Les amigues de l’Àgata: la fragilidad de la amistad llega a las salas de cine

Viernes, 10 Junio, 2016

Por

 

Hoy se estrena en los cines “Les amigues de l’Àgata”, un hecho digna de celebrar por diversas razones: porque se trata de un proyecto colectivo realizado por cuatro directoras (Laia Alabart, Alba Cros, Laura Rius y Marta Verheyen), porque las cuatro actrices protagonistas son mujeres (Marta Cañas como Ari, Carla Linares como Mar, Elena Martín como Àgata y Victòria Serra como Carla) y porque inicialmente el proyecto se concibió como trabajo de final de carrera de Comunicación Audiovisual de la Universitat Pompeu Fabra.

amiguesagata

Las directoras Alba Cros, Laia Alabart, Laura Rius y Marta Verheyen

“Les amigues de l’Àgata” trata sobre la amistad, sobre ese momento de inflexión en que se llega a la Universidad, se empiezan a conocer los intereses y motivaciones que tiene una misma y, en cierta medida, las amistades y las rutinas que se arrastran desde la infancia se tornan asfixiantes, un impedimento que creemos imposible de conciliar con el mundo y las personas que parecen aguardarnos en esta nueva etapa hacia la vida adulta.

Me reúno con dos de las directoras, Laia Alabart y Alba Cros, en Poble-sec, uno de los barrios en los que se ruedan parte de las escenas de la película. Les comento que me parece un gran acierto abordar un tema tan concreto, que inevitablemente podían compartir las cuatro directoras. “Empezamos partiendo de la idea de que queríamos compartir el proceso del trabajo de final de grado y aportar todas por igual, sin establecer roles distintos entre nosotras. Escogimos el tema de la amistad y de la ruptura con las amistades de toda la vida porque todas lo habíamos vivido de una manera similar. Queríamos hablar de algo cercano a nuestra realidad y podernos basar en nuestras experiencias”. La película apela a sensaciones muy concretas como la traición o la continua necesidad de justificarse que tiene Àgata cada vez que toma una decisión. “Ha sido un trabajo colectivo y hemos puesto en común nuestras experiencias vividas, hemos hablado mucho entre nosotras sobre cuáles fueron nuestras sensaciones en ese momento tan concreto. Aunque cada una tuviese su experiencia particular existía un denominador común que nos ha permitido construir el guión”.

Al trabajo colectivo de las cuatro directoras hay que sumar la destacable actuación de las cuatro actrices protagonistas. Un ejercicio de verdad y naturalismo que enriquece la trama y consigue aproximarla al espectador. “Lo primero que hicimos fue definir con precisión los personajes. Fueron antes los personajes que la propia trama. Nos interesaba mucho que Àgata, el personaje protagonista, lo interpretase alguien que también hubiese vivido la experiencia que implica la trama. Era fundamental que las actrices comprendiesen la esencia de la película, era lo que determinaba si nos íbamos o no a entender porque sabíamos que iba a ser un rodaje en el que ellas iban a aportar mucho al personaje y a la propia historia. Las actrices tenían que sentir la historia muy suya. No escribimos los diálogos con precisión pero sí hicimos un primer guión de lo que es la última parte de la película: del viaje. Hicimos una estructura de cada escena para que se entendiese que queríamos reflejar a nivel de sentimientos. A partir de ahí sabíamos que las actrices aportaban la otra mitad a la película”.

Poster 700x1000 AF

Por otro lado les comento que, más allá de la empatía que sentían las actrices con la trama, igual que las directoras, existe otro paralelismo: tanto las directoras como las actrices se estaban enfrentando a su primera película. Les pregunto si este hecho ha permitido establecer una relación más cercana entre todas ellas, favoreciendo la atmósfera íntima y de naturalidad que transmite la película, y alejándose de la presión que puede ejercer un ámbito más profesional. “Sí, es cierto que todas vivíamos el proceso de la misma manera. Entre las ocho descubrimos como hacer una película. Es nuestro primer largo y nos sentíamos más cómodas haciendo un proyecto de igual a igual también con las actrices. Lo que buscábamos era la comodidad y que todo jugase a favor de la película. Que fuese un primer proyecto para todas implicaba que todas fallábamos y aportábamos de manera similar. Estábamos aprendiendo y nos permitíamos ese margen de error”. En este mismo sentido no hay que olvidar que la película se enmarcaba, en su origen, dentro del contexto universitario, un espacio que también les proporcionaba este margen de experimentación. “Exacto. Nos dejamos un año más en la universidad que nos permitió dedicar todo un curso a la película. Hemos podido trabajar de manera lenta, hablándolo todo mucho, con paciencia, aprendiendo a tomar decisiones y a saber escuchar. Ha sido muy enriquecedor y hemos aprendido las unas de las otras. Teníamos muy claro que nuestra amistad estaba por encima de todo y cuando veíamos que el proyecto alteraba nuestra relación nos podíamos permitir alejarnos un poco de la película”.

Atendiendo a la trama de “Les amigues de l’Àgata” les explico la importancia que percibí que tenia Colera, la casa de verano familiar que Ágata tiene en el Cap de Creus y donde se desarrolla la parte final de la película. Esa casa de verano, a pie de playa, parece representar el pasado, el presente y la oportunidad que tiene la protagonista de catalizar el punto de inflexión que marcará un antes y un después con sus amigas ‘del cole’. “Sabíamos que el viaje y la casa eran muy importantes. Cuando lo pensábamos no hablábamos de ello como un símbolo pero sí representa lo que dices. Es algo que construimos mucho y de hecho fue lo primero que creamos. Compartiendo experiencias entre nosotras nos dimos cuenta de que el viaje era el punto de inflexión, el momento en que dices ‘basta’. Son este tipo de rituales y dinámicas que un día, sin saberlo, es la última vez que suceden. De hecho, inicialmente, la película iba a llamarse ‘El último viaje’ porque era en eso en lo que íbamos a centrarnos. Pero para explicar este punto de inflexión necesitábamos contextualizar y por eso grabamos también toda la parte de Barcelona.”

“Les amigues de l’Àgata” ha tenido una gran acogida incluso antes de darse por finalizada su producción. A partir de mañana la podremos ver en las salas de cine convencionales pero su ruta empezó en el festival Abycine de Albacete en 2014 y el siguiente año pasó por el D’A de Barcelona y el REC de Tarragona. Les pregunto si esperaban dicha acogida y tan buena recepción. “Nunca pensamos que lo llegaría a ver tanta gente ni que tuviese una recepción tan buena desde el principio. Para nosotras era impensable que el proyecto de final de carrera llegara a verse en los cines. El premio Abycine Indie nos permitió destinar dinero a la postproducción. La buena recepción que tuvo posteriormente hizo que Lastor Media apostará por nosotras y ahora Avalon la distribuye en los cines.” Les pregunto si el factor generacional de la película ha ayudado a la buena recepción de la película, si es, en cierta medida, lo que consigue que una franja de público muy concreta se sienta fácilmente reflejada al ver la película. Uno de los grandes logros de “Les àmigues de l’Àgata” es su gran capacidad de hacer sentirse a la gente cristalizada en ella de manera honesta, sin grandes pretensiones. “Sí, es bastante generacional. Aunque en los pases que hicimos recientemente en la sedes del D’A teníamos público de todo tipo. Era interesante porque a veces nos venían madres que nos decían que tras ver la película podían entender mejor lo que estaban viviendo sus hijas. Nosotras tomamos la decisión de retratar nuestra realidad pero al final ves como gente de todo tipo puede interactuar con esta realidad concreta. A veces piensas que es muy tuya pero luego te sorprendes de cómo es algo que se puede compartir con públicos diversos”.

Encauzando el final de nuestra conversación les comento que me parece una excepcionalidad a celebrar que llegue a las grandes salas una película dirigida por cuatro directoras y con cuatro actrices protagonistas. Les pregunto si, a nivel mediático se han sentido etiquetadas por este hecho. “Está claro que en el contexto actual es algo que funciona perfectamente. Ya no somos cuatro, sino ocho mujeres haciendo cine. Es algo que nos juega a favor y en contra. Es fácil caer en la etiqueta y reducirnos a un público exclusivamente ‘femenino’. Es algo que nunca nos planteamos de esta manera, lo que nos guiaba era si nos iba a gustar a nosotras y si nosotras nos íbamos a sentir reflejadas en la película”.

Les amigues de l’Àgata se estrena hoy 10 de junio en distintas salas de cine del país. En Barcelona podrá verse en el Renoir Floridablanca y en el Zumzeig Cine.

Barcelonés está editado por
Until We Change It.

Contactar para oportunidades de
Publicidad.

Política Editorial