Anna Dot y los cuerpos enfrentados de Bruce Nauman y Cally Spooner

jueves, 9 marzo, 2017

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Dos personas coinciden en el espacio-tiempo e intercambian palabras. En el mejor de los casos estarán de acuerdo y creerán que lo que dice la otra persona es lo que aquella piensa que está diciendo, aunque sea sobre el tema más anodino. Como recuerda Anna Dot , a partir de lo que una vez le dijo Víctor Sunyol, “las conversaciones protocolarias son las que menos entendemos”. ¿Qué decimos en realidad cuando saludamos con un “buenos días” o preguntamos casi sin pensar “¿cómo estás”?

Esta preocupación por el lenguaje y la palabra es central en las obras de Anna Dot, sirviéndose desde el discurso filibusterista hasta las personas-libro inspiradas por la novela de Ray Bradbury, “Fahrenheit 451”, pasando por el pensamiento mágico o los planteamientos de los conceptualistas rusos. Pero esta palabra a la que se hace referencia es una palabra que, ante todo, se encarna en un cuerpo y de ahí la principal conexión con las piezas de Bruce Nauman y Cally Spooner que encontramos en la galería Nogueras Blanchard.

Izquierda. “S’amagaven darrere els arbres”. Núria Gómez performing “Los orígenes del totalitarismo” de Hannah Arendt. Anna Dot, 2016. Foto de Isa Fontbona. Derecha. “DRAG DRAG SOLO”. Cally Spooner, 2016

El interés de Anna Dot por ver estas dos piezas está relacionado, entre otras cosas, por la pregunta de cómo asumir un discurso desde el cuerpo. Anna Dot hace referencia a la pieza de Aimar Pérez Galí, “Sudando el discurso” (2013) en la que éste pone de relieve cómo el bailarín se ha constituido a lo largo de la historia como sujeto de subalternidad, sin capacidad de agencia ni de generar un propio discurso, actuando como un mero escriba.

También en “DRAG DRAG SOLO” (2016) de Cally Spooner y “Violent incident” (1986) de Bruce Nauman los cuerpos tienen un discurso interiorizado y es a través de la gramática corporal como pueden expresarlo. En la pieza “Remembering Coyle remembering Ginsberg” (2013) de Anna Dot se lleva a cabo algo parecido cuando es ella que memoriza un discurso de Patrick Coyle que a su vez es el discurso de Allen Ginsberg en el documental “Ah! Sunflower” (1967). Así Anna Dot copia los errores y silencios de Patrick Coyle, encarnando los fragmentos y dando una nueva dimensión diferencial y diferente al discurso de Ginsberg.

Izquierda. “Remembering Coyle remembering Ginsberg”. Anna Dot, 2013. Centro. Patrick Coyle en el The Poetry Cafe de Londres. Derecha: fotograma de Allen Ginsberg en “Ah! Sunflower” (1967)

Por otro lado, otro proyecto de Anna Dot, “S’amagaven darrere els arbres” (2016), también incorpora un discurso similar, mediante distintas personas que, siguiendo la historia de Bradbury, encarnan cada una un libro al memorizarlo y convertirse en la materialización viviente de éstos. En el proyecto de Anna Dot, estas personas recorren una ruta de salvamento por el camino de Portbou que llevó a Walter Benjamin hasta allí, recordando fragmentos de la obra de Hannah Arendt y el mismo Benjamin que habían sido censurados durante la dictadura franquista.

“S’amagaven darrere els arbres”. Fotos de Palma Lombardo i Edgar Díaz. Anna Dot, 2016.

La palabra se convierte en gesto pero también es que el gesto es el único medio de expresar los afectos más allá del lenguaje, como presentan las obras de Bruce Nauman y Cally Spooner. Precisamente este potencial afectivo de los actos performativos sobre el público es el que se ve reivindicado a través de las piezas expuestas en la galería Nogueras Blanchard. Desde esta perspectiva se pone en relación cuerpo, discurso y alteridad, lo que está en profunda consonancia con uno de los últimos proyectos de Anna Dot, “Until I Am No Longer Able To Stand” (2014). La obra se basa en el discurso filibusterista, un discurso que bloquea la relación con el otro al no dejarlo entrar en el debate. El discurso filibusterista se caracteriza por su monumentalidad, por su duración excesiva, y, en el fondo, la irrelevancia de sus contenidos.

“Until I Am No Longer Able To Stand”. Discurso Final – 06/09/2016. Foto: Ikram Bouloum. Anna Dot, 2016.

Anna Dot parte del caso de Ted Cruz, que en 2013 llevó a cabo un discurso de 21 horas hablando en contra de la propuesta conocida como Obamacare. En este discurso filibusterista se abusa de la autoridad construyendo una suerte de muro al no dejar hablar al otro, sin permitir la participación de ningún agente. Así se crea en cierto modo un espacio de silencio, el discurso deviene un ruido de fondo para aquel que lo está escuchando impotente. Más que un acto de violencia, Anna Dot piensa esta acción como un acto de resistencia (física y psíquica) donde la palabra se convierte en gesto. De alguna manera acerca a la obra de Bruce Nauman, “Violent incident”, que no deja de ser un catálogo de gestos, una repetición mecánica de la escena haciendo explícita esta oposición, en este caso violenta, con respecto al otro.

“Violent incident”. Bruce Nauman, 1986

Comentando precisamente la obra “Until I Am No Longer Able To Stand” y la relación con la previsibilidad, Anna Dot hace referencia a lo importante que fueron los ensayos del discurso por las interrupciones y comentarios de las personas que pasaban por allí. “Nunca se podrá controlar todo. Se vive en un ecosistema”, sostiene. Los accidentes son importantísimos porque demuestran precisamente la potencialidad de las cosas, aquello que está en ellas de forma latente. “Grans obres de l’arquitectura potencial” (2014) parte de esta idea. Kenneth Goldsmith decía que “un texto no-escrito es la obra más grande de la literatura potencial”, así, Anna Dot traslada esta frase en la arquitectura de manera que “un edificio no-construido es la obra más grande de la arquitectura potencial”. De este modo, “el acto de hacer es un contexto de negociación con aquello que está en potencia”.

Por un lado esta forma de concebir el arte permite llevar a cabo una especulación constante, preguntarse “¿qué pasaría si…?” en una innumerable cantidad de situaciones. Un caso de esto sería el proyecto “Exercicis d’equilibri per a un niu” (2015), en el que Anna Dot recoge las ramas de un nido que ha sido construido sin éxito repetidas veces para intentar construir, mediante una codificación de datos, un nido que se mantenga sin caerse. Así se combinan los elementos como con el lenguaje se generan una serie de posibilidades.

“Exercicis d’equilibri per a un niu”. Anna Dot, 2015

Sin embargo, por otro lado está el infinito de aquello que uno tiene delante y no entiende. El no poder dar respuesta a algo de forma lógica lleva a una suerte de pensamiento mágico donde todo está permitido y el arte es un medio idóneo para explorarlo. De esto trata precisamente “Static Explosion” (2014), que parte de un fenómeno aparentemente mágico y que ocurre cada noche en una zona determinada. Anna Dot propone una serie de posibles explicaciones.

“Static Explosion”. Anna Dot, 2014

Anna Dot sugiere en este proyecto cómo la fe, ante algo que no se puede explicar, se convierte en un sentimiento de confianza hacia eso que justamente se nos escapa. Este límite de la racionalidad también lo ha sabido plasmar en “Donar un espai a la confusió” (2017). Este proyecto está inspirado en una acción del grupo de conceptualistas rusos Collective Actions, que a través de un banderín pretendía crear un pequeño momento de confusión en unas circunstancias en las que realmente no estaba del todo claro qué estaba permitido y qué no. Siguiendo, por tanto, la idea de “zona de confusión” de Boris Groys, Anna Dot colocó una pancarta en Vic donde se leía: ”NO ME QUEJO DE NADA Y ESTE TEXTO INCLUSO ME GUSTA, AUNQUE NUNCA ANTES HE LEÍDO ESTAS PALABRAS Y NO TENGO NI IDEA DE QUÉ SIGNIFICAN”.

Izquierda. “Slogan”, Collective Actions, 1977. Derecha. “Donant un lloc a la confusió”. Foto: Associació per a les Arts Contemporànies. Anna Dot, 2017

Este infinito de posibilidades que plantea Dot no está tan lejos de aquel infinito que representa el rostro del otro según Levinas, una alteridad que no puede ser dominada. Así, las piezas de Bruce Nauman y Cally Spooner también inciden en cómo el elemento corporal afecta y es afectado por el otro. Anna Dot es consciente de lo que implica la forma de observar del otro, también desde la traducción. Quizá esta relación con el otro es imposible, quizá no llegaremos a entendernos nunca, en ningún momento de la vida. Aceptaremos que no encontraremos la palabra exacta pero no por ello dejaremos de buscarla.

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