Entre la fantasía, la magia y el misterio: Carmen Segovia

lunes, 25 septiembre, 2017

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En la obra de Carmen Segovia aparecen chicas sugestionadas, invocaciones, botánica y geografía fantástica, y hasta un cómic sobre Gloria Fuertes para El libro de Gloria Fuertes (Blackie Books, 2017). Amante de la literatura y el storytelling de “lo extraño” tocamos a la puerta de la casita del bosque de esta artesana visual, nos invitó a pasar y esto fue lo que nos contó.

¿Cómo descubriste tu vocación por la ilustración?
La vocación por dedicarme específicamente a la ilustración no la tuve hasta mayor. Siempre me habían gustado los libros y dibujar, pero no lo había conectado con esa profesión. Lo que sí sabía es que quería hacer algo que tuviese que ver con la ficción y la imagen. Yo venía de hacer letras puras y me lancé a estudiar comunicación audiovisual pensando que haría cine, cuando vi que no iba por ahí la cosa y no podía permitirme una escuela privada de cine empecé a estudiar escenografía en el Institut del Teatre, allí aprendí un montón sobre qué significa leer un texto e interpretarlo en imágenes. En todo este proceso fui conociendo mejor la obra de autores de ilustración y cómic y sentirme más afín a esa aproximación creativa y empecé a estudiar ilustración en Llotja y Eina. Con la ilustración narrativa podía desarrollar todo lo que me interesaba del cine y el teatro y obviar las partes con las que disfrutaba menos.

¿Podrías contarnos alguna anécdota infantil acerca del inicio de tu interés por la ilustración?
Desde pequeña he tenido una imaginación sugestionable, cualquier anécdota era susceptible de convertirse en una historia de ciencia ficción. Los veranos en el paisaje desértico almeriense y el curso escolar en barrio residencial de extrarradio me han dado mucho material para fantasías escapistas. Hay historias que viví o me imaginé en estos paisajes, como la de la bruja que vivía delante del cortijo familiar, que me siguen acompañando en la manera de pensar en ficción.

En tu obra hay desde cómics, álbum infantil, carteles ¿En qué formato te sientes más cómoda?

Todos los formatos son susceptibles de contener historias, pero disfruto más trabajando con material de ficción y literatura.

¿Por qué?
Trabajar con textos ajenos me gusta y con historias mías también, aunque el acercamiento al proceso es muy distinto. En los álbumes infantiles o novelas juveniles, suelo trabajar con manuscritos de otros autores, lo que más me gusta es ir imaginándome los personajes y las atmósferas, pensar en juegos narrativos con el formato, con el color… el álbum es un espacio increíble para el ilustrador. Con las historietas desarrollo un trabajo más personal, me interesa sobre todo el desarrollo del guión que la experimentación plástica, en este formato me concentro en la trama, en cómo contar ese argumento que tengo en la cabeza, qué cosas decir con el texto y cuáles con el dibujo.

Has colaborado con algunas antologías muy generacionales como Teen Woolf ¿Te sientes parte de una escena a nivel local o nacional?
Me siento parte de muchas escenas y de ninguna al mismo tiempo. En Teen Wolf por ejemplo, yo soy bastante senior en relación a otras autoras de la antología, pero justo me parece que eso es interesante, ver cómo cada una de nosotras interpreta este mito desde diferentes lugares y experiencias. Las escenas son muy prácticas para una definición rápida, Se crean por una escuela de arte, una librería, una editorial, un estilo, un tema…pero luego todo es más complejo, ¿no? Es muy enriquecedor compartir intereses y problemas con otros colegas que están haciendo cosas como tú, pero para mí es importante sentir libertad de ubicación para seguir investigando, relacionarme con gente que trabaja en otras disciplinas, para no caer en el ombliguismo y aprender cosas nuevas.

¿Cuáles son tus ilustradores contemporáneos favoritos, (nacionales e internacionales)?
Hay muchísimos autores que admiro pero por mencionar sólo a unos que he seguido últimamente: de Jesús Cisneros me entusiasma su capacidad plástica, de Violeta Lópiz me gusta como se enfrenta de manera innovadora a cada proyecto, y siempre de la manera más bella. De Ana Galván me gusta su aproximación temática y su generosidad para mover proyectos colectivos. Maira Kalman me gusta por su versatilidad y manera de trabajar lo autobiográfico. De Jillian Tamaki me parece increíble cómo somete su virtuosismo al servicio de la historia.

¿Podrías recomendarnos dos o tres ilustradores emergentes que hayan llamado tu atención?

A Marc Torices le sigo desde hace tiempo, sus ilustraciones del cómic “Córtazar” consiguen arrastrarte de una manera increíble. Recientemente he descubierto a Nuria Tamarit, me parece un prodigio de dibujanta. El trabajo de Conxita Herrero es fascinante, esa mezcla de hermetismo y sinceridad. Miren Asian Lora es un prodigio con el color y las atmósferas.

¿Tienes placeres culpables en torno a tu trabajo?¿Procrastinas antes de empezar a trabajar?
Cuando empiezo un proyecto dan arranques consumistas y aprovecho para comprarme libros con la excusa de la documentación, que luego uso o no, pero que ya tengo en la estantería. Yo me digo que soy muy lenta trabajando pero quizá lo que hago es procastinar. No sé hacerlo de otra manera, sin esas fases de marear la perdiz no conseguría llegar a la fase de concentración y velocidad final.

¿Tiene algún ritual o herramienta de inspiración?
Sin una taza de té o café no cojo un lápiz, eso deber ser un ritual. Va a parecer un clásico, pero viajar y ver paisajes nuevos es lo que más me funciona como herramienta de inspiración para nuevas ideas.

¿Cuál es el encargo más extraño que tuviste?
Uno de los encargos más curiosos fue ilustrar un reportaje para una revista de Utah del Movimiento de los Santos de los Últimos Días, es decir, los mormones. Me gusta ilustrar reportajes de prensa porque surgen historias fascinantes e inesperadas que a veces me transportan más que textos literarios. Esto me pasa sobre todo cuando trabajo para revistas estadounidenses, donde hay una gran tradición de prensa ilustrada y unos maestros del “storytelling”.

¿Tienes algún pecadillo de juventud?¿ Algo que hiciste y que te arrepientes un poco?
Me cuesta pensar en arrepentimiento. Miro atrás y veo un montón de fracasos y errores, ilustraciones que no supe hacer mejor, pero no lograr cumplir tus expectativas me parece lo normal. Cómo dice Pablo Auladell, los fracasos son el impulso para seguir haciendo cosas y redimirte en el siguiente proyecto. A mí me da un poco de nostalgia ese arrebato inconsciente que te da la juventud, ese meterte en algo que no sabes cómo funciona pero que te lanzas a hacerlo. En cuanto puedo intento recuperar ese ímpetu.

Recientemente ilustraste una antología sobre Gloria Fuertes ¿cuáles son tus fuentes de inspiración, además de la ilustración?
Este fue un proyecto todo un viaje. Uno de esos encargos que se convierten en algo muy personal. Fue un lujo poder formar parte del proceso de este libro tan especial. Descubrir de cerca la poesía de Gloria Fuertes fue fascinante.

¿Te interesa la literatura u otro tipo discursos o formatos artísticos?
A mí me interesa la ficcionalización de la realidad, la reacción a lo fantástico, misterioso y extraño en lo cotidiano. La inspiración para pensar en esto la encuentro en muchos sitios, en la vida real y en el arte, es más una actitud al mirar las cosas. Es importante estar al corriente de lo que se hace en tu disciplina y de su historia, pero para crear me parece más rica la inspiración que te pueden sugerir otros formatos, como el cine, la comedia, la música y la pintura, que me interesan narrativamente. Por ejemplo, muchas veces, cuando estoy pensando en el tono que me gustaría que tuviese un libro o una ilustración busco conexiones sinestésicas, quiero que se vea como esta canción o esa novela. Luego, quizá no se refleje abiertamente en la obra, pero a mí me sirve como faro de guía en el proceso. Escritoras como Shirley Jackson, Angela Carter o Samantha Schweblin me fascinan porque tratan ese fantástico que me interesa con una perspectiva de género con la que me siento identificada. La literatura, en forma de cuento, novela o cómic, no lo considero un medio ajeno, pues gran parte de lo que hago es leer e interpretar en imágenes textos de literatura, y en alguna ocasión, modestamente, soy yo la que escribo lo que ilustro, en forma de historieta sobre todo.

¿En qué estás trabajando actualmente?¿Cuáles son tus últimos proyectos?
Entre otros encargos editoriales, ahora mismo estoy ilustrando una novela juvenil muy interesante, narrada a cuatro voces y con un epílogo en cómic. Con la ayuda del mexicano Itzim Project, estoy terminando una pequeña autoedición “Hiedra Venenosa: Diarios de botánica y geografía fantástica”, un proyecto en proceso permanente que empecé la primera vez que fui a México en 2010. En breve estaré en la residencia Can Timoner de Mallorca con una colega cantante y música para trabajar en “Hotel Peninsular”, un proyecto personal que juega con la narrativa, audio, ilustración y algo de terror. Vamos a ver qué sale.

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