Diálogo y contextos

Martes, 11 Julio, 2017

Por

 

Ya lo cantaba Astrud, “vamos a un bar, no puedo más, que hago yo aquí, cuando podemos estar en un bar”. Y ahí es donde acabamos Juan Canela, uno de los responsables de BAR project, y servidor: en el bar del recinto de Fabra i Coats. Aunque, en realidad, nos habíamos citado para ver Boustrophēdón, la sorprendentemente primera exposición que este proyecto curatorial ha organizado. Pero cosas del destino, que diría otra canción, decidimos primero tomarnos un café mientras charlamos sobre de qué va este proyecto al que han bautizado con nombre de algo tan popular y en en apariencia tan alejado de su ámbito de trabajo, y dejar la visita a la exposición para más tarde.

Todo empezó, me cuenta Juan, cuando hace cinco años él y otras dos comisarias más, Andrea Rodríguez y Veronica Valentini, se juntaron con la inquietud de crear un proyecto curatorial independiente. Desafiaron el viento en contra de la crisis que ya empezaba a causar estragos en el mundo cultural, y como suele suceder en muchas de estas iniciativas, todo surgió de sus propias necesidades: “echábamos en falta que el contexto de Barcelona tuviera diálogos más fluidos con otros contextos, que nos parece algo esencial para que una ciudad evolucione y no se quede cerrada y hermética”, explica Juan entre sorbo y sorbo de café.

¿Y lo de BAR? “Pues viene de la hospitalidad, de lo cómodo que te sientes en un bar y de las conversaciones que allí tienen lugar”, afirma con una media sonrisa, “queríamos rescatar ese espíritu y llevarlo al plano profesional”. Así es como este colectivo, que promueve residencias de artistas y comisarios, pone en valor esa misma hospitalidad junto con la distensión que surgen cuando estás a gusto en un ambiente tan poco formal como el bar.

Gracias a estas residencias y simposios que BAR project ha organizado en este tiempo, han pasado por Barcelona más de cien profesionales del mundo del arte. Gente que ha sido invitada, ya que esta es una de las premisas definitorias del proyecto, para poner su trabajo en contexto con la ciudad. “Lo que ellos están trabajando y la ciudad tienen algo que decirse. Hay un sentido para que vengan aquí.” Lo cual denota una gran preocupación por acompasar forma y fondo. Las ideas, para BAR project, son muy importantes, pero también cómo trabajarlas y llevarlas a cabo.

Por eso, BAR project es, en sí mismo, un proyecto curatorial, con la intención de generar un diálogo, un tejido colaborativo, una estructura de trabajo donde agentes artísticos de aquí y de allí se puedan encontrar y relacionar. Un punto de encuentro donde surgen ideas, proyectos, oportunidades para los agentes artísticos. Algo que a la vez repercute indiscutiblemente en el desarrollo cultural de la ciudad. Por eso, si pensamos en BAR como referencia a la primera sílaba de Barcelona, el nombre tiene más sentido todavía.

“Barcelona tiene un potencial increíble. A cualquier persona que le propones venir a Barcelona, dice que sí. Todo el mundo quiere venir. Hay un montón de cuestiones interesantes del contexto histórico y social de la ciudad que constituyen un material muy rico para los artistas. Además, la ciudad tiene muy buenos artistas y un contexto joven muy efervescente”, afirma con entusiasmo. Pero no todo es tan maravilloso. La ciudad, según su diagnóstico, carece de espacios donde artistas de mediana carrera puedan exponer, a la vez que se echa de menos más reconocimiento a la profesión. De hecho, “la ciudad es atractiva para venir pero no para quedarse, faltan estructuras para que los artistas de media carrera puedan desarrollar sus trabajos y que generen diálogo con otros contextos.” continua lamentando Juan. Según él, a la ciudad le falta toda una generación de artistas. “Si el artista no tiene donde exponer, no tiene donde comer, y entonces deja de hacer arte o se va fuera”, sentencia. Así que la propuesta de BAR project de crear diálogos, es la manera de oxigenar el substrato creativo de Barcelona y, por tanto, poder sobrevivir haciendo arte.

No quiero desperdiciar la ocasión de estar frente a un experto en la materia y durante la charla analizamos otros retos culturales a los que se enfrenta la ciudad, que paradójicamente se ha sabido dar una imagen de ciudad creativa y venderse como gran amante de la modernidad. Por ejemplo, la inexistente cultura de mecenazgo, la falta de galerías donde los artistas puedan exponer, y una pobre pedagogía del arte contemporáneo. Como acierta a decir Juan, “cada vez se enseña menos arte durante la educación reglada, por eso sucede que la gente ve algo y se enfada. La gente dice que no entiende el arte contemporáneo porque no se le han dado los códigos necesarios. Quien los adquiere es porque les llega de otra manera. Eso no sucede en otros países, y no solo europeos. En Latinoamérica se tiene mucho más respeto hacia un artista que aquí. Yo no he visto un lugar donde se tenga menor respeto por un artista”.

Estamos acabando el café, y todavía no hemos hablado de la exposición que vamos a visitar. Le pido a Juan que me explique un poco esta demora de BAR project en organizar alguna exposición al uso. “No las hacemos porque no disponemos de un espacio fijo de exposición, que es lo que pretendíamos. Y así ensayamos otros tipos de formato no expositivos que tienen que ver con las prácticas artísticas. Podemos elegir un espacio nuevo, pensar mucho en el espacio, relacionar lo que se está contando con cómo se cuentan y dónde se cuentan”, me explica.

Por supuesto que BAR project ha organizado actividades en espacios artísticos como galerías, pero siguiendo con su filosofía de entender Barcelona como un project space público buscan el lugar que se adecua a lo que que el artista o el comisario quieren hacer. “Intentamos pensar esa elección del espacio como una parte de la formalización de la obra”. Otro ejemplo más de cómo entienden estos tres intrépidos curadores su trabajo.

Así que Boustrophēdón, la exposición motivo de este encuentro, se convierte en una excepción. Un valor añadido al que ya tenía, pues es el resultado de otra novedad más dentro de BAR project, que es el BAR TOOL. En este anhelo de pedagogía, Juan y sus colegas curadoras lanzaron este programa práctico donde cinco residentes, con la colaboración de la Fundació Tàpies, han trabajado desde cero todo lo relacionado con la creación artística y el diseño expositivo, y cuyo resultado se puede disfrutar hasta el 23 de Julio en el CAC de Fabra i Coats.

Todavía hay tiempo, mientras esperamos que nos traigan la cuenta, para que Juan me haga un balance de estos años de BAR project. “Ha sido difícil el reconocimiento de la ciudad hacia al trabajo hecho. Puedo entender que somos una estructura muy mutante y eso generara una confusión, lo que posiblemente dificulta entender el proyecto. Pero, es que en este mundillo es muy cerrado y se funciona mucho por amistad todavía. Y no entienden que trabajas para el contexto. Cuesta mucho incentivar la curiosidad”. A pesar de eso, Juan también dice sentirse muy satisfecho con lo que BAR project ha conseguido hasta ahora. Crear diálogos entre agentes artísticos y la ciudad, promover una nueva manera de entender lo curatorial, trazar un equilibrio entre lo independiente y lo institucional y poner en valor Barcelona como auténtico contexto de creatividad, son algunos de los logros de esta propuesta artística inspirada en algo tan necesario para socializarnos como son los bares. Pero, sobre todo, remarca, han sido capaces de llevar a cabo un formato con personalidad propia y de trabajarlo fieles a su discurso. Algo que en estos tiempos ya es todo un logro.

Barcelonés está editado por
Until We Change It.

Contactar para oportunidades de
Publicidad.

Política Editorial