Gabri Molist, entre la ilustración, el collage y la música

jueves, 13 febrero, 2014

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Hay cierta inercia e impulso imparable en el acto creativo de algunos. Alguna cosa irremediable que les precipita a crear en cualquier condición, sin poder contener la motivación y hacerla reposar hasta encontrar otro momento.

Polifacético por naturaleza y creador insaciable, Gabri Molist (Barcelona, 1993) nos explica cómo y cuándo se adentra en su mundo, donde convive con la ilustración, la música y el collage: “La verdad es que no sé cuándo empecé. Supongo que a todos nos pasa cuando somos niños, nos dan papel y rotulador y dibujamos sin parar recreando nuestro mundo. Pues yo sigo en eso. Hasta que no empecé el bachillerato nadie me enseñó a dibujar, pero sí que estudiaba música. Creo que la música es una de mis grandes referencias, en cierta medida me ordena las ideas y me ayuda a expresarlas de una manera más estructurada. Para mí el arte es pura expresión primaria, una chispa del momento que sale de lo más profundo del ser. En mi caso forma parte de mi día a día. Dibujo y garabateo casi sin pensar”.


La pedagogía ha evolucionado y poco queda ya de esa academia llena de directrices y jerarquías. La escuela, sobre todo en el campo de las artes, se suele entender más como un espacio donde ampliar tus horizontes y crear genealogías que te ayuden a perfilar tu presente y proyectarte hacia el futuro. Gabri, consciente de todo ello, considera que es importante adquirir conocimientos y, por eso, estudia actualmente Artes y Diseño en la Escola Massana. “Personalmente estoy muy contento. Entienden que el arte y sus diferentes formas de representarlo son la mezcla de distintas disciplinas que se entrelazan y complementan las unas con las otras. Sin embargo, más allá del conocimiento, valoro el poder coincidir con gente con las mismas inquietudes que yo, ya sean compañeros o profesores. La química que se genera me ayuda a crecer a todos los niveles y, sobretodo, como creativo. Siempre recordaré cómo algunos profesores han aparecido en momentos clave para mantener mis ilusiones intactas”.

Preguntando a Molist sobre sus referentes nos explica que no considera tenerlos a nivel estilístico o formal pero que sí siente fascinación por aquellos artistas capaces de transmitir ideas complejas a partir de formas simples. Cree que esta eficacia se hace visible en el ilustrador barcelonés Arnal Ballester, artista al que sigue de cerca. “¡Es asombroso cómo explica cosas con unas pocas líneas y unas formas tan simples!”.

Bailar entre las técnicas y acogerse a nuevos retos es fundamental para hallar la manera como uno se siente más cómodo y capaz de expresar lo que le plazca. Gabri se encuentra en pleno baile combinando el dibujo con el collage, técnica, esta segunda, a la que recurre con mayor medida últimamente. “Empecé con el collage en un momento en el que no me sentía muy a gusto con lo que estaba haciendo. Estaba estancado y sin saber hacia dónde ir. Salió de forma natural y, en cierta medida, me ayuda a expresar lo mismo que busco cuando dibujo. Entiendo que el dibujo tiene que ser una plasmación subjetiva de la realidad, no una mera descripción. Y el collage creo que tiene mucho de esto: es personal y subjetivo. Me gusta coger pedazos de la realidad —fotografías—, sacarlos de contexto y mezclarlos para generar nuevos sentidos. Se trata de que cada cual pueda interpretar a su manera y generar un diálogo entre yo y el público que consiga que la pieza permanezca ‘viva’”.


La música es la otra faceta protagonista en la vida de Gabri. Actualmente es parte de dos formaciones distintas. Por un lado Jilguero, banda entre el folk y el rock que tras presentar ‘On a Branch’ y el EP ‘Bellvitge’ se encuentra ahora ensayando para grabar su primer largo. Y, por otro lado, Overfly, proyecto mucho más reciente que surge de sus encuentros con Jaime, con quien se reunía para tocar la guitarra.
Dentro de lo musical cabe destacar el ciclo de conciertos Gàbia i Pandereta, donde de alguna manera se aglutinan todas las vertientes creativas de Gabri. El ciclo, que tiene lugar casi todos los fines de semana en el Depósito Legal de l’Hospitalet de Llobregat, nace por parte de los integrantes de Jilguero y su interés por montar una plataforma donde poder traer a bandas mayormente emergentes. Todos los conciertos se anuncian con carteles-collage de la mano de Molist, quien, sin quererlo, está creando un archivo maravilloso que refleja parte del panorama musical actual.


En la actualidad, Gabri Molist se halla maquetando su primer libro de cuentos y participando en una parte de la imagen gráfica de la banda musical Ohios. También mantiene una colaboración con la revista literaria Acrocorintio y recientemente ha publicado, junto a Joan Manel Pérez, el fanzine ‘Big Data’, cuyos dos primeros números están agotados (el tercero saldrá próximamente y se podrá conseguir mediante contacto directo o en festivales de autopublicación).

Después de esta radiografía sobre sus facetas creativas, Gabri admite convencido que a pesar de que la realidad parece estar dando la espalda al trabajo, su intención es, en un futuro, poderse dedicar plenamente a la ilustración. Como él mismo dice, por ahora se trata de “anar picant pedra”.

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