Drac Màgic: “El patriarcado es la historia de ficción mejor contada”

Martes, 16 Febrero, 2016

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Marta Selva y Anna Solà

Anna Solà y Marta Selva

Marta Selva y Anna Solà (Barcelona, 1953) son las impulsoras de Drac Màgic, una cooperativa que pretende aportar herramientas para reflexionar sobre lo audiovisual, a la que definen como “un espacio de reflexión y de propuestas para el entorno educativo y para el conjunto de la sociedad”. Drac Màgic fue fundada en el año 1971 en el entorno del movimiento de resistencia nacionalista de izquierdas catalán “por gente del PSUC y del movimiento de renovación pedagógica. En ese momento, la cooperativa estaba dedicada, sobre todo, a la introducción de la lengua catalana en la educación del ocio, especialmente en cine y teatro, pero pronto se decantó por el cine”. Me cuentan que el proceso fue liderado por una mujer, Dolors Manté, y que después se integraron progresivamente personas como Toni Batllori, José Enrique Monterde, Mirito Torreiro y ellas mismas.

Me hablan de La Sal edicions de les dones, la editorial feminista dirigida por Mireia Bofill, gracias a la cual su madre, Montserrat Abelló , volvió a editar a los 63 años (18 años después de haber publicado su primer libro). Mencionan “la vivencia festiva” de todo su entorno, que incluía también un bar–biblioteca situado en el Raval, en la calle Riereta con Aurora. Recuerdan que fue a partir de la editorial La Sal y su vinculación con otras organizaciones internacionales para sacar adelante la feria del libro feminista –la cual fue impulsada por Monserrat Abelló y Maria-Mercè Marçal –que Drac Màgic se animó a sacar adelante la Mostra Internacional de Films de Dones, en 1993. Desde entonces se han dedicado a dar visibilidad a “creadoras y cineastas, no sólo como directoras, sino también como impulsoras del debate.”

Anna Solà y Marta Selva, tienen una larga relación con el feminismo de Barcelona, sobre todo a partir de finales de los años 70, después de las ‘jornades catalanes de la dona’, a partir de las que recuerdan una “irrupción generalizada del feminismo, relacionada con otras formas de activismo” en diferentes ámbitos de la sociedad: “en las asociaciones universitarias, en las asociaciones de vecinos, en los partidos políticos, las entidades…”. Ambas destacan la importancia de ‘Ca la dona’ en ese momento. Sobre la evolución del movimiento feminista aquí, opinan que “se ha cumplido la profecía de que las niñas buenas van al cielo y las malas a todas partes. Hemos asistido últimamente a la presencia desacomplejadísima de la defensa de los feminismos en la política institucional por parte de nuevos partidos como Podemos, la CUP… que han incorporado generaciones de gente joven. A la vez, los feminismos mantienen su identidad y riqueza y complejidad. Hay temas que todavía son de discusión absolutamente enconada, como la prostitución… además hemos vivido la aportación regenerativa por parte de los estudios queer y las concepciones de las nuevas identidades”. Opinan que actualmente, “el feminismo tiene una salud espléndida, y que una vez más, está demostrando liderar parte de las reflexiones que son necesarias para vivir en el mundo contemporáneo.”

Comentamos la importancia de tener una alcaldesa que se proclama feminista en Barcelona, y que “además, se proclama feminista en partidos políticos que se definen como feministas de manera explícita. En escenarios en los que antes tenías que ir con el martillo y la escarpa a colocar el discurso ‘mujeres’, a reivindicar la palabra feminismo, siempre matizando mucho para que nadie se ofendiera”. Opinan que es muy importante que haya habido un cambio de paradigma en este sentido: “ya está bien de hacer ver que las mujeres nos creemos la historia del patriarcado, que es la historia de ficción mejor contada, porque no nos la creemos. No se la creía ni mi bisabuela, ni la tuya, todo el mundo ha hecho ver que sí por correlación de fuerzas. A modo de supervivencia, aquello era lo que convenía, pero en el momento en que lo pones en evidencia estalla la gran mentira”.

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Fotograma de “Je tu il elle”, película de Chantal Akerman que se proyectará en la Mostra 2016

Sobre si estamos mejor que nunca, opinan que “ni mejor ni peor, pero estamos, en plural, en positivo y de manera muy reconocible… y con una complejidad muy viva.” Pero aunque reconocen que “hay más riqueza que en otras épocas” advierten que “también hay cierta frivolización, que es un factor muy favorable a que se produzcan pasos atrás, o a que se pierda de vista la necesidad de cambiar el sistema, no de cambiar sólo pequeñas piezas.”

A la luz de su mención a la irrupción de las nuevas identidades, comentamos el hecho de que ‘La Mostra de Films de Dones’ incluya la palabra mujer en el título. Afirman con rotundidad que no es algo que se hayan planteado cambiar o matizar “desde el principio, el nombre oficial ha sido ‘mostra de films de dones’, que incluye la palabra mujeres, en plural. Consideramos que esto incluye todas las formas posibles de ser mujer.” En cambio, lo que sí que se han planteado en el marco de la Mostra “es dar cuenta de la presencia también de creadores que están haciendo propuestas narrativas que están al margen de este modelo hegemónico, patriarcal y androcéntrico, y que refuerzan nuestro discurso.” Afirman que, según su punto de vista, “no es tanto el problema de mujeres y hombres si no un problema de punto de vista y de reelaboración de herramientas culturales para crear modelos diferentes.”

Es inevitable plantearse cómo ha cambiado la Mostra en sus más de 20 años de historia “las tecnologías han cambiado formatos y también lenguajes” reconocen. Pero destacan que, desde sus orígenes, una de sus funciones principales ha sido la de rebobinar “desde la primera Mostra hemos hecho siempre un programa sobre pioneras del cine, con Alice Guy, entre otras”. Destacando y dando visibilidad a la labor de los “archivos feministas que se han encargado de guardar todas estas producciones, de rescatarlas del olvido”. Recuerdan el trabajo la desaparecida distribuidora Circles, en Inglaterra, que tenía copias en VHS de las primeras películas hechas por mujeres. “Nos interesa especialmente hacer una reflexión, desde la contemporaneidad, del trayecto de la aportación de las mujeres en este ámbito, no sólo con la intención de construir un espacio para la expresión no androcéntrica, sino también para dar a entender cómo estos trabajos contribuyeron a la transformación de los propios cánones del lenguaje audiovisual, especialmente en la construcción de la modernidad. Es decir, se puede pensar la modernidad cinematográfica con o sin Chantal Akerman, nosotras proponemos que se piense ‘con’ Chantal Akerman, y digo Akerman pero podemos hablar de Valie Export, B. Ruby Rich, o Laura Mulvey. Pensarla con ellas necesariamente te obliga a reflexionar, y a ver y a leer esta modernidad desde otro parámetro.” Estamos de acuerdo en que queda mucho por hacer: “sin ir más lejos, el otro día en una entrevista a alguien hablaba de Alice Guy, y el periodista escribió Alice Gee. No se equivocan cuando escriben Lumière, o Méliès, en cambio escriben Gee, porque no tienen ningún interés en saber de verdad qué significa eso.”

Djuna Barnes, una de las protagonistas de "París was a woman", documental que se proyecta en la Mostra

Djuna Barnes, una de las protagonistas de “París era una mujer”, documental que se proyecta en la Mostra

Les comento mi sensación de que, cuando surgió la Mostra, en los años 90, esta tenía una vocación mucho más importante de dar a conocer e incluso de hacer posible el visionado de ciertas obras, que de otra forma eran inaccesibles. Les pregunto cómo ha cambiado las cosas el hecho de que ahora internet haya facilitado el acceso a ciertas películas y a ciertas directoras. “Lo que pretendemos es que colocando una película al lado de otra, en un programa conjunto, se creen unos significados que añadan un qué específico”. Son conscientes de estar programando, en ocasiones, películas que están en youtube o que son fáciles de descargar, pero no creen que esto afecte al valor añadido de las sesiones. “El mes de noviembre hicimos un programa en el CCCB titulado ‘manifiestos fílmicos feministas’, en el que gran parte de las películas estaban en youtube, y sin embargo no se cabía en la sala” algo que atribuyen al hecho de “ofrecer esta programación de conjunto y presentarla con un sentido permite generar un discurso diferente. Como programadoras aportamos nuestras pautas de interpretación de estas obras.”

Más allá de dar visibilidad a las creadoras, una parte importante del trabajo de Drac Màgic tiene que ver con fomentar la reflexión sobre qué nos dicen los relatos audiovisuales. Cuestionamos hasta qué punto hay realmente una evolución positiva, lineal, de los arquetipos en el cine comercial, desde el punto de vista de género. “El cine comercial no superará nunca los arquetipos, no le interesa superarlos. Juega con ellos, los disfraza, los enmascara…”. Para ellas, se trata de un espacio de trivialización: “es la apropiación de aquello que se está produciendo en el ámbito de la transformación social”, un mecanismo que a menudo consiste en “apropiártelo, deglutirlo, descafeinarlo, y retornarlo como cosa inocua, impidiendo que todo el potencial transformador pueda realmente actuar.” “La ficción juega un papel importante en el control ideológico de la sociedad, y por lo tanto, tiene una voluntad de incidencia colectiva y de incidencia también conformativa. Es como cuando se habla de la violencia, la violencia es estructural, pero lo peor es que también es estructurante, acaba siendo el resorte a través del cual se resuelven los conflictos. También el antifeminismo, o la misoginia, son estructurantes, porque es lo que sigue dando hegemonía a un modelo, no solo social, sino también económico, moral, ético y político”, añaden.

Comentamos algunas épocas del cine comercial especialmente reveladoras en este sentido. Por ejemplo, mencionan “la voluntad de reconducción de las mujeres en Estados Unidos después de la Segunda Guerra Mundial, a través de muchas películas de cine negro. En esa época, la mujer liberada, que tenía un trabajo, que había ido a la universidad durante la guerra, ponía en cuestión la hegemonía del hombre, el soldado que volvía del frente y con suerte tenía los estudios de primaria…” Mencionan títulos como ‘Los mejores años de nuestra vida’ (William Wyler, 1946) o ‘Rosie the Riveter’ (Joseph Stanley, 1944) “Solo con estas dos películas entiendes toda la operación ideológica.” Un fenómeno que relacionan con la aparición del libro ‘La mística de la feminidad’, en el que Betty Friedan denuncia cómo en los años 50 el modelo educativo se dirigía a que las mujeres eligieran regresar al hogar, después de haber conquistado el derecho a voto y a la educación, y de haber accedido al empleo. También mencionamos algunas películas antifeministas que surgen en los años 70, coincidiendo el auge del feminismo, como ‘Buscando al Sr. Goodbar’ (Richard Brooks, 1977) “es interesante ver este hilo histórico, situar estas obras en su tiempo y ver que dicen a la luz de hoy en día.”

No ven una ruptura entre nuevos y viejos feminismos. Para ellas, el feminismo es una conversación que continúa: “creemos que el diálogo intergeneracional es provechoso cuando hay interés, ganas de aprender y de intercambiar los puntos de vista. Y que el feminismo está aquí para responder las preguntas de las nuevas generaciones.”

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