Montserrat Abelló: “Tengo la sensación de que nunca voy a morir”

miércoles, 19 febrero, 2014

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Retrato de la escritora en su despacho durante la entrevista

Montserrat Abelló me recibe en su piso de la calle Calvet. A sus 96 años, la encuentro sentada en su mesa de trabajo y me cuenta los diferentes proyectos en los que está inmersa. “Tengo un nuevo libro de poemas pendiente de publicar, se va a titular “Enllà del parlar concís” y tendría que estar listo por Sant Jordi. También estamos trabajando en un monográfico de Margaret Atwood, en la línea de los que he publicado de Sylvia Plath (Sóc vertical; 2006) y Anne Sexton (Com ella; 2011) que esperamos que salga este verano”. Poco después, me da la invitación para el acto de presentación de dos libros de poemas que ella misma ha traducido recientemente al inglés: “The body’s reason”, traducción del último libro que escribió Maria-Mercè Marçal, “Raó del cos”, y  “Fifty love poems”, una antología de sus poemas de amor. Ambos se publicarán en ediciones bilingües catalán-inglés, igual que los monográficos. También me cuenta que muy pronto verá la luz una traducción al castellano que su hija, Mireia Bofill, ha hecho de su antología de poemas de amor. Al hablar con ella es muy fácil olvidar su edad. “Tinc la sensació que no he de morir mai”, dice con una gran sonrisa. Es una sensación que realmente transmite.

Nació en Tarragona en 1918, aunque prácticamente no ha vivido allí. De pequeña viajó mucho por la profesión de su padre. Al estallar la guerra civil, se exilió con su padre a Francia, después al Reino Unido, y durante la Segunda Guerra Mundial, a Chile, donde permaneció por unos 20 años. Allí se casó y nacieron sus tres hijos. En 1960 volvió a Barcelona para quedarse, y poco después, en 1963, publicó su primer libro “Vida diària”.

Viendo su trayectoria, sorprende que Montserrat Abelló considere que su relación con el feminismo ha sido más bien circunstancial, a pesar de que reconoce que éste ha tenido un papel importante en su vida. Lo primero que hace cuando le pregunto por este tema es hablarme de una de sus obras más celebradas, la antología “Cares a la finestra: vint dones poetes de parla anglesa del segle XX” (1993). “¿Ves toda esta estantería? Son los libros que consulté para hacer la antología. Fue un proceso largo porque cuando lo hice no tenía ningún tipo de ayuda – El resultado fue un éxito, a la gente le gustó mucho y sirvió un poco para establecer un canon, no sólo para las mujeres escritoras, sino para la poesía en general.” Asegura que le salió de manera muy natural traducir a estas autoras porque tienen “un estilo bastante similar al mío, huyen de las normas clásicas y se basan en el sentido de la palabra y en su ritmo interno.” Opina que dar a conocer la obra de estas escritoras, la mayoría de las cuales empezaron a publicar en la misma época que ella, fue importante para sentar precedentes y que se alejaran de las formas de narrar dominantes. Ella lo describe así: “las mujeres no lo hacían tan bien intentando imitar a los hombres, cuando decidieron escribir desde sus ojos y cuerpo de mujer produjeron una poesía mucho mejor”.


Pocos años después fue condecorada con la Creu de Sant Jordi. “Cuando me lo dijeron me quede… pasmada. Y además, ocurrió que me la dieron por algo muy curioso: por mis poemas, mis traducciones… y por mi feminismo que tanto había hecho por Catalunya’. A mí me extrañó mucho porque mi feminismo era simplemente haber dado a conocer a una serie de mujeres escritoras que aquí no se conocían”. Pero eso no es todo, porque diez años más tarde, en 2008, su obra fue premiada con el Premi d’Honor de les Lletres Catalanes, algo que, reconoce, la halagó a la vez que la indignó porque “en los más de 40 años de historia que tenía el premio en ese momento, y ahora ya 45, sólo 3 mujeres lo hemos recibido. Me parece… en fin. Es evidente que podrían haber sido muchas más y parece mentira que nadie se de cuenta. Pero ¿quién dice lo que es bueno? Me dieron el premio a mí pero tantas otras lo podían haber recibido antes… Maria Àngels Anglada, Maria-Mercè Marçal y muchas más. El premio lo da Òmnium cultural y desde el punto de vista de defensa de la lengua catalana me siento muy identificada con él, pero esto otro… ¿no se dan cuenta de que es una vergüenza? Pues yo fui la única que lo dijo. Y uno de los últimos que lo ha ganado, Josep Massot, creo que también, pero antes nadie lo había manifestado”. Ese mismo año le otorgaron el Premi Nacional a la Trajectòria Professional i Artística, es la única mujer que lo ha ganado en las seis ediciones que lleva el premio y que el año en que se lo concedieron es el único en el que hubo dos ganadores -compartió el premio con Moisès Broggi-.

Otro hecho que llama la atención en la obra de Montserrat Abelló es que, después de publicar su primer libro a los 45 años, tardó 18 años en publicar el segundo, que vio la luz a sus 63. El empujón que necesitaba para seguir publicando le llegó a través de su hija Mireia y el movimiento feminista. De esa época recuerda nombres como el de Maria Aurèlia Capmany o Quima Jaume. “Yo no estaba muy metida en el movimiento feminista, pero mi hija sí” recuerda. “Estuve mucho tiempo sin publicar, no tenía prisa, como si tuviera la premonición de que viviría muchos años (sonríe). Yo seguía escribiendo, pero cuando le enseñaba lo nuevo a Joan Oliver, quien hizo un prólogo muy bonito para mi primer libro, siempre me decía que el primero era mejor, así que lo iba dejando. Pero entonces mi hija, que había creado una editorial llamada La Sal Edicions de les Dones dijo ‘mi madre tiene unos poemas muy feministas’-eso que yo jamás había pretendido- y se publicó mi segundo libro con algunos poemas seleccionados del primero y un libro inédito titulado “Paraules no dites”. Y a partir de entonces ya no he parado de publicar. La verdad es que he tenido mucha suerte porque me han leído mucho, sobre todo la gente joven, y mis libros han llegado a la segunda edición, que en poesía no es muy habitual, porque incluso los muy buenos venden poco. Eso no quiere decir que yo sea mejor que los otros pero quizá digo cosas que interesan más (ríe).” Me enseña satisfecha un libro homenaje que le han dedicado recientemente: “Màscares i reclams: vint dones poetes interpreten Montserrat Abelló” (2012).


Insiste en que ella escribe desde su verdad, que “es la que es” y que “en el arte no se puede hacer trampa”. “Sin querer, lo que yo escribo exuda lo que yo pienso, mi condición. En uno de los poemas digo que no puedo escribir porque tengo que lavar la ropa, sacar la plancha…” el poema contiene esta contundente afirmación “Només de tard en tard, puc agafar la ploma”.  En el año 1983 es cuando se jubila y se dedica ya plenamente a escribir y a traducir. “Antes no tenía tiempo. Además, el tercero de mis hijos nació con Síndrome de down y… la verdad es que la necesidad de escribir me surgió entonces”.

Persiste en la necesidad de ser transparente en el arte “Si en el arte tienes la intención simplemente de hacer algo bonito, no vale nada. No tiene la fuerza necesaria.” Y da a entender que para ella, escribir ha sido y sigue siendo una actividad terapéutica porque añade “además, la gran ayuda que yo considero que es una obra de arte para su creador, es precisamente cuando ésta le ayuda a expresar algo que siente muy adentro y que es muy suyo. Y esto es algo que quien lo recibe ve, desde su propia experiencia, y le suscita cosas muy diferentes pero que también son profundas.”

Parece que esta naturalidad que reivindica en su poesía es algo que se puede aplicar a todo en su vida, también a su relación con el feminismo. “Isabel-Clara Simó dijo una vez, cuando le preguntaron por qué era catalanista: ‘yo soy catalanista porque la lengua está perseguida. Pero el dia que esto deje de ser así pasaré a ser simplemente catalana.’ Yo digo un poco lo mismo con el feminismo. Me llaman feminista pero yo no voy diciendo mucho que soy feminista, me parece un poco tontería. Simplemente se trata de tener sentido común y actuar en consecuencia. Por ejemplo, es absurdo creer que si no hay más mujeres escritoras reconocidas es porque éstas son peores. No, eso simplemente quiere decir que los hombres tienen la sartén por el mango y las mujeres no”.

Abelló colaboró en la organización de la IV Fira del Llibre Feminista en 1990. En 1992 ella y Marçal fundaron un comité de escritoras dentro del Centre Català del PEN  “para promocionar a las escritoras en general a traves de recitales y conferencias”. A la versión que inauguraron ellas dos, se unieron más tarde Neus Aguado, Lluïsa Julià y Maria Barbal, entre otras. Publicaron “Cartografies del desig” (1998), “Memòria de l’aigua” (1999) Y realizaron la antología “Paisatge emergent: trenta poetes catalanes del segle XX” (1999).

Le pregunto por Maria-Mercè Marçal: “era una poeta fantástica, y éramos muy amigas. Ella se entusiasmó mucho con la idea que tuve de la primera antología y venía mucho aquí, se sentaba donde tú estás ahora. No sabía inglés así que yo le leía las traducciones. Yo siempre pienso, ¿lo que te decía antes de la premonición? es como si ella supiera que se tenía que morir pronto porque de la misma manera que yo estuve tantos años sin publicar y no me preocupaba, ella a los veintipocos años ya tenía gran parte de su obra poética publicada. Y después estuvo unos años casi sin escribir poesía porque se dedicó a escribir su novela “La passió segons Renée Vivien” y fue triste porque murió de cáncer muy joven.”

Para acabar, le pido que me cite algunos lugares de Barcelona que la hayan marcado “Me gusta todo de Barcelona. Para mí es una ciudad muy amable, aunque otras también me gustan mucho, como por ejemplo Londres.”  Opina que la ciudad no ha cambiado tanto en los más de cincuenta años que lleva aquí “Yo la veo bastante igual. Aunque un cambio importante es que ahora Barcelona sí que vive de cara al mar, que es algo que yo había echado mucho en falta. Desde los Juegos Olímpicos puedes coger un autobús en cualquier parte e ir directa a ver el mar, y esto a mí me parece muy importante porque para mí el mar lo es mucho”.

Afirma que sigue escribiendo “cada día” y que lo hace por amor a la vida. Me cuenta que suele utilizar este poema publicado en Paraules no dites (1981) como lema al empezar sus recitales:

VISC
Visc I torno
a reviure
cada poema
cada paraula
estimo tant
la vida
que la faig meva
moltes vegades.

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