Batman en Barcelona: El caballero del dragón

miércoles, 28 octubre, 2015

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Batman cruza la Gran Vía en moto, gira por la calle Marina, y se dirige a la entrada principal del Hospital de Sant Pau, donde le espera el cocodrilo antropomórfico Killer Croc, cuya enajenación mental le ha llevado a creerse el dragón al que dio muerte Sant Jordi, con lo que no: este cómic de Batman podéis dar por seguro de que no se desarrolla en Gotham City. Este cómic de Batman tiene un prólogo de Xavier Trias, dibujante y colorista barceloneses, y una más que reconocible arquitectura modernista. Nacido de un encargo que David Macho (agente de dibujantes españoles para el mercado americano) le hizo a Mark Waid (el polémico escritor de “Kingdom Come” y “Ruse“), “Batman en Barcelona” ni de lejos alcanza las cotas de calidad de otras historias del personaje, como “El Regreso del Señor de la Noche” o “Año Uno“, pero al menos supone un intento más que loable de chocar dos convoyes culturales tan dispares como son la mitología del hombre murciélago y la leyenda sobre la que se asienta la Diada de Sant Jordi.

El argumento cabe felizmente en una servilleta de papel: las drogas del Espantapájaros dislocan la mente de Croc, que escapará de Arkham con destino a Barcelona para vengarse del caballero que mató al dragón del que se cree reencarnación; Batman se desplaza a la ciudad olímpica, le patea el culo, y vuelve a casa. ¿Maniqueo? Sí. ¿Divertido? Mucho. Y no sólo por ver a Bruce Wayne en La Pedrera, descubrir que cuenta con una batcueva de guerrilla en el Museu Nacional d’Art de Catalunya o verlo repartir cual soviet en La Sagrada Familia, sino que tiene más que ver con una documentación por parte de su escritor que excede de la simple postal: situar la historia durante el día del libro y hacer, por ejemplo, que el villano asalte los puestos de Las Ramblas hace notable que Waid no ha intentado con “Batman en Barcelona” salvar únicamente los muebles; que su trabajo estaba también enfocado en jugar con las tradiciones locales y esquivar con elegancia -pero sin superar sus mejores trabajos con otros personajes como Flash o Daredevil- el sonrojo del lector autóctono.

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El trabajo de Diego Olmos y Marta Martínez, dibujante y colorista respectivamente de “Batman en Barcelona“, es funcional en lo gráfico e impecable en lo narrativo. Trabajando, según sus propia palabras, con un Google Earth permanentemente abierto para trasladar con exactitud los lugares en los que se desarrolla la historia, los artistas barceloneses no se han cortado a la hora de plasmar las calles de Avinguda Paral·lel, la plaza Colón, la Monumental, o incluso el Cine Comedia de Passeig de Gràcia. Quizás lo más poderoso del tebeo sea la imagen-símbolo con la que se abre: a página completa, el avión en el Bruce va a bordo -además de surcar las Torre Mapfre, la Agbar y la de Collserola- forma una sombra de murciélago sobre el puerto de Barcelona antes de llegar al aeropuerto del Prat. Porque ésa es otra: por su parte, ¿cómo llega Croc hasta Barcelona? ¿Pillo oferta en Ryanair y lo dejaron entrar sin más? ¿Les bastó que coincidieran las medidas de su equipaje de mano con el mínimo requerido por la compañía y le pasaron así por alto el hecho de ser un lagarto gigante? “Killer Croc en el Aeropuerto de Tarragona“: eso sí que haría sombra a cualquier bat-cómic de Frank Miller.

Boutades a parte, “Batman en Barcelona” es un divertimento tanto para sus autores como para el lector ocasional, que no deja de ser el público objetivo de esta obra: el cómic juega, mal que le pese, en la misma liga que las camisetas de superhéroes que cuelgan de los percheros en Primark. Lo más estimulante de la propuesta es la promesa de algo que no va a ser concedido: sería enorme que el éxito del tebeo auspiciase, como pasó en Reino Unido con Marvel UK, una editorial paralela en la que dibujantes locales pudieran mostrar su talento con historias desarrolladas en los reconocibles universos superheroicos de la editorial americana DC, que publica tanto al murciélago como a Wonder Woman o Superman; talento no faltaría: Diego Olmo y Marta Martínez son vecinos de Javier Rodríguez (“Spider-Woman”), Muntsa Vicente (“Hulka”) o Marcos Martín (“The Private Eye”), por nombrar sólo dibujantes y coloristas. Aunque el futuro, como el libro en blanco que le regalan a Bruce antes de partir de nuevo a Gotham, está esperando a que su historia sea escrita.

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