué pasa con las bibliotecas, que no puedes llevar tus libros? Si yo voy a regalar mis publicaciones no las pueden aceptar. Sobre este tema tuve el placer de conocer a Eugenio Ampudia, un artista que trabaja sobre temáticas de libro y sobre la biblioteca como espacio. En definitiva se trata de hacer algo más acorde con la narrativa, terminar la narrativa con el acto de distribución. Hay proyectos que ya lo plantean en el campo de la museografía. En Madrid, por ejemplo, la galería Magdalena se apodera del espacio público, ocupan lugares efímeramente para exponer. Lugares sin aparente interés se convierten en lugares vivos, en instituciones. Eso es muy importante”.

Este mismo fin de semana podemos ver los trabajos de Núria Gómez Gabriel y de mucho otros creadores en la feria de autoedición Gutter Fest. También podemos conseguir sus trabajos en Múltiplos y, además, próximamente presentará su proyecto editorial en la librería Loring Art.

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