Ariadna Castellarnau: “Nunca estamos a salvo”

miércoles, 8 noviembre, 2017

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Con su novela debut Quema (Catedral, 2017) Ariadna Castellarnau ha sorprendido a sus lectores con una narrativa minimalista y desasogante, interpelándonos sobre cómo se desarrollarían las relaciones humanas en condiciones extremas de supervivencia sin hacer concesiones ni edulcorar el potencial corrosivo de la ficción especulativa para hablar del presente. Ariadna acaba de volver a Catalunya luego de haber vivido diez años en Buenos Aires y esto fue lo que nos contó.

De tu novela me sugestionó en especial es esa manifestación desesperada de lo religioso, con los rituales compulsivos (las quemas) y la búsqueda maniática de alguna forma de redención. Algunos críticos coinciden en que las distopías han aflorado en estos tiempos con la crisis, el ascenso de la derecha en el mundo, la tragedia histórica de los refugiados ¿Cuál fue la inspiración de Quema?¿Tiene alguna fuente en esa cosa que llamamos “realidad”?
Es cierto lo que dicen los críticos. Las distopías siempre han vivido sus momentos de mayor creatividad después de grandes crisis colectivas. Por ejemplo, 1984, de George Orwell, y Fahrenheit 451 son hijas de la II Guerra Mundial; la crisis del petróleo en los setenta influyó en buen número de obras de ciencia ficción que planteaban preocupaciones medioambientales, siempre es así. Lo que quizás diferencia las distopías de siglo XXI de las del siglo XX es que ya no hablan de lo que puede llegar ha pasar, sino de lo que ha sucedido o está sucediendo. Una serie como Black Mirror es casi vintage, por decirlo de algún modo. En el caso de Quema es cierto que me influyó bastante la crisis económica global, y en concreto la situación que estaban viviendo en España muchos de mis amigos. Creo que la novela fue mi lectura personal, disparatada de lo que creía que estaba pasando: la caída del Estado del Bienestar y el desasosiego que produce darse cuenta que cualquier cosa puede pasar en cualquier momento y en cualquier sitio. Nunca estamos a salvo. 

Otra cosa que disfruté de Quema es que las razones de porqué el mundo se está acabando están veladas, se sugieren pero no se cuentan porque al igual que en La carretera de McCarthy, eso no es lo importante, esquivando la necesidad de una explicación lógica por lo cual , entre otras cosas, no un libro encasillable en un género específico ¿Te interesa la literatura de género, SF, terror, fantasía, etc?
Me interesa muchísimo. Durante mis años de estudiante universitaria de letras, y después durante el doctorado, digamos que levanté un firme muro de prejuicios respecto a la literatura de género. Era joven y me creía todo eso de la muerte del autor y el grado cero de la escritura y la deconstrucción. Por suerte mi marido es un lector apasionado de ciencia ficción y fantástico y en nuestro piso teníamos una biblioteca muy buena, con libros que se compraba y leía nada más él, no sé, Mervyn Peak, Terry Pratchett, Douglas Adams…Cuando dejé el doctorado empecé a leer toda esta clase de literatura y me di cuenta que los géneros te permiten hablar de un montón de cosas sin caer en lo sentencioso analítico o la gravedad. Te permiten imaginar, usar la fantasía (que es una palabra bastante denostada, por cierto) y ser al mismo tiempo implacable con tu tiempo. Hay ahora en Latinoamérica una gran movida, especialmente de mujeres: Mariana Enríquez trabaja sobre muchos conflictos sociales mediante el terror; Liliana Colanzi o Giovanna Rivero sobre lo indígena recurriendo a lo fantástico oscuro…

La novela primero fue publicada en Argentina (Gog y Magog, 2015) y después fue premiada con un importante premio a nivel latinoamericano (VI Premio de Las Américas de Narrativa) ¿Cómo fue la recepción de la novela “del lado de allá”?
Creo que no me puedo quejar. Le fue bien. Tengo la suerte de tener buenos amigos en Argentina escritores que también me ayudaron mucho.

Naciste en Cataluña pero has vivido casi una década afuera, en Buenos Aires y ahora has vuelto a vivir en Barcelona ¿eso ha dejado marcas, huellas experienciales en tu escritura?¿Crees que el desarraigo influye en el modo de escribir?
En mi caso te diría algo más categórico: creo que jamás hubiese escrito una línea de ficción en mi país (sea cuál sea mi país en este momento, porque la cosa está complicada). No puedo hacer generalizaciones, porque las experiencias como tales son siempre personales, pero el desarraigo funcionó en mi como un gran motor para la escritura. Supongo que por el mero hecho se sentirme extranjera, que me dio una libertad enorme para reinventarme y hacer lo que me diera la gana, pero también el contacto con otra forma del español, que me ayudó a construirme un lenguaje propio, un poco entre dos orillas o entre tres, porque también está el catalán.

¿Cuándo descubriste que querías ser escritora?¿Qué fue lo que despertó el impulso de escribir?
Creo que no tengo un momento epifánico. Sería genial, como para darle un poco de épica a la profesión, pero no puedo decirte. De pequeña torturaba a una de mis hermanas diciéndole que era adoptada; que había nacido en una familia de monstruos como humana y que entonces ellos habían tenido que entregarla a una familia también humana, que eran nuestros padres. Lo sostuve durante años. Le escribía cartas y las echaba en el buzón y las firmaba: tu familia monstruosa que te adora. No sé si eso cuenta como deseo de ser escritora o muestra mi maldad.

¿Tienes algún ritual, algún tic cotidiano antes de escribir?
Necesito tener algunos libros cerca, como para releer algunas partes y darme coraje. Por lo demás, desde que soy madre puedo escribir en casi cualquier circunstancia y sometida a gritos y demandas constantes.

¿Cómo fue el proceso de escritura con Quema?
Empecé a escribir Quema cuando mi hija tenía un mes. Escribía con ella colgada del cuello, dentro de un portabebés, entre cambios de pañal y tomas de leche. No te creas que te lo cuento en plan heroico; estaba aterrada ante la perspectiva fatal de haber perdido para siempre mi vida, me sentía abducida por un bebé. La escritura era una guerra contra ese bebé, pobre.

¿Nos podrías contar algún pecadillo de juventud como por ejemplo lecturas “activamente residuales”en relación con la literatura? (por ej a mí me fascina la pseudoarqueología y sobre los dioses astronautas o los extraterrestres como Von Daniken o JJ Benítez)
Me encanta esta pregunta. Por lo general te preguntan por tus influencias, lo que te da pie a quedar como una mujer de mundo diciendo que te encanta, no sé, Angela Carter o la Atwood, que está tan de moda ahora cuando hace un par de años no la leía casi nadie. Bueno, lecturas vergonzantes durante mi infancia y primera adolescencia: los libros de la colección Alfred Hitchcock, las novelas de Morris West (mi padre es muy muy fan) y las True Stories del Reader’s Digest.

Sabemos que has traducido Quema al catalán ¿Nos podrías contar los pros y los contras de traducirte a ti misma?
Ha sido interesante porque me ha permitido retomar contacto con el catalán que después de tantos años viviendo en Buenos Aires o tenía algo oxidado. Lo malo es que cuando te traduces entras tan en profundidad dentro de la novela que le ves todos los defectos, todas aquellas cosas que te gustaría cambiar y es un poco desesperante.

¿Cuáles son tus nuevos proyectos?¿En qué estás trabajando ahora?
No puedo contarte mucho. Tengo una novela que me está dando muchos dolores de cabeza y estoy también trabajando en un libro de cuentos raros y bastante oscuros.

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