Kung Fu Kiyo: Sangre, sudor y yoyas

martes, 24 noviembre, 2015

Por

 

kung-fu-kiyo
Año 2002: Carlos Navarro calienta la silla del plató de Crónicas Marcianas tras su glorioso paso por la segunda edición de Gran Hermano; “Más Destrangis” de Estopa ostenta un trono, antes disfrutado por Camela, al que tratan de acceder Los Caños, Papa Levante o Las Niñas; la distancia que da el tiempo aún no había convertido a Britney en un icono kitsch y podía convivir en la misma cabeza de alguien con pósters de Chasis y Eminem en las paredes de su cuarto. Todos y cada uno de estos referentes eran plasmados en lemas, retórica y camisetas por los guiones de Hernán Migoya y los dibujos de Manuel Carrot en la serie de cómics “Kung Fu Kiyo”.

Mezclando el ánimo de las películas de artes marciales con el del cine quinqui ochentero,”Kung Fu Kiyo” se dividió en dos arcos y un total de cinco números: dos para “Kárate a muerte en Les Corts” y tres para “Rasputín, el Zar del Raval”. Sus protagonistas, unos adolescentes de diverso estrato social, tenían en común, por un lado, el barrio en el que se encontraban sus respectivos institutos; por el otro, su pertenencia al extrarradio de Barcelona: Xavi “Dragón” Pou nació en Barberà del Vallès, Andrea “Mantis” Lozano en La Llagosta y Kevin “La Cobra de Hospitalet”… Bueno, ya os podéis imaginar, de dónde es Kevin: practica kick boxing en el Gimnasio Olimpus, sito entre Tetuán y Arco del Triunfo, y viste camisetas Puma.

5
En un pasaje de “Kárate a muerte en Les Corts”, Kevin -el personaje del trío protagonista con un hogar más desestructurado- roba un bolso en la parada de Les Corts y huye con el botín sobre uno de los vagones de metro. Xavi, estudiante modelo y practicante de kung fu, presencia la escena y decide dar caza al lolailo: sale de la estación para pegar saltos desde el barrio que da nombre al título de este primer arco hasta la parada de Plaça del Centre, dónde se enfrenta por primera vez a su contrincante. Los primeros dos números de la serie sirven para establecer sus estatutos y el tono que se hará extensible a los que vendrán más adelante: el triángulo amoroso entre Kevin, Xavi y Andrea; los celos que padece Jennifer -la novia de Kevin que viste pantalones de chandal y camiseta Desigual- hacia la chica de La Llagosta; la difícil situación familiar de un Kevin que, si ya estaba huérfano, tendrá que enfrentarse además a la muerte de un hermano víctima de la heroína.

KFK_patada
Carrot y Migoya prometían que era “la hora de las yoyas” en el primer número de su serie, y a modo de guiño al grito de guerra “es la hora de las tortas” popularizada por La Cosa de Los Cuatro Fantásticos, pero no sería hasta la recta final de ésta dónde las cosas empezarían a ponerse serias de verdad: en “Rasputín, el zar del Raval” los personajes se adentran en uno de los barrios barceloneses más paupérrimos para dar con Jennifer, que ha sido secuestrada por un proxeneta ruso hasta que ésta no pague la deuda que su hermana tiene con el soviético. La acción sube de nivel varios enteros hasta llegar a su clímax, ubicado nada más y nada menos que en una mansión de la Costa del Garraf propiedad de Rasputín. Los autores entroncan las filias cinematográficas que ya habían dispensado hasta la fecha con un sexplotaition que conseguiría ruborizar incluso a Russ Meyer. Además, nunca el futbolín de un bar había sido tan letal como en “Rasputín, el zar del Raval”.

Puro divertimento para unos autores que con su anterior obra –El hombre con miedo– se llevaron el premio al mejor guión en el Salón del Cómic de Barcelona, Kung Fu Kiyo en su conjunto no deja de ser el cómic de acción y aventuras que habría hecho Akira Toriyama si este hubiese nacido en Cornellà del Llobregat. También es, visto ahora y pasados más de diez años desde su publicación, una instantánea nostálgica de cómo era ser adolescente en el extrarradio barcelonés de principios de siglo, desde las diferentes bancadas en las que se encuentra cada personaje. Casi hace a uno tener ganas de ir a ponerle saldo a su teléfono móvil para hacer perdidas, de verdad.

Barcelonés está editado por
Until We Change It.

Contactar para oportunidades de
Publicidad.

Política Editorial