Lluís Tudela y la belleza de la intimidad

Miércoles, 3 Mayo, 2017

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Escribió Josep Palau i Fabre: «No dir-te millor que tot. / Guardar silenci, emmudir. / Respectar la teva evidència.». Esta sencillez pero al mismo tiempo precisión absoluta en sólo estos tres versos sirve como perfecta representación de la fotografía de Lluís Tudela. No únicamente por la precisión de su mirada hacia la realidad sino porque a través de su fotografía, Lluís Tudela captura silenciosamente la evidencia de unos objetos que se presentan.

Fotografías de Lluís Tudela

Me encuentro con Lluís Tudela en la Fundación Mapfre para ver la exposición de Peter Hujar, fotógrafo que comenzó su carrera en los años 50 y que, después de dedicarse unos años a la fotografía comercial, se centró en la fotografía artística. Comentamos cómo Peter Hujar es uno de esos fotógrafos que ha generado imágenes icónicas de la cultura visual aunque tal vez su nombre no ha tenido, ni mucho menos, la misma difusión y reconocimiento. 

Tanto las fotografías de Peter Hujar como las de Lluís Tudela comparten el factor intimista, un interés especial por aquello que está más próximo a uno mismo. Las imágenes que capturan las componen objetos, personas, paisajes, momentos, que se encuentran en el mundo pero que a través de una mirada personal el fotógrafo interioriza, difuminando la supuesta objetividad que representa el medio fotográfico. Tanto Lluís Tudela como Peter Hujar se inscriben en cierta forma en las imágenes que capturan, reflejan y exploran cuestiones íntimas, aunque su trabajo no sea propiamente diarístico. En sus imágenes, mundo exterior y verdad interna están profundamente relacionadas y no se pueden pensar independientemente. Precisamente, una de las exposiciones en las que ha participado Lluís Tudela toma por nombre “Sóc lloc”, una muestra en la que se proponía la conexión de distintas miradas sobre el Baix Empordà. Cada mirada configura, de este modo, el paisaje, aquello con lo que se encuentra el fotógrafo.

Izquierda. “Flowers for the Dead”. Peter Hujar, 1977. Derecha. Fotografía de Lluís Tudela

Esta cuestión de la proximidad y la intimidad no tendría asociado un género específico (retrato, paisaje, bodegón…) en la medida que la experiencia personal atraviesa todos esos ámbitos. Así por ejemplo, durante el Romanticismo fue una época en la que se cultivó el género del diario para escribir la experiencia personal y pensar lo vivido como acontecimiento pasado y eso puede encontrar infinitos modos de formalización. Siguiendo esta estela, Peter Hujar y Lluís Tudela comparten esta expresión de la intimidad a través del medio fotográfico, marcado por la primera persona y la experiencia testimonial de lo vivido y esto se refleja perfectamente en aquellas fotografías en las que aparecen amigos y se hace evidente una relación familiar entre ellos.

Izquierda. Fotografía de Lluís Tudela. Derecha. “David Wojnarowicz”. Peter Hujar, 1981.

De todos modos la diferencia entre retratar personas y tomar fotografías de paisajes es evidente. Lluís Tudela comenta que mientras ante un paisaje, tomar la fotografía implica más o menos tiempo, con una persona el tiempo se vive de otra forma. Se trata de llegar a un punto de confianza en el que casi se omite la cámara que media entre fotógrafo y fotografiado. “El tiempo del retrato es como el del experimento científico, en el que hay que esperar para ver el resultado”. Además el estado psicológico del fotógrafo no es independiente al acto de fotografiar, sostiene Lluís Tudela, y la imagen puede cambiar mucho en función de un estado u otro. Al final la imagen puede pensarse como esa relación entre las dos personas, a un lado y otro de la cámara, el reflejo de una sensación en la otra persona y la impresión de la otra persona sobre el fotógrafo, sin ser ninguna anterior o posterior a la otra. La empatía y el no poner barreras desde ninguno de los lados serían así condiciones indispensables para la fotografía. Esto es indispensable para tener en cuenta las fotografías de Peter Hujar y en particular sus retratos, motivados por ese encuentro, ese intercambio que le permitía, según él, adentrarse en la verdadera naturaleza de la otra persona. De este modo Peter Hujar retrató amantes, amigos, activistas del colectivo gay y figuras de la cultura norteamericana como Susan Sontag, William Burroughs, Andy Warhol o John Cage entre otros.

Izquierda. “Susan Sontag”. Peter Hujar, 1975. Derecha. Fotografía de Lluís Tudela

Por otro lado, algo que para Lluís Tudela es fundamental y puede ser más irregular en el trabajo de Peter Hujar es la cuestión de la espontaneidad. “Cuando veo una foto no me quiero imaginar el set”, sostiene Lluís Tudela, y es evidente que en algunas de las fotografías de Hujar la composición, la posición de los objetos, de las personas en el marco están completamente pensados y casi coreografiados. La espontaneidad connota una cierta libertad y sinceridad y, aunque exista la conciencia de que lo que aparece en la imagen ya es sólo una parte de la realidad, no por ello se renuncia a esta sinceridad a la que se hacía referencia. En esta línea, Lluís Tudela apunta como valores de la fotografía características como la verdad, la realidad y el acercamiento.

Izquierda. “Boy on raft”. Peter Hujar, 1978. Derecha. Fotografía de Lluís Tudela

Esta espontaneidad a la que Lluís Tudela tiene relación también con lo que se decía del paisaje. Al estar familiarizado con un lugar, al frecuentarlo, se percibe mejor la novedad, aquellas variaciones que serían imperceptibles ante una mirada distinta. Así relaciona Lluís Tudela su relación con el Empordà i la fotografía que en un primer momento se convirtió ésta en un ritual, en una práctica necesaria. Ir en moto por la zona y pararse en un punto determinado. Observar la variación de las estaciones, cómo se transmite la luz después de que haya llovido. Al final el entorno parece mimetizarse con la primera persona, “y así uno acaba condicionado por el paisaje de una forma muy bonita”.

Izquierda. “Butch and Buster”. Peter Hujar, 1978. Derecha. Fotografía de Lluís Tudela

Al final se puede ver un paisaje, escuchar a Brian Eno, y sentir una cierta comunión entre la mirada y lo que es mirado, con esto que es mirado y que a la vez también mira. Todo ello se traduce en una cierta concepción de la vida y del tiempo que quizá guarda relación con el hecho de que Lluís Tudela tome fotografías con cámara analógica. Esto lo aproxima a Peter Hujar en la medida que la fotografía supone para ambos una toma de posición ante el mundo, una forma de mirar que afecta directamente a la forma de actuar.

Fotografías de Lluís Tudela

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