Arte y autogestión: Infarto en Shangai

miércoles, 2 octubre, 2013

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Lo subterráneo, aquello que se mueve bajo la superficie de la piel, que sucede bajo el pavimento de las calles y, no precisamente para no ser visto, si no más bien para hallar libertad, para ahorrarse las directrices que guían a una manada que se mueve por encima, cada vez más homogénea, cada vez más controlada.

Infarto en Shangai’ es, probablemente, un orificio que ha generado un margen de libertad, que ha creado un espacio donde la creatividad es la protagonista. Un colectivo artístico nacido a principios de 2013 en Barcelona que ha apostado por alejarse del circuito oficial, de las galerías o propuestas que promueven las distintas instituciones, para encontrar su lugar en el camino de la autogestión. “Infarto es una propuesta muy parecida a otras que están surgiendo en este momento. En principio no se trataba de un proyecto ambicioso a largo plazo sino de una alternativa inmediata a la falta de espacios expositivos. El hecho de exponer en un espacio autogestionado nos da libertad para moldearlo a nuestro antojo.”

No es la primera vez que un colectivo de estas características siente la necesidad de generar un recorrido paralelo al que se considera el oficial. Si echamos la vista atrás podemos hallar ciertas analogías en el ‘Salon des Refusés’ de 1863 en París, donde se expusieron aquellas obras que fueron rechazadas en el Salón Oficial y donde se podían ver importantes obras de la vanguardia pictórica que más tarde serían altamente reconocidas. Ya en el siglo XX y en contexto norteamericano cabría destacar ‘The Factory’, el estudio impulsado por Andy Warhol y activo entre 1963 y 1968. Un espacio que reunía a las más eclécticas personalidades con pretensiones artísticas, una factoría de arte donde los procesos creativos se contagiaban y lo multidisciplinario era protagonista. Por último, podemos hablar del ‘Colectivo Enmedio’, un grupo en activo actualmente en Barcelona que, conformado por diseñadores, fotógrafos, cineastas y artistas de diversas disciplinas, buscan encontrar una función política en el arte, generar reflexión y acción a través de las diferentes propuestas artísticas que nacen del trabajo común. ‘Infarto en Shangai’ tiene un poquito de aquellos y otro poquito de los otros, sus ediciones son una clara apuesta por lo multidisciplinario y un espacio donde, rompiendo con la normatividad y la seriedad que a menudo impone la institución, tanto el arte como el placer y la reflexión tienen su lugar. “En el fondo fueron las circunstancias las que definieron poco a poco el formato de los eventos. No se premeditaron mucho los mecanismos aunque sí hubo desde el principio una intención de festividad que generase ambientes familiares y desentendidos.”


Emergentes, nómadas y abiertos son tres palabras que pueden definir su identidad por el momento. El curso pasado, tras construir los fundamentos e iniciar el proyecto, cerraron la temporada después de realizar dos exposiciones: ‘Infarto en Shangai’ y ‘París era un festín’. La itinerancia define su concepción de la cultura y el arte: el movimiento y dinamismo como vía para no estancarse, para poder evolucionar. En cada ocasión cambia el lugar, el formato y también el nombre de aquellos que exponen. Con la nueva temporada, que prevé iniciarse los primeros días de noviembre, el colectivo nos explica hacia dónde evoluciona el proyecto: “Puede que en los primeros infartos el formato estuviera más cerrado a un tipo de actividad concreto pero ahora empezamos a plantearnos otros formatos o variaciones del mismo. Fanzines, eventos satélite o itinerantes; son ideas que estamos tanteando para no estancarnos en una misma dinámica.”

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