Federico García Trujillo: reactivar la memoria desde la pintura

jueves, 10 abril, 2014

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Que la historia la narran los libros es una expresión con poco significado a día de hoy. La multiplicidad de discursos que pueden discurrir de un mismo hecho es algo que está más o menos asumido y, una vez más, el arte quiere ser un agente activo en la construcción de la/s historia/s o, mejor dicho, en la elaboración de propuestas que nos permitan revisar y reconstruir la historia y el presente desde perspectivas distintas a las que ofrecen las fuentes oficiales.

Federico García Trujillo durante el proceso de “Cens de Executats a Barcelona 1939-1952

Federico García Trujillo (Santa Cruz de Tenerife, 1988) es un artista afincado en Barcelona que, fundamentalmente desde la pintura, participa en la revisión histórica y en la narración del presente a partir de sus proyectos. Me encuentro con él en ‘El Parxís’, nombre que recibe la zona de talleres de los estudiantes de Bellas Artes de la UB, universidad donde ha estudiado y donde actualmente se encuentra terminando un máster.

Lejos quedan ya sus inicios en el campo del street art y una beca de paisaje que le hizo entrar en contacto con el mundo de la pintura al óleo al mismo tiempo que le acaparaba el conflicto de sentir que lo que hacía había perdido toda aspiración reivindicativa. “Estaba entrando en un territorio como muy ensimismado y metafísico y me empecé a sentir culpable porque había abandonado la parte más reivindicativa del arte. Estudié con una generación que no era muy pictórica y entraba en periodos de cuestionamiento en los que me preguntaba si la pintura que hacía era demasiado comercial o si realmente servía para algo. Siempre me preocupó que la pintura se relacionara con lo comercial, como que es algo decorativo y sin contenido. Yo siempre he intentado no caer en eso. Quería encontrar una forma de utilizar la pintura de manera que generase contenido, que tuviera un discurso, más allá de sus cualidades formales.”

Este reconcilio con la pintura y la nueva apuesta por esta disciplina para generar un discurso se encuentra, por primera vez, en la serie ‘Pictures that piss me off’ (2011), proyecto a través del cual García se cuestiona qué es lo que la pintura puede decir sobre las imágenes. “Leyendo un texto de Martha Rosler pensé que podía hacer una serie que generase un conocimiento, que más allá de la estética contuviera un concepto. Martha Rosler proponía que las imágenes documentales tenían dos momentos: el inmediato para el que fueron creadas (sentido instrumental), y un segundo momento de desactivación, donde su contenido histórico desaparece y solo queda el placer estético de la imagen. Escogí cinco fotografías de Eugene Smith de los años 60 en las que denunciaba la devastación humana que tenía lugar en Minamata (Japón) debido al crecimiento de la empresa química Chisno, que vertía residuos de mercurio al mar. La visión de Smith mediante la fotografía ya era hiperestética, y mi idea fue afianzar aún más estas imágenes como un artefacto estético a través de su reinterpretación al óleo. Cuando la gente ve los cuadros no se pregunta de dónde vienen. Estas imágenes pierden su contenido subversivo o crítico en favor de su estética. Me parecía interesante ver cómo la pintura servía para confirmar esta vertiente estética de la imagen.”

“Patients Holding Down a Chisso Official Demanding Angrily to look them in the face” de la serie “Pictures that piss me off” (2011)

Pero fue a partir de la beca erasmus, que lo llevó un año a Manchester, cuando Federico García empezó a reflexionar e investigar sobre el tema que aún le atiende a día de hoy: el archivo como arte y el arte como medio de revisión histórica y de construcción del presente. “Me interesa la posibilidad de generar mi propio relato sobre la historia ajeno a relatos hegemónicos y teniendo en cuenta los peligros de utilizar la historia como ‘vaca sagrada’ o como algo instrumentalizado a imperativos políticos. En cierta medida es una manera de equilibrar mis conocimientos sobre el pasado. Considero que la historia como tal, en un sentido utópico, no existe, ya que es inabarcable y no nos podemos adentrar en su totalidad. Para mí el pasado siempre se construye desde la subjetividad. Me interesa revisar la historia desde el arte como punto de partida explícitamente subjetivo.”

La primera materialización de obra como revisión histórica se halla en la serie ‘A SPANISH EXODUS. A Record of Human Erosion’ (2012). “Me fui a Manchester en plena crisis, cuando de repente todo el mundo se iba fuera. Profesores de allí me preguntaban si había un gueto de españoles en Manchester porque allí la inmigración se reparte mucho en zonas. Se me ocurrió buscar fotos sobre gente que tuviera que emigrar por el crac del 29 y encontré el reportaje ‘American Exodus’, donde Dorothea Lange y su marido Paul Schuster Taylor recogen documentación en fotografías y textos sobre la emigración que provocó la depresión económica de los años 30. Lo que yo consigo al reconstruir la imagen desde la pintura es traerla al presente, que deje de hablar desde la posición de pasado. Durante el proceso de apropiación cambié formatos respecto a los originales y tuve la intención de crear una narrativa más clara. En este caso no se trataba de hablar de la imagen en sí, sino de crear un relato contextualizado en el momento presente. Incluso en una de las fotografías de una manifestación se ve una cartela donde dice “down with the germans”. Al final parece que la historia se repite y que lo que tenía sentido en el pasado se puede trasladar al presente.”

Cuando le comento que en parte su obra me recuerda a artistas como Francesc Abad, quien trabajó y sigue trabajando a partir del archivo, me destaca como referente a Fernando Bryce, uno de los exponentes más importantes del uso político del archivo. También me nombra a Gerard Richter, cuya serie ‘Oktober 1977’ le parece fundamental para considerar las posibilidades de la pintura en el campo contemporáneo. “Creo que la diferencia que marco yo con esta corriente de autores que surge en los años 70 es el reivindicar mi posición subjetiva como autor. Que se denote el gesto, un gesto controlado pero que no esconde el hecho de que existe una decisión formal. Uso el archivo de una manera más subjetiva. A mí me interesa recuperar la visión subjetiva, creo que es importante tener en cuenta que tienes una biografía, unas experiencias personales que te diferencian del resto y que hacen inevitable que tengas un relato personal. Me parece interesante mostrar que hay un contacto entre mi obra y mi experiencia. Por eso tampoco me preocupa que el gesto sea algo visible”.

“A SPANISH EXODUS. A Record of Human Erosion” (2012)

Actualmente Federico García se halla trabajando en la serie “Sobre el Pabellón de la República”. Tras descubrir que la biblioteca de Mundet, lugar desde donde investigaba parte de la memoria histórica, era la réplica de un Pabellón de la República que se construyó en 1937 como edificio que representaba a España en la Exposición Internacional de París, halló un punto de partida para este proyecto. “Es como muy emotivo el hecho de que en plena guerra civil decidiesen tirar para adelante un proyecto internacional como es el del Pabellón. Es como el último coletazo de lo que fue la idea republicana. Luego se cortó en seco. El hecho de redibujar toda esta documentación me permite traerla al presente, a un contexto actual donde parece que se está reconsiderando el verdadero papel y proceso de la transición y donde se están replanteando ciertas estructuras. Lo hago de manera subjetiva e intentando no crear una imagen idílica de lo que significó el Pabellón. En cierta medida me interesa traer al presente la posibilidad de una III Republica Española y posicionarme a favor de eso.”

Manteniendo la línea de la revisión histórica cabe tener en cuenta el último de sus proyectos, un encargo por parte de Ooze, quien confió en él para dar el disparo de salida a este nuevo proyecto de gestión y comisariado de arte contemporáneo que pretende exponer en espacios no habituales. “’Cens de Executats a Barcelona 1939-1952’ parte del hecho de replantearse la idea de ‘monumento’ y de ‘acto conmemorativo’. En parte surge del archivo de Francesc Abad en torno a las víctimas del Camp de la Bota. Partí de reinterpretar su proyecto a partir de una pieza pequeña que consiste en copiar, durante 10 horas y en el mismo espacio del Fòrum, los 1.718 nombres de los que fueron fusilados como un método para reactivar la memoria. La pieza es el vídeo y la lista de los nombres. El registro de la acción es lo que aporta un punto de calidez y permite ver la temporalidad del trabajo.”

“Sobre el Pabellón de la República” (2013/…)

Tras el interesante recorrido por el pasado y el presente que permiten hacer las obras de Federico García le planteo una última cuestión: que me explique sus impresiones sobre el panorama pictórico en Barcelona y sobre una institución que parece tener olvidada la producción pictórica que surge del campo contemporáneo y más emergente. “Aunque la pintura en Barcelona no es fuerte, sí que hay muchos pintores interesantes. El componente decorativo de la pintura hace que se venda y que sea un reclamo por parte de las galerías. Creo que falta un apoyo por parte de la institución para que la pintura pueda ir más allá de la demanda del mercado privado. Por eso la pintura no evoluciona, porque está atrapada en sus condiciones de supervivencia, en un gusto privado y, normalmente, poco especializado. . El pintor comercial es el único que sobrevive. Falta un apoyo a una pintura no tan comercial que permita un acceso a una producción más crítica y con más contenido. Además, hay una gran endogamia en el sistema de ayudas públicas y parece que la institución tiene mayor interés por legitimar las figuras del comisario o del jurado que por dar visibilidad a contextos o propuestas nuevas. Por otro lado creo que es importante que se dé una teorización de calidad en torno a la pintura. Por ejemplo con iniciativas como PictoBcn. Esta teorización es necesaria, crear un contexto a partir de textos de calidad y con una voluntad constructiva. La iniciativa PictoBcn deja claro que hay un contexto muy potente que no está siendo visibilizado”.

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