Franzen, pixapins

Isabel Sucunza, escritora y colaboradora literaria de Barcelonés, le da un repaso al último libro de Jonathan Franzen "Más afuera" y aprovecha para recomendar "Cómo estar solo". Por

Como un huevo a una castaña (todo crisis, al final).

Dos libros que se parecen como un huevo a una castaña. Ni formato ni género ni época explicada en su contenido comparten, sí comparten sin embargo el ser retrato de épocas atormentadas, política, social y econónicamente: la de la Revolución Francesa, el primero; la del siglo XX, en términos económicos -el dinero, qué cruz-, el segundo. Por

¡Venga, venga, venga!

Isabel Sucunza reseña "La cápsula del tiempo", nuevo libro de Miqui Otero. Un parque de atracciones. Por

Cuando el Raval se vuelve París

¿Qué tienen en común el Raval y París? De Boris Vian a Isabel Sucunza, una ruta por el Raval más literario. Por

Mátenme ahí a esos niños (por orden alfabético, a poder ser)

Yo no sé si lo hizo a posta pero, cuando a Edward Gorey le dio por combinar a la muerte con el abecedario, estaba juntando dos de las cosas que una vez aprendidas de pequeño, uno no deja de tener en mente a lo largo de toda la vida. ¿Que no? Piénsenlo: ¿Sobre qué guía están contando cuando, si su apellido empieza por 'su', por ejemplo, calculan que tienen un par de días más para prepararse el examen oral? Y ¿qué están evitando que le pase al geranio del balcón cada vez que lo riegan? Abecedario y muerte. Los descubrimos de pequeños y ya no hay nada que hacer: Ponen orden en unos asuntos y en otros; no entendemos nada, ni las palabras que escribimos ni los designios del Ordenador Mayor, Aquel que está en las Alturas, cuando se presentan en la secuencia que no toca. Por

Boko-maru. Junten las plantas de los pies para unir sus almas.

El secreto del éxito del Bokononismo, como el de todas las religiones, es que te lo empiezan a inocular desde que eres pequeño, en pequeñas dosis, en pequeñas degustaciones del mundo sobre el que tú aún no sabes nada, pasadas por filtros y filtros de moral, superstición, supervivencia ante el horror (ante la muerte, por ejemplo, que tú aún, recuerda, no sabes qué es), y vas adquiriendo costumbres, tics que marcarán tu vida y que, sobre todo, por acción acumulativa, te harán aceptar normas incuestionables: habrás llegado a un punto de no retorno en el que preguntarte por qué los viernes no comes carne no tendrá sentido porque, en el caso de hacerlo, tirando del hilo, acabarías preguntándote directamente por el sentido de tu vida. Y el sentido de tu vida sería ninguno. Una nada construida sobre un montón de mentiras... Por

Murakami y… ¿la velocidad?

Sobre "Baila, baila, baila", última obra editada del japonés Haruki Murakami, y los paralelismos que tiene con el "zoom Valerio Lazarov". Todo argumentado por Isabel Sucunza. Por