Las directoras del D’A

Miércoles, 26 Abril, 2017

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Maria Cañas, Elena Martin, Carla Subirana y Leire Apellaniz (por orden de las agujas del reloj)

El D’A Film Festival, que se celebra en Barcelona del 27 de abril al 7 de mayo con una programación potentísima del mejor cine de autor del momento, presenta este año un buen número de películas y cortometrajes dirigidos por mujeres. Desde Barcelonés nos hemos puesto en contacto con cuatro de ellas: María Cañas, Carla Subirana, Leire Apellaniz y Elena Martín, para que nos cuenten que esperan de su paso por el festival y también sobre el papel de la mujer en el mundo de séptimo arte.

¿Qué película o corto presentas en el D’A? ¿Nos lo podrías definir en unas pocas palabras?
Carla Subirana: “ATMA” interpretado por Núria Guiu y con un 90% de equipo femenino. Es una ficción danza que relata a través del movimiento el viaje de redención de una guerrera que se libera de su pasado doloroso para aceptar su presente, la armonía con la naturaleza.

María Cañas: Una sinopsis muy breve: Apocalipsis fílmico que avanza a tumbos en la noche porque cuanto vemos o parecemos no es sino un sueño dentro de un sueño. Tras visionar “Campo de sueños”, pesadilla post-apocalíptica, entran unas ganas tremendas de morirse o de follar como locos. Invocar a las imágenes en una dialéctica entre el dormir y el sueño entre el sueño y el despertar, sintiendo la marca en la memoria de un sueño ajeno al mundo. Sueños, esos fragmentos de muerte. ¡Cómo los odio! Edgar Allan Poe.

Leire Apellaniz: “El último verano” pretende ser un documento en primera persona que recoge un momento histórico que ha marcado mi vida laboral: el fin de la era analógica y la transición de las proyecciones en 35mm al cine digital. De alguna manera tuve la necesidad orgánica y casi museo gráfica de retratar este cambio de ciclo y lo hice gracias la generosidad de Miguel Ángel Rodríguez que se prestó a ser grabado durante el último verano antes del apagón analógico. Él es uno de los últimos empresarios de cine de verano que quedan en España y con el que hemos compartido aventuras estivales rayando el margen de la ley, proyecciones al aire libre en pueblos recónditos y muchos cigarrillos sin filtro.

Elena Martín: Presento el largometraje “Júlia ist”. Es una película que empezó como proyecto final de carrera y salió del marco universitario para convertirse en lo que es ahora. Es una historia basada en nuestra experiencia (de los 4 autores) durante nuestros respectivos Erasmus. A la vuelta de nuestro viaje, teníamos muchas ganas de compartir esa parte más interna, de pérdida y madurez del Erasmus, que no habíamos visto hasta ahora reflejada en ficción.

 

¿Qué esperas de tu paso por el D’A Film Fest?
Carla Subirana: Mostrar “ATMA” en mi ciudad y con el sello de calidad del D’A es fantástico.

María Cañas: Que disfrute y se agite y active la gente con el visionado de nuestros trabajos. No puedo ir, me falta tiempo para sacar adelante nuevos proyectos y sobrevivir impartiendo talleres y shows cañeros. Además no hay presupuesto para pagarnos por nuestras obras ni invitarnos. Es lo usual en los festivales aunque por otra parte me resulta incomprensible.

Leire Apellaniz: Cuando haces una peli lo más importante es llegar a la gente, transmitir lo que te importa y recibir lo que el público te devuelve. Para mí es un regalo participar en un festival como el D’A.

Elena Martín: Tenemos muchas ganas de compartir la película con la gente de Barcelona, porque la historia empieza aquí, el personaje y gran parte del público seguro que comparten contexto cultural. Entonces tenemos ganas especiales del feedback. Saber si la gente conecta con la historia, con cosas como el contexto familiar, universitario, social,… En Málaga ya escuchamos opiniones muy interesantes y lecturas inesperadas, y fue lo que más disfrutamos. El pase que haremos será con coloquio, así que tenemos ganas de ese diálogo.

Fotograma de “Campo de Sueños” de María Cañas

El ratio de mujeres que estudian en las universidades carreras relacionadas con el cine es superior al de hombres, pero esa proporción desaparece en el salto al ámbito profesional. Eso se traduce, por ejemplo, en un número reducido de directoras. ¿Qué explica esa desproporción en los sectores profesionalizados?
Carla Subirana: Es un sector hipermasculinizado, las cifras lo demuestran claramente (solo un 16% de mujeres directoras en Catalunya) y las mujeres no sienten que sea su territorio natural, hay pocos modelos de referencia a los que seguir y sentirse identificadas. Por otro lado, tiene que ver con el tipo de sociedad en el que vivimos, la educación en un modelo patriarcal marca una huella profunda e invisible en cada alma. El mensaje que hemos recibido de pequeñas no es precisamente el que potencia nuestra autoestima y nos ayude en nuestra asertividad. Ese es un camino que hemos tenido que aprender con los años y la vida. Las jóvenes reciben un input que es un sector demasiado complicado (sobre todo en los puestos de máxima decisión y que interviene en contenidos) y por otro lado hemos crecido viendo y entendiendo que podemos ayudar y colaborar en el trabajo de otros, pero en segundo plano.

María Cañas: Por la escasez de arte y buenas ideas a veces, otras por la dedicación a la crianza y al espíritu doméstico servil de sacrificio de algunas mujeres. Vivimos en un mundo extraño, donde la misoginia (explícita o encubierta), el machismo y los micromachismos, los lobbies, la maternidad y la crianza son sentidas a veces como un lastre para la autorrealización artística de la mujer. Reflexionando sobre las mujeres en el sistema del cine en España en la actualidad, creo que todo este desequilibrio en cantidad y calidad de mujeres profesionales del cine frente a hombres, se debe tanto a la desigualdad, como al afianzamiento de estereotipos autocomplacientes y victimistas sobre los géneros, y al feminismo oportunista de topicazos y subvención que nos impiden avanzar de una forma creativa, colaborativa y visionaria.

Leire Apellaniz: Creo que hay tanto talento entre mujeres como entre hombres. Particularmente las últimas películas que más me han interesado están dirigidas por mujeres y creo que en pocos años este porcentaje se va a equilibrar. Evidentemente venimos de una sociedad que ha heredado muchas claves machistas y esto hace que en los puestos creativos aún haya más hombres que mujeres, pero estoy segura de que esto va a caer por su propio peso. Muchas de las chicas con las que estudié siguen haciendo cine. Es cierto que algunas se decantan por puestos más técnicos, pero cada vez hay más mujeres en puestos creativos como la producción ejecutiva, la dirección o el montaje. En cualquier caso, mientras los que ocupen los cargos de poder mantengan una posición patriarcal la cosa está complicada, pero esto también está cambiando y cada vez son más las mujeres y hombres feministas sensibilizados con este tema en puestos de responsabilidad.

Elena Martín: La verdad es que no lo sé. A mi alrededor estoy conociendo a muchas mujeres que, como yo, están escribiendo, rodando o estrenando sus operas primas, y todas ellas son personas con mucho talento a las que tienes ganas de seguir la pista. Yo imagino que la presencia de mujeres en la dirección irá en aumento, pero aún queda camino por hacer. En mi opinión, la forma de liderazgo que asumen las mujeres que he conocido me parece muy interesante y necesaria como contrapunto a la imagen del líder masculino prototípico. Siento que a menudo las mujeres en cargos de poder se ven obligadas a competir de la misma forma que lo han hecho siempre los hombres. Pero creo que poco a poco se van aceptando otras formas de esta imagen de alguien capaz de asumir las riendas de la dirección. Yo soy muy joven, pero supongo (me puedo imaginar perfectamente) que si hasta ahora ha habido pocas mujeres directoras, debe ser como con los otros oficios: porque la opinión de los hombres se ha respetado más e históricamente se les ha atribuido a ellos esa capacidad de toma de decisiones. Y el cambio viene también de las mujeres espectadoras, que reclaman verse reflejadas en su complejidad en la pantalla.

Cartel de “El último verano” de Leire Apellaniz

He tenido la oportunidad de entrevistar a diversas mujeres que se dedican a la música, y algunas de ellas me han comentado que a veces sienten la presión de tener que estar demostrando constantemente su valía para que las tomen en serio; esforzarse el doble para ganarse el respeto de los hombres. Vamos, machismo puro. ¿Sentís lo mismo las mujeres que os dedicáis al cine?
Carla Subirana: Es muy complicado que un productor encargue a una directora un film con un alto presupuesto o una película de género. Solo hay que analizar las cifras y hacer una reflexión sobre la cuestión.

María Cañas: Claro. A veces. Encima haciendo videoguerrillas, marcianas, marranas y risastentes, siento que no me toman algunos en serio. Cosa que me da igual, porque me río hasta de mi sombra y paso de espirados y afectados sin sustancia. Pero que no me respeten, ni a mi entregado trabajo, eso ya es otra y saco el aguijón y me defiendo si hace falta. En realidad me da igual, mis extensas obra y trayectoria me avalan ¿Sentís ese machismo latente? Sí ¿Tú ves a mis compañeras valerosas o a mí en Locarno, Berlinale, Rotterdam, Cannes…? Aunque la libertad artística en mi trabajo se impone por encima de las cuestiones genéricas o identitarias, las reflexiones acerca de las mismas estén presentes. Para mí, la identidad es un proceso abierto, en construcción permanente, una incógnita sin respuesta. Pienso que cualquier tipo de causa (sin entrar en la legitimidad de la misma) es incompatible con el arte. Cualquier causa es un coladero de oportunistas y aprovechados.

Leire Apellaniz: Personalmente en este ámbito no me he sentido discriminada por ser mujer. Hacer cierto tipo de cine es muy complicado, llevar a buen término una película es una auténtica aventura tanto para una mujer como para un hombre. Además de cineasta, soy la responsable del departamento técnico del Festival Internacional de Cine de San Sebastián donde cuando empecé hace 18 años gran parte de la plantilla era masculina, pero ahora cada vez son más las proyeccionistas y técnicas mujeres. Cuando empecé sí que sentí que tenía que demostrar más que si fuera un chico, pero veo que cada vez eso se está diluyendo, las nuevas generaciones parten con otra educación más paritaria y eso se nota, aunque es cierto que aún hay mucho que cambiar para lograr la igualdad.

Elena Martín: Yo lo siento en general. También en mí. Es una cuestión cultural que afecta a todo. Hay que tomar consciencia profundamente y cambiar el punto de vista que tenemos aprendido sobre muchas cosas. Ahora estamos desarrollando con unas amigas actrices, dramaturgas y artistas, una pieza teatral sobre como nosotras también tenemos que aprender de donde vienen ciertos comportamientos propios para cambiarlos. Hay que ser muy muy exigente para conseguir cambiar las cosas y lo que sí se nota es que mucha gente no tiene ganas de exigirse esto. Y esto supongo que se nota en la música, en el cine, en cualquier lado. Y ahí está el machismo latente.

Hace pocas semanas, se anunciaron las 12 películas que TVE va a producir este 2017 y entre ellas no había ninguna dirigida por una mujer. ¿Creéis que en un caso como este habría que aplicar la discriminación positiva para equilibrar la balanza?
Carla Subirana: Lamentable. Esa lista y muchas otras no representan la pluralidad y la riqueza de la cinematografía española, tanto en cuestiones de género como de tipo de proyectos. El llamado OTRO cine español, queda fuera.

María Cañas: La única cuota que me parece justa es que, para aspirar a un puesto de trabajo concreto, que en igualdad de condiciones curriculares se escoja al candidato o candidata cuyo género esté menos representado en dicho trabajo. Pero siempre en igualdad de condiciones curriculares. No me parece justo que en una selección de personal tenga más puntos un hombre y en segundo lugar una mujer y se escoja a la mujer, porque de esta forma no se fomenta la igualdad sino la mediocridad. Yo siempre me he crecido frente a las adversidades, me he hecho a mí misma, y nunca aceptaría que se me escogiese a mí de relleno por razones de género. Yo soy mi obra, no mi género. Las cuotas y medidas de discriminación positiva me parecen algo arbitrarias.

Leire Apellaniz: No me creo que entre los proyectos presentados no hubiera películas dirigidas por mujeres de igual calidad a las dirigidas por hombres. Aunque tampoco entiendo el criterio de TVE en relación a proyectos dirigidos por hombres que han quedado fuera como el de Oliver Laxe… Esta comisión es todo un misterio que nos llevaría largo rato analizar. Es evidente que el hombre lleva siglos beneficiándose de una discriminación positiva, aunque no tengo claro que la solución sea una discriminación positiva hacia la mujer sino aplicar mecanismos correctores que permitan que una mujer capacitada pueda acceder a los mismos puestos que un hombre con las mismas cualidades. También me gustaría saber cuántos de los miembros de la actual comisión son mujeres, y quién los selecciona, podríamos empezar por ahí…

Elena Martín: Me parece una pena, la verdad. Porque la variedad es riqueza. También me parece interesante y necesario que se expliquen historias desde distintos puntos de vista culturales, por ejemplo. Se puede pensar en discriminación positiva, pero yo creo que si entre estas 12 películas no hay ninguna dirigida por una mujer, tiene que deberse seguro a no fijarse en lo que pasa alrededor. Porque hay muchas mujeres intentando sacar sus proyectos adelante con historias complejas y necesarias que explicar. Si se consideraran de la misma forma los proyectos dirigidos por mujeres y aquellos dirigidos por hombres o si se apreciara la variedad de puntos de vista, habría alguna mujer en esta lista.

Fotograma de “Julia Ist”. de Elena Martín

¿Por qué hacéis cine?
Carla Subirana: Para dejar K.O a mis propios fantasmas.

María Cañas: Mi misión es la de ser una virgen vestal, una virgen terrorista del archivo videoguerrillera, que aviva el fuego interno. Me siento una pirómana de mentes, una quitamiedos y una quitapenas desde la enseñanza y la educación. Una agitadora y activadora del pensamiento crítico y creativo. Educar es formar a personas aptas para gobernarse a sí mismas y no para ser gobernadas por otros. Me interesa la creación de poéticas y narrativas audiovisuales liberadas de la cronología y de las concepciones bunkerizantes de la historia y los géneros: avanzar por tierra de nadie, entre el cine experimental y el videoarte, el documental y el ensayo, la vida y la muerte… Abogo por un cine libre y comprometido con la resistencia. A jugar con el arte como herramienta de evolución y emancipación. Al arte como acto educativo y modo de compartir conocimientos. Mi frente es la “risastencia”: el humor de todos los colores como forma de resistencia popular.

Leire Apellaniz: El cine es un medio de expresión. También es un camino de aprendizaje constante, de evolución. Intento aportar una mirada particular sobre lo que me rodea que espero sirva para que alguien descubra algo que no conoce y si además se lo pasa bien, mejor que mejor. Podría haber sido cocinera pero a veces la vida te lleva a lugares curiosos.

Elena Martín: Últimamente me lo he estado preguntando. Me estoy moviendo entre el cine y el teatro y me pregunto cuál es mi lugar en cada disciplina (y en las infinitas disciplinas no etiquetadas por las que espero pasar). Lo que realmente me mueve es explicar historias y compartir puntos de vista. Sí que me doy cuenta de que me gusta pasar por el análisis y la autocrítica de las experiencias que vivo. También me fascina el trabajo en equipo. Me gustan las personas e intentar entender cómo funcionan. Todo esto me lleva a usar tanto el cine como el teatro como herramienta. Son herramientas preciosas y me he encontrado con personas preciosas con quienes formar equipo. Y eso es todo lo que necesito realmente.

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