José Luís de Vicente, más allá del fin del mundo

miércoles, 15 noviembre, 2017

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Jose Luis de Vicente. Por Cecilia Díaz Betz

Confieso que afrontaba la visita a la nueva exposición del CCCB no sin cierto temor. ¿Y qué esperabais, llamándose “Después del Fin del Mundo”? Pero ni rastro del Apocalipsis ni de sus temidos jinetes. En cambio, tuve ocasión de encontrarme con su comisario, José Luís de Vicente, que lejos de ejercer de profeta agorero, encara la crisis más grande a la que se ha enfrentado la humanidad con cierto optimismo. Porque para él no es demasiado tarde. Aunque el cambio climático está sucediendo ahora y nos empeñemos en mirar hacia otro lado, la solución pasa por enfrentarse a él tratando de imaginar nuevos escenarios donde habitar. Y eso es “Después del fin del mundo”, un viaje que nos permite plantearnos una nueva manera de vivir y relacionarnos con el Planeta. Un recorrido para hacernos ver que podemos construir una nueva realidad alejada del antropocentrismo. ¿Preparados para dar el primer paso?

José Luís, ¿qué hay después del fin del mundo?
Eso depende de nosotros y de la capacidad que tengamos de superar el trauma del cambio climático como un evento inamovible y que nos acompañará el resto de nuestras vidas; y de la capacidad de generar una arquitectura política que haga de la conciencia y de la empatía a entorno a ese problema la posibilidad de plantearnos programas políticos y acción política de largo plazo. No podemos seguir teniendo una relación con el cambio climático como esa cosa incómoda a la que no damos un lugar importante en nuestras vidas como para entender que tenemos que remodelar nuestras vidas alrededor de ello. Lo más determinante es que no sabemos generar incentivos para resolver un problema que nos obliga a hacer renuncias en pos del bien de gente y de especies y de seres que no tienen voto, que no generan incentivos de actuación política a corto plazo.

Entonces, ¿cuál sería nuestro papel como individuos en ese cambio? ¿Tenemos que excusarnos y pasarle la patata caliente a los Gobierno?
Este problema no es abordable sin unas transformaciones que también son culturales o personales. Nuestra presión social tiene que liderar la acción de los Gobiernos que habilite ese compromiso a largo plazo. Pero lo que tenemos que entender es que hay otras vidas posibles, que ese mundo después del fin del mundo sea distinto. La oportunidad para encontrar una solución pasa por ser capaces de imaginar otras articulaciones de la realidad. Y en ese punto yo no tengo ninguna fe en que sean los Gobiernos los que lideren, tiene que ser la sociedad, los intelectuales, los activistas y los artistas quienes juntos ayuden a generar la conciencia de que podemos escapar del capitalismo. Algunas de las piezas de la exposición hacen incidencia en eso, en imaginar otra arquitectura de la realidad que cambie nuestra relación con la naturaleza.

Benjamin Grant

Ya que comentas el papel de los artistas para generar este cambio de modelo, ¿el arte ha pasado de tener un papel de denuncia al de generar soluciones?
Yo no diría soluciones, porque es muy funcional, pero propuestas, imaginarios y relatos sí. Para generar este escenario en el que te puedes imaginar insertado en una realidad distinta. Para mí, las disciplinas de la creación cumplen un cometido de ser el laboratorio de la sociedad, donde experimentamos otras formas posibles de existir, de cohabitar. Creo que la clase de artistas con los que hemos trabajado tienen eso en común. Me gusta pensar en la exposición como una caja de herramientas, que nos ayude a dotarnos de mayores recursos para abordar estos temas. Y van más allá de la noción de crítica y subversión como única manera de poner en cuestión la realidad. Facilitarnos contextos donde poder tener conversaciones de una manera que no las podemos tener tan habitualmente.

Me gustaría destacar el papel que juega el filósofo Timothy Morton en esta exposición. Ni más ni menos que Ministro del Futuro. ¿Cuál ha sido su influencia en el enfoque de la muestra?
Es uno de los filósofos que más ha trabajado en este ámbito. Nos ha influido en varias cosas. Por ejemplo, él articula muy bien la idea de por qué en esa civilización posterior al fin del mundo, uno
de los parámetros más importantes es transcender la idea de antropocentrismo, es decir, de que la especie humana es más importante que cualquier otra. Se puede intentar imaginar la experiencia de la realidad desde el punto de vista de una medusa, un pulpo o la de la Gran Barrera de Coral australiana. Aunque la mayor influencia sea tal vez el título de la exposición, que sale de un libro suyo, “Hyperobjects”, y viene a reflejar que hay objetos que aunque son palpables operan en una escala espacial y temporal que no nos permiten verlos y relacionarnos con ellos, son demasiado grandes y demasiado lentos para que los veamos. Y el cambio climático es claramente uno de ellos.

Realmente es una idea muy inspiradora…
Sí, porque era una de las respuestas a la pregunta de que si esta es la crisis más grande a la que se enfrenta la humanidad ¿por qué no es lo que nos tiene más preocupados? Si es un tema que pude terminar con nuestra existencia o la de nuestro hijos, ¿por qué hablamos tan poco de ello? ¿O por qué lo hablamos en términos que no somos capaces de entender que es lo que implica? ¿Por qué se limita a conversaciones de bar, tipo qué calor hace, o qué poco está lloviendo?

Charles Lim

¿Puede ser que tengamos este miedo a enfrentarnos al problema porque no estamos dispuestos a cambiar nuestro estilo de vida y a renunciar a muchas cosas?
Eso seguro. Y no somos capaces de imaginar que hay otra forma posible de vivir. Un político nunca lanzará el mensaje de que no podemos seguir viviendo como vivimos. Eso no lo leerás nunca en un programa político. Una cosa que me llama mucho la atención es que la gente que tiene hijos nunca duda en que haría cualquier cosa por la vida de sus hijos, pero no es cierto. Porque si realmente fuera así estarían dispuestos a sacrificarse de alguna manera, no comería carne tres o cuatro veces por semana por ejemplo.

Leí hace poco un artículo de Naomi Klein en el que ponía de manifiesto cómo los medios de comunicación evitan relacionar las grandes catástrofes climáticas recientes con el cambio climático. ¿Cómo lo ves tú?
Los medios deberían dejar de considerar el cambio climático como algo hipotético y lejano, porque la verdad es que está aquí todos los días con nosotros. Cada huracán ha sido contado como un huracán, cada sequía como una sequía, nunca contamos todo como una parte de algo mayor que tiene unas causas y unas soluciones. Hay tanto que podemos hacer para alcanzar los objetivos del acuerdo de París, que no lo podemos descartar solo porque nos obligue a renuncias y a desmontar buena parte de nuestro modelo económico. No hay que ponerse muy conspiración para darse cuenta de que los mensajes que llegan a la sociedad están controlados por los lobbies del sector energético o del sector bancario. No se puede desmontar toda la estructura del modelo económico solamente desde los medios.

Tomás Saraceno

Es decir, habría que reflejar que la realidad del cambio es inevitable…
Es inevitable. Lo tenemos que empezar a asumir en términos de vidas. Me parece increíble que contemos las víctimas terroristas con una intensidad y un drama que luego somos incapaces de traducir a eventos que causan más pérdidas de vidas. Todas la víctimas de ataques terroristas merecen el mayor de los respetos, pero todos los años mueren en Barcelona alrededor de 4000 personas por la mala calidad del aire que respiramos. No es una anécdota. Y es tan prevenible o tan salvable, porque no hay implicado un problema geopolítico tan complejo. Creo que ahí los medios si que tienen una enorme responsabilidad.

Otros autores relacionan el cambio climático con el patriarcado…
Si hubiéramos entendido nuestra relación con la naturaleza desde otro principio que no hubiera sido extractivista claramente no estaríamos delante de este problema. Yo no soy un experto en teoría feminista y no sé si abordarlo desde este punto de vista. Pero por ejemplo Donna Haraway está muy posicionada contra la noción de Antropoceno y prefiere hablar de Capitaloceno, viniendo a decir que el problema no es el impacto de la especie sino que el problema es un modelo de producción que fue construido como nuestra manera natural de vivir. Lo que está claro es que la salida va a ser un nuevo pacto con la naturaleza y ese pacto pasa por no ser patriarcal.

Y supongo que sabes que otros científicos, entre ellos Stephen Hawking, abogan por una solución escapista.
Me parece una posición muy conservadora y reaccionaria. Significaría reducir la humanidad a 100 individuos, y es fácil imaginar quienes serían, y condenar a todos los demás a la desaparición o a unas condiciones muy duras. Es increíble que nos sea más fácil imaginar la conquista de Marte que una alternativa al capitalismo. Este punto de vista es también profundamente patriarcal, con la exploración y el descubrimiento como solución a todo. Lo que plantea el acuerdo de París es la descarbonización progresiva de la sociedad, y la tecnología para lograrlo ya está inventada.

Ahora que comentas el tema de la tecnología. Me gustaría conocer tu opinión, como comisario del Sónar+D, sobre el papel que juega en esta crisis. ¿Forma parte del problema o de la solución?
Evidentemente no se trata de poner un parche tecnológico al problema. No se trata de cambiar todos los coches por Teslas y que la gente continue teniendo 1.3 vehículos de media. Así no salen las cuentas. Pero la tecnología es una herramienta básica para configurar otro mundo. Tenemos que abandonar nuestra fe en la tecnología como un salvador. La innovación tecnológica tiene que dar pie a nuevos modelos. Por ejemplo, los coches autónomos tiene que servir para cambiar nuestro modelo de movilidad, e imaginar las ciudades alrededor con una arquitectura nueva. Aplicar una solución tecnológica que no puede generar una transformación económica no es una solución.

Para terminar, ¿crees que seremos capaces de superar esta crisis?
A pesar que somos muy adaptables, nos vamos a dar cuenta que no podemos mirar hacia otro lado. Nuestra capacidad de visibilizar el problema y asumirlo como tal está muy limitada por muchos factores. Tenemos que visibilizar que todo esto no es gratis, que mata a gente, que están desapareciendo especies. Yo sigo creyendo en el principio de que no hay planeta B, no hay plan B. Todavía no estamos en el punto dar este planeta por perdido. Evidentemente es difícil, no hay un reto más grande encima de la mesa hoy en día. Pero no es solo que el cambio climático indique que el modelo está agotado. Lo indica la creciente robotización, el aumento de las desigualdades, las explosiones políticas en muchos países… Y todo eso viene a decir que el modelo liberal ya no garantiza el bienestar de la gente.

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