Dani Vega: tertulia musical

martes, 9 septiembre, 2014

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Tal y como marcó dictamen ‘Apolo‘, retraté a mi amigo Dani Vega, y por supuesto, se cumplió el cometido: nos enfrentamos a una situación curiosamente divertida y a una It’s been a hard day’s night. Ya se sabe que basta que haya confianza, para que resulte todo un poco más tragicómico. En realidad he de confesar que Dani ya estaba en mi lista de ‘grados de separación’. Nos hicimos amigos cuando me ofreció el trabajo más surrealista que he tenido en mi vida, ser coctelera en el videoclub que regentaba por aquel entonces, y del que ahora es co-dueño y señor, el Deuvedés. Que Alberto Polo le pasara el testigo precisamente a él fue una grata casualidad que confirmó mis sospechas: si todos los caminos van a dar a Roma, en Barcelona es muy probable que todas las personas se vayan a cruzar de alguna forma u otra, con él, y además, se lleven bien. El porqué de esta especie de km0 hecho persona, desde mi punto de vista no sólo reside en que es un guitarrista, un músico extraordinario, un showman en potencia, un orgulloso cinéfilo co-propietario de un videoclub (ya podemos decir de culto), un tío extremadamente majo, carismático, y con un sentido del humor tremendo; sino que, por si fuera poco,  para mí el gran mérito reside en que es un gran y apasionado conversador, de los que pocos quedan. La palabra tertulia con él vuelve a su origen etimológico, y recupera el sentido perdido, léase, largas charlas sobre temas altamente interesantes, polémicos o hilarantes, cuando cae el sol. Sin duda, este canario afincado en Barcelona desde vete tú a saber, de alma heavy metal, sangre de miel de palma, tozudez entrañablemente capricórnica, y vocación pop, en su sentido más amplio, resulta imprescindible y necesario cruzártelo, por lo menos, una vez en la vida. He dicho.


41.4039°N 2.1537°E – Dani Vega (Las palmas de Gran Canaria, 6 de enero de 1975)
‘Toco la guitarra y cualquier instrumento de cuerda que tenga trastes. De hecho, la guitarra para mi es como el papel higiénico en la vida de cualquier persona, excepto los azerbayanos. Elegí Tubesound para que me retraras porque es un lugar donde, aparte de haberme dejado casi todo lo que he ganado con la música, siempre encuentro cosas, llámese pedal, ampli, efecto, pala, golpeador, sustain, que, al menos en mi cabeza, me ofrecen la posibilidad de ser mejor músico. Formo parte de Mishima. Hago discos con mis compañeros. Hacemos giras y tenemos un prestigio ganado en 15 años de buenos trabajos. Y los que nos quedan. También soy copropietario del videoclub Deuvedés, en Gràcia. Me encontrarás ahí de lunes a miércoles rodeado de más de 8.000 pelis. Un lujo.’


‘Qué es la música para mí es una pregunta difícil de responder, pero siempre la he relacionado de alguna manera con el aparato digestivo. Muchas emociones conectan con el cuerpo a través del estómago, se te retuerce, se encoge, crece, decrece. Y a la vez, la barriga es un campo de expresión animal, a veces cagas bien, otras no, a veces de cabra, otras de oso… Con esta olímpica tontería quiero decir que la música, para mí, es a la vez emocional y racional, es animal y es cerebral, pero siempre pasa por tu cuerpo, y al final de una canción, algo en él tiene que haber cambiado, ya sea para ir corriendo al baño o para seguir bebiendo.’


‘La fotografía para mí es una relación entre quien busca y lo encontrado. Un momento para siempre, una disciplina que desconozco, una maravilla. Mientras me retratabas pensaba si debía comprarme la guitarra que tenía en las manos, que cómo molaban las sandalias amarillas de la fotógrafa, y que viva el analógico, así, en todo. La siguiente persona que quiero que conozcas es Mamba, tatuadora, feminista, una persona encantadora, talentosa y suficientemente interesante como para que puedas currarte una entrevista molona. Una personaja en definitva.’

Dani Vega / Un grado de separación

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