Marta Bassols: “El cine experimental resulta muy fácil para los niños”

viernes, 16 mayo, 2014

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Marta Bassols en "El Futuro"

El pasado viernes 2 de mayo, a eso de las 19 horas, quedé con Marta Bassols para hacerle unas preguntitas en un bar del Paral·lel. Es difícil explicar el carisma que desprende esta joven treintañera, tan locuaz, entusiasta y salerosa, quien ha llevado al límite su pasión por el arte y el cine experimental participando tanto en películas dirigidas por una pujante nueva generación de directores españoles que apuestan por un cinema verité libre de artificios como Ion de Sosa o Luis López Carrasco (del colectivo Los Hijos), como predicando sus virtudes mediante su tarea de programadora en ciclos como “Dípticos Elementales”, en curso durante todo este mes de mayo en La Lupita del Raval y en el que desmonta todos aquellos tópicos que asocian al cine “experimental” con algo sesudo y granítico mediante unas jornadas que contemplan la proyección de películas y una agitada y pingona pinchada posterior. Este mes de mayo ha sido muy especial para ella, puesto que también vio el estreno de “El Futuro” (Luis López Carrasco, 2013) en Barcelona, dentro del festival D’A, filme en el que ella protagoniza la que es, sin duda, una de las escenas más memorables.

Con el propósito de inquirirle acerca de su visión del cine, me desperezo en una legañosa tarde de viernes. Al llegar al espacio, soñoliento como estaba, me pedí un café para despertarme y una cerveza para refrescarme. Atónito, el camarero escucha mis alegaciones ante tan extravagante demanda y me señala que tiene el remedio adecuado para mis males: me serviría un mezcal, el brebaje perfecto para aliviar mis males. Marta, que escucha divertida, se anima y pide otro. Y con el espíritu de Chavela Vargas impregnando cada mordisquito a la naranja, empezamos a charlar…

INICIOS: ESTUDIOS DE CINE, DESALIENTO Y TRUE LOVE
Los inicios de Marta fueron en el teatro, ella era la pequeña de una familia que ve mucho cine y empezó a estudiar después de acabar COU y pasar dos años haciendo cursos de idiomas. A la que encontró un trabajo a media jornada, empezó a ir a clase por las tardes. Desde pequeña le gustaba mucho la interpretación y se inventaba papeles e historias. Durante los estudios se mostraba contenta, pero al empezar a buscar trabajo se dio cuenta de que aborrecía las sesiones de castings y los rodajes: “Detestaba mucho que no me dejaran improvisar nada, que estuviera todo muy medido y marcado, una cosa que no me esperaba. En los rodajes de tipo publicitario te hacen una marca, te ponen una cruz y te miden, y todo lo tienes que hacer en ese encuadre. Y sobre el teatro, me parecía una tomadura de pelo hacer todo el rato la misma función, tenías un mismo objetivo: hacer reír, hacer llorar…no me parecía nada honesto.”

Ese alejamiento de la interpretación convencional, coincidió con una época en la que empezó a visionar cine experimental. De ver a Cassavettes cuando acababa los estudios, empezó a rodar cortos y frecuentar amigos muy cinéfilos. El primero de ellos fue con Manolo Vázquez, su pareja por aquel entonces y con quien rodó el año pasado “Maniobra de Heimlich”. Por esa época, en la nochebuena de 2005 conoció a Ion de Sosa a partir de su vecino Luis López Carrasco, entablando una amistad. Por aquel entonces, nadie de este triángulo hacía cine y todos estaban desengañados, vivían lejos de las cámaras. Esa amistad se tornó en una relación de pareja cuando un verano Marta fue a visitar a Ion a Berlín con un billete de ida y de vuelta y ya nunca volvió a Barcelona, puesto que se enamoró perdidamente de él. En la ciudad del muro empezaron a hacer cortos como “Amor y Pizza” (2007) y al poco Ion se agenció una 16 mm, con la que empezaron a rodar “True Love”.


Esta película, que retrata crudamente en dos partes el subidón y la caída de una relación de pareja, con la algarabía y el fulgor inicial y el vacío posterior, surgió de la necesidad  compulsiva de de Sosa de filmar a todas horas: “Él tenía muy claro que quería hacer cine grabando la vida, y en esa vida estaba yo, y rodamos True Love (…) sabíamos que iba a ser una película, pero no que tendría que ver con nuestra historia de amor. Él rodaba aquello que le parecía bonito”. La historia avanzó y el cine se mezcló con la realidad; su separación con unas imágenes que entre lo cotidiano, lo imaginario y lo grabado documentaban los efectos del amor, de su presencia y de su ausencia: “Se lo he dicho alguna vez, pero creo que él forzó alguna trama de su vida real, concretamente conmigo, para favorecer a la cinematografía. (…) en ese momento había cosas que eran muy heavys, que me quedaba como “ostras, este chico está apretando unas tuercas que le van a quedar bien en el plano” y creo que eso tuvo mucho que ver en nuestra debacle y también en su entrega a la debacle”. Esa película marcó un punto de no retorno para Marta: “Después de rodar con Ion decidí no hacer más cosas que me prostituyeran. Yo cobraba por los papeles que hacía en teatro o por algunos rodajes publicitarios o de series de mierda. Cobraba y bien, pero me daba asco. Prefiero hacer de camarera o ser muy pobre, como he sido desde entonces. No sé, si viniera Jim Jarmusch con un guión al uso y me dijera que interpretara en un rodaje hiperpotente con otros autores, por supuesto que lo haría. Pero esa oportunidad, si no vas a castings o eres famosa, es muy difícil. No es que haya renunciado a lo convencional, pero es que no me apetece hacer cosas con las que no me sienta apasionada y honesta. No me interesa la interpretación forzada en un proyecto en el que no me sienta a gusto. En “La Maniobra de Heimlich” (2013), que luego no montaron y en la que interpretaba con guión y frases, me divertí un montón pero fue divertido porque estaba con coleguis y todo el mundo era majo..:”

LOS BRESSONIANOS
En “True Love” también aparece Luis López Carrasco, su director en “El Futuro” y miembro del colectivo madrileño Los Hijos, que por aquel entonces compartía piso con Ion y Marta. Ellos dos, junto a su también amigo Velasco Broca, forman parte de una nueva generación de realizadores españoles que con pocos medios -suelen rodar en 16mm- y sin vivir enteramente del cine -de Sosa sin ir más lejos es camarero-, están rodando unas películas muy interesantes colaborando activamente entre ellos, ya sea realizando producciones conjuntas, participando en las películas de los otros -ejerciendo como actores, guionistas, ayudantes de cámara o en fotografía-, inyectando dinero -”El Futuro”, por ejemplo, se produjo a partir de las aportaciones de De Sosa y de sus compañeros de pizzería- y que tienen repercusión en prestigiosos festivales internacionales: “(Ellos) Tienen una concepción muy parecida del cine y de las cosas; son muy amigos, son buddies; Ion ha sido el productor de “El futuro”, él ha hecho la cámara. Sin Luis no habría True Love, sin César no habría True Love etc.”  Precisamente, fue Velasco Broca  quien le introdujo al mundo del cineasta experimental José Val del Omar: “Me cambió mi concepción de la cinematografía y de mi vida personal. Me ha dado una fe muy pura en que hay una manera. Val del Omar me ha cambiado mi concepto de la educación de los niños, del amor, del cine, a pesar de que nunca me vaya a ganar la vida con él, yo lo seguiré intentando todo el rato. Gracias a él, sé lo mágico que es mirar lo que tienes alrededor en lugar de ficcionar. Cómo hacer poesía visual con lo que ves cada día, cómo baila el agua, cómo somos fuego, cómo todos somos barro. Son imágenes de una pureza poética extrema; una experiencia que te atraviesa sensorialmente, porque Val del Omar lo que hacía en sus inventos, en su cine, en su poesía, en su vida, era llegar a atravesar lo corpóreo para hacer una colectividad mística”


Este mirar alrededor  en vez de ficcionar es la que marca a toda esta generación; todos ellos tuvieron experiencias de desengaño después de titularse estudiando cine en la ECAM -o de estudiar teatro como Marta- y todos ellos apuestan por un modelo de interpretación bressoniano, en el que se priman a participantes que no actúen o a actores no profesionales. “Ellos y yo odiamos a los actores gracias o por culpa de Robert Bresson. La primera vez que me confronté con él le odié a saco, porque era actriz, y prefería apoyarme en gente como Artaud, que sí adora a los actores. Pienso que realmente todo el mundo quiere interpretar. Desde pequeños porque lo hacemos jugando y luego porque nos pudrimos, para contentar a nuestro jefe etc. Me parece un engaño gordo que se le dé tanto bombo al hecho de interpretar en sí. Que haya artistas consagrados solo porque saben hacer eso. Toda esa metodología es una forma de sacar un rendimiento capitalista a una capacidad tan animal, natural y humana. De generar vergüenzas, miedos, de hacerlo más irreal de lo que es. Cuando para mí era natural, fácil y humano hacerlo era divertido…pero cuando pasó a ser un engaño dentro del engaño me pareció menos divertido. A mí pasar vergüenza no me parece divertido. Me gusta mucho mirar a las personas, ver como reaccionan, hacerlo yo también me parece jugar, pero si eso tiene tanto peso, entonces ya no me divierte. Me parece una cosa muy normal, todo el mundo lo puede hacer”

EL FUTURO 
Estas películas en las que Marta ha participado (“True Love”, “El Futuro”) comparten que la cámara estaba allí grabando y que los actores tenían alguna breve instrucción o incluso ninguna; el argumento se construye a partir de un proceso laborioso de edición: “Hacen documental montado, poetizado y ficcionado  a través del montaje. Intentan generar una experiencia que en realidad no estaba pasando pero quieren generarla de verdad. En “El Futuro” teníamos todas unas directrices, un guión, que fue justo lo único que no sale. Rodamos las partes con guión, como un plano en el que hablamos de la Revolución de Chile, en el que había una protagonista que acaba sin salir…Al final, la fiesta fue lo suficientemente fascinante y descalabrada como para olvidarse de todo eso.” “El Futuro” fue grabada en 2 días y  montada en unos cuantos meses. Sus recuerdos de aquellas noches son borrosos y neblinosos: “Yo por entonces ni bebía ni fumaba porque amamantaba a Margot. Pero esos dos días de rodaje me bebí 4 birras y le dí unas caladas a un porro y me quedé super ciega. Ion era el cámara, Luis era el director y todos los que había en la fiesta, menos los contratados para la resaca, eran amigos míos. Lo recuerdo como una fiesta muy espontánea, que empezó por el día y se alargó hasta la madrugada. Pinchaban la música que se oye en el filme pero luego probaron de poner Madonna y Beyoncé, y las mejores escenas fueron rodadas con ellas”.
“El Futuro” (Luis López Carrasco), que ha pasado por varios festivales consagrados como el de Sevilla, Buenos Aires o Locarno, se estrenó recientemente en Barcelona en el D’A y es una desconcertante película que versa sobre una fiesta ambientada en 1982, poco después de la victoria del PSOE en las elecciones. Un guateque en el que bajo la música de grupos underground de la época como Ataque de Caspa, Monaguillosh, Los Iniciados o Aviador Dro, se van sucediendo varias conversaciones, en muchas ocasiones banales e intrascendentes, que son ahogadas o realzadas por la música que escuchan los participantes, que se muestran relajados y despreocupados. La película, que para algunos expertos es uno de los mejores largometrajes españoles  de los últimos años, aparece como una presunta crítica, a mi gusto de doble filo, al inmovilismo y al conformismo de la transición, y no poca gente hace paralelismos con el presente, relacionando ese pasotismo y esa visión acrítica del futuro que se abría con la creación de un gigantesco agujero negro ideológico que ha facilitado las condiciones para el actual contexto de feroz y regresivo neoliberalismo.

Al salir las conversas del guión, muchos de los momentos de la película obedecen a los propios protagonistas relacionándose entre ellos, entre la realidad y la ficción: “Sí, la conversación sobre ETA es una de esas conversaciones que responden a una especie de guión, y es que había mucha gente en esa fiesta. Todos estábamos metidos en nuestros  personajes. Las directrices eran mínimas: no puedes hablar de fechas, no puedes hacer referencia a mujeres, hombres y viceversa, no puedes hacer una referencia explícita al tiempo, porque la idea original de Luis era que fuera atemporal, que no pudieras decir de dónde era…Había mucha gente super metida en el papel, pero como la mayoría de gente estaba pedo, todo el mundo hablaba de otra persona pero convenciéndose a sí mismo… esa conversación de ETA responde un poco a eso”.

UN AGUJERO QUE SE TIENE QUE LLENAR 
Toda esta visión del cine y la interpretación ha tenido su correspondencia mediante su labor como agitadora cultural. En 2011, junto a la crítica y profesora de cine y gestora cultural María Adell creó “Toda la noche oliendo a film”, una plataforma de difusión del séptimo arte con la que ideó el ciclo “Emergentes y Sumergidos”, dedicado tanto a la difusión de directores noveles emergentes como a la reivindicación de otros que no habían logrado trascender, y que se desarrolló durante el invierno-primavera de 2011 y durante el otoño de ese mismo año en la Asociación Freedonia (Lleialtat 6). Las proyecciones eran gratis y eran precedidas por una presentación a cargo del director o alguna crítica y a la que seguía un ulterior coloquio o debate después del visionado. En algunas ocasiones, también había actuaciones musicales.  “Emergentes y Sumergidos se gestó cuando yo vivía en Berlín y María en Nueva York, en los dos sitios había mogollón de ciclos de cine experimental, y es más fácil llegar hacia él. Coincidió que las dos volvimos a Barcelona, y vimos que había un agujero en la difusión y nos apeteció rellenarlo. Queríamos hacer cotidiano un cine que no es de acceso fácil y acercar unas películas que ya existen al público; hacer ese cine accesible para todos, por eso lo hacíamos gratis y festivo, para que la gente no dijera “voy a ir con mis coleguis que también saben mucho de cine” y después vamos a comentarlo con nuestra visión filosófica del asunto. Tenía el sueño romántico de que al ser gratis vendrían los abuelos del barrio, los niños y  los paquistaníes. Yo siempre le decía a la gente que se podían ir cuando no les molase y luego volver a entrar. Que no tuvieran miedo a comerse eso con patatas. Quería que el público fuera tan importante como los directores y el público. Nos parecía importante difundir este cine prácticamente invisible que no tiene más repercusión por motivos puramente económicos y nos apetecía mostrar a cualquiera que tuviera el ímpetu de hacer una manifestación cinematográfica que viera que no hacen falta 400.000 euros para rodar una peli, que no hacía falta estar en Hollywood o ser rico”

Le comento si a veces esas películas no se hacen muy difíciles para mucha gente, y ella, para explicar su visión del cine puro, experimental – “como coincide que no es narrativo, le llaman experimental”-, vuelve a apuntar a Val del Omar: “Dijo algo maravilloso, “Que todos los niños nacen genios y la educación les enjaulan”, el cine puro atraviesa el alma y no es algo tan intelectual o elitista. Mi hija Margot tiene dos años y yo veo cine con ella, y el cine experimental es una cosa que a los niños les resulta muy fácil y convincente, porque ellos tampoco siguen una línea narrativa convencional.” Algo que me recuerda a las tácticas que siguen ciertos músicos o pintores de desaprender el camino recorrido y tirar hacia la simplicidad o la aleatoriedad, en aras de perder constricciones y rigideces metodológicas. Finalmente, el ciclo acabó porque les pedía mucha dedicación, era una cosa semanal y acababan perdiendo dinero: “Lo hacíamos con una idea romántica que en NY funciona y en Berlín también, que era la de poner un bote para que la gente pague lo que considere oportuno por el servicio que recibe. Y eso en Barcelona y en España es cero, la gente no es consciente del esfuerzo que supone hacer cosas…Había una hucha de bote con la cara de Chiquito de la Calzada que siempre acababa vacía. Por eso al ciclo que hago ahora, “Dípticos Elementales”,  le pongo un precio. Aunque ofrezco la posibilidad de entrar gratis, porque me jode mucho que la gente que realmente no tenga dinero no pueda acceder” Asimismo, tampoco consiguieron del todo su objetivo: “Igualmente había un debate muy intelectualoide, difícil de seguir para mi madre cuando vino, y es que no, mi voluntad era hacerlo super llano, que fuera muy festivo, muy fácil, que todo el mundo viera esas películas”.

"El Futuro". Foto: Aida Paez

El nuevo ciclo de Marta, “Dípticos Elementales”, perfecciona y refina la fórmula, agudizando el espíritu lúdico mediante la proyección todos los domingos de mayo de películas underground en la Lupita del Raval (Carretes 48), a las que les siguen pinchadas inspiradas por el filme a cargo de gente como Luis López Carrasco, Detakon o Marc O’Callaghan.  Las películas seleccionadas, entre las que hay tanto cintas de culto como “Las Margaritas” ( HYPERLINK “” Věra Chytilová, 1966) o “Corridas de la Alegría” (Gonzalo García Pelayo, 1982) como proyecciones más recientes como los cortos del colectivo Los Hijos o la proyección del filme “El Futuro” 5 días más tarde de su estreno en Barcelona, fueron elegidas en base a que dejaran ánimo lúdico y festivo, que fueran filmes que luego dieran para un baile. El ciclo pretende “sudar el cine” y “bailarlo con las retinas dilatadas, en lugar de las gafas de pasta”  y mediante las sesiones se pretende convertir los visionados en “una experiencia poética, alcohólica, sensorial, carnal y desaforada.Aquí ya pongo todos los ases encima de la mesa; hay la  proyección y la fiesta, aquí no se habla de nada; aquí se baila. Me parece una forma de que te impregne, te lo pases muy bien y que luego tengas un recuerdo guay del día que viste la peli. Honestamente, nace otra vez de que en Barcelona no puedes ver cine y pasártelo bien”

EL FUTURO (REDUX)
Me despido preguntándole por sus perspectivas de futuro y por las de estos realizadores: “El otro día lo hablé con Luis, que ahora está en un momento vital excelente e inimaginable: acaba de publicar un libro y tiene dos pelis rodando por festivales: una suya, “El Futuro” y otra con el colectivo Los Hijos, “Árboles”. Es el hombre de moda. Pero con todo, le resulta complicadísimo llegar a fin de mes y pagar el alquiler en una casa super pequeña en Murcia. Pero luego lo paras a pensar y ves que nadie ha vivido nunca del cine experimental en España. Solamente Portabella, que ya era rico y Buñuel que ya lo era, y se vendía para hacer cine más narrativo. En España hay un momento curioso; no hay subvenciones, pero es más fácil dejarse ver y ser visible con una peli de bajo presupuesto, hay más festivales que se dedican a ello y revistas que sacan este cine. No te va a dar dinero pero sí que es más fácil que la gente lo vea”. ¿Hay esperanza? “Creo que sí, pero tal vez estoy equivocada. Ellos mismos (César, Luis y Ion) tienen un talento increíble y creo que no va a quedar en saco roto. Los veinte minutos que César me ha mandado de premontaje de su nueva película de ciencia ficción en la India me parecen una obra maestra inimaginable…Ahora está buscando financiación, pero esa película DEBE ser hecha”

Marta ha estado rodando todo el rato desde  “Emergentes y Sumergidos”, participando en “La Maniobra de Heimlich” y “The Juan Bushwick Diaries”. Aunque lo que más le ocupó fueron los 3 años que ha estado con “Androides”, el nuevo largometraje de Ion de Sosa, que ahora mismo está siendo montado y a punto de ser presentado para Locarno o Rotterdam, el cual empezó a rodar cuando aún estaba embarazada y  en el que incluso hace de androide su hija Margot. Una peli filmada en Benidorm y que es una adaptación al estilo Ion de Sosa del clásico de Philip K. Dick, “Sueñan los Androides con Ovejas Eléctricas”, y para la que por primera vez ha contado con efectos especiales gracias a una subvención que ha recibido en Berlín por mor del exitoso recorrido de “True Love” en el circuito festivalero.

Llega el final y toca la pregunta del millón, ¿te consideras actriz?: “No, no, no, es muy difícil que diga que soy actriz. Alguna vez me presentan como actriz y me da mucha rabia por el concepto bressoniano. Solamente lo acepto si ya has visto True Love. Pero si no la han visto es como si se imaginaran una persona que no soy. Considero que más bien participo en películas y hago de mí misma”. ¿Entonces qué eres? “Soy agente agitadora. Si lo pienso, en mis últimos curros sí que está metido el cine, he rodado o he participado en un festival de cine o he programado. En otoño haré un ciclo de Gonzalo García Pelayo en la Filmoteca”. Al final tendrá razón mi amigo Larry cuando me dice que Marta en sus pelis y en su vida, siempre hace de Marta.
La conversación llega a su fin  y vamos a pagar a la barra. La cuenta incluye 4 cervezas y 2 mezcales, que nos salen por la simpática cifra de 4 euros a cada uno…con razón nos insistía tanto en que brindáramos por Chavelita.

Próximas sesiones de Dípticos Elementales

DOMINGO 18 DE MAYO
21.00 h. Cinematografías
Las Margaritas, Vera Chitilova.
22.30 h. Musicalidades
Andrés Duque Soviet 70s Pop.

DOMINGO 25 DE MAYO
21.00 h. Cinematografías
Liquid Sky, Slava Tsukerman.
23.00 h. Musicalidades
Marc O’Callahan (Coàgul, Triple Cruz)
Krautrock, Electrónica Vintage, Poesía.

 

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