Acelera con Pacífico

Miércoles, 27 Abril, 2016

Por

 


Videoclip dirigido por Marçal Forés

Pacífico es un grupo de Barcelona que toca rock’ n’roll divertido y con una pizca de mala leche, el mejor rock’n’roll que realmente existe e importa. Ahora están sacando disco y el primer single es “Mejor Acelerar”, un pequeño himno a la conducta de coche rápido hacia un lugar mejor…o más bien hacia ningún lugar, pero disfrutando a tope las pequeñas alegrías de trayecto y levantando el dedo medio a todos y a todo.

No hay mucho que filosofar acerca de este tema. Realmente sigue la gran tradición de las canciones sobre coches y motos, sobre la velocidad y esa tan deseada, atractiva, incluso peligrosa, sensación de libertad que ha embriagado a multitudes a pesar que haya cobrado la vida a muchos individuos. Los héroes de la canción conducen a todo trapo dejando atrás obligaciones, restricciones, gente que les pone a los nervios, el mundo de los adultos (como otros Peter Pan y Wendy) y la misma muerte, cuyo rostro horrible contemplan cuando pasan al lado de algún accidente. Hacen el amor durante las cortas paradas entre largos recorridos y saben que han reclamado con éxito su dosis merecida de felicidad particular.

Hasta aquí la canción parece no salir mucho del canon de la típica canción de coche rápido-vida al extremo, pero hay un detalle que me hace mucha gracia y  da una inesperada vuelta de tuerca al asunto. El narrador de la canción, a diferencia de lo que suele pasar en estos canciones sobre alta velocidad y automóviles, es alguien que no sabe conducir, sino alguien que esta esperando a que su novia saque el carnet par poder hacerse su sueño realidad. Y este particularidad me enternece. El protagonista, lejos de ser un macho alfa en el timón a lo Easy Rider, autosuficiente y en control total de la situación, parece ser más un chico soñador a lo Billy Liar que espera que las cosas se hagan solas…o por lo menos que las haga alguien más por él. Me identifico mucho con esta actitud. Desde luego no es la actitud de un ganador tradicional o de un rebelde típico, pero por lo menos es honesta. No todos hemos nacido para tomar las situaciones o los timones en nuestras manos, pero hey! elegir bien a tus amigos y tus amantes es un don también y puede ser un camino directo a la felicidad. La autosuficiencia está sobrevalorada.

Sin duda, yo sí que fui alguien que supo conducir, pero de esto hace ya muchos años. Ya no me atrevo tocar el volante y lejos han quedado los tiempos que iba a buscar a mi novio con el coche para llevarle de paseo, parar a algún sitio con vistas y sin gente alrededor y hacer el amor de esta manera patosamente deliciosa que solo puede ocurrir en un coche, cuando eres joven. Muy fan de la velocidad nunca lo fui, más bien diría que era un conductor bastante cauteloso, nunca conduje borracho y nunca hice nada arriesgado, pero si que disfrute las autopistas vacías por la noche, el vaivén continuo de los paisajes, la música a tope (muchas canciones sobre conducir, por supuesto, en aquellas cintas. Es que era el final de los noventa y el comienzo de los dos mil) y esta sensación embriagadora de que el mundo importa un pepino.

Ahora solamente podría volver a vivir algo parecido a aquella sensación al lado de una persona que supiera conducir. Porque yo puede que tenga el carnet pero ahora mismo ni recuerdo como se conduce y mi filosofía de vida está más cerca a la actitud del narrador de la canción. Y ya no se usan cintas. Pero si volviera a grabar una para el coche y para estas excursiones hacia la aventura, grabaría “Mejor Acelerar” tres veces seguido. Es que es tan corta, cortísima, que necesito volver a escucharla una y otra vez. Pero de este material breve fugaz se hacen a menudo las mejores canciones, al igual que estos breves y fugaces momentos de la vida que nos llenan de éxtasis y en un momento ya pertenecen al pasado, como imágenes que vemos desde la ventana de un coche que va a toda hostia.

Barcelonés está editado por
Until We Change It.

Contactar para oportunidades de
Publicidad.

Política Editorial