Zumzeig, cine cooperativista

Jueves, 15 Diciembre, 2016

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El Zumzeig de Barcelona cambió de manos hace unos meses para convertirse en el primer cine cooperativa de Barcelona. Una sala de proyección y espacio de encuentro sin ánimo de lucro que busca la interacción con el público y la zona donde está situada: el corazón de Hostafrancs. Hace solo unas semanas que abrieron sus puertas, pero la programación y actividades paralelas cada vez son más generosas. Hablamos con dos miembros del equipo, Yonay Boix y Javier Rueda, para que nos expliquen con detalle todos los entresijos de la nueva vida del Zumzeig.

El primer cine-cooperativa de Catalunya. Contarme, ¿cómo nació esta idea loca de llevar un cine sin ánimo de lucro? Vivimos en tiempos muy materialistas y más aún en todo lo relacionado con el mundo de la exhibición cinematográfica…
Precisamente por eso, nos pareció que darle forma de cooperativa sin ánimo de lucro a la nueva gestión del cine Zumzeig era la forma más ética y democrática de hacerlo. Es una declaración de intenciones y deja muy claro nuestro modo de entender el cine como un medio de expresión artística y no como una máquina de hacer dinero. Por supuesto que ha de ser económicamente sostenible, pero priorizamos siempre el hecho cultural en todas nuestras decisiones. Además, procuramos establecer lazos de colaboración con otras cooperativas y entidades que trabajan desde el campo de la responsabilidad social y el activismo cultural.

¿Tenéis algún modelo de cooperativa que os haya servido de inspiración para montar la vuestra?
Numax ha sido un referente, evidentemente, puesto que ellos fueron el primer cine cooperativo de España. Luego hay otros cines como CineBaix de Sant Feliu de Llobregat o Cine Ciutat de Palma de Mallorca, que, aunque son asociaciones, también han sido para nosotros un modelo a seguir para dar los primeros pasos como cooperativa. Todos estos cines, además, nos han ayudado y prestado su apoyo siempre que se lo hemos pedido, especialmente durante los meses previos a la reapertura de Zumzeig. Nos encantaría que a raíz de su ejemplo, así como del nuestro, nacieran otros cines cooperativos en Barcelona y, en general, por todo el país, demostrando que hay otras maneras de hacer y trabajar la cultura.

Una de las cosas más interesante del Zumzeig es la de integrarse en la vida del barrio de Sants, en concreto en la zona de Hostafrancs. Me encanta la idea de un cine que sea también un lugar social, como un centro cívico. ¿Habéis establecido ya contacto con otras entidades del barrio? Y, ¿cómo tenéis pensado convertir el Zumzeig en ese pulmón cultural y social del barrio de Hostafrancs?
Sí, de hecho una de las socias de la cooperativa se encarga exclusivamente de las relaciones con el territorio y ha realizado ya reuniones con otros colectivos, como Ciutat Invisible, el bar musical Koitton, l’Economat y otras cooperativas y asociaciones del barrio; muy pronto daremos a conocer las primeras actividades conjuntas que realizaremos en colaboración con todos ellos y que permitirá a la gente del barrio descubrir que el cine es mucho más que una simple sala de exhibición.
En ese sentido queremos aprovechar al máximo las características del local sede de Zumzeig, pues además de ser sala de cine dispone de zona de lectura e intercambio de libros, así como de un área de bar perfecta para ser un punto de encuentro, ya sea tomándose una caña, comiendo algo o debatiendo sobre la peli que se acaba de ver.

A nivel de programación, ¿cuál va a ser la nueva línea editorial del cine? El Zumzeig era conocido por su apuesta por el cine de autor e invisible. ¿Vais a continuar la misma línea, o abriréis el abanico un poco más?
Tenemos la voluntad de seguir siendo una ventana de referencia para todo ese cine considerado injustamente como invisible, dando prioridad a todas aquellas películas de autor, independientes y arriesgadas, con una clara vocación artística y social, que no encuentran fácilmente hueco en la cartelera. Por otro lado, no queremos solo ser una sala de estreno si no que queremos potenciar mucho lo que nosotros llamamos sesiones paralelas, con todas aquellas películas que escapan a la lógica mercantilista del mercado de estreno, ya sea cine experimental, documental o cine infantil; largometraje o cortometraje; proyección o evento; una oportunidad para descubrir propuestas sorprendentes y disfrutar de actividades difícilmente reptiles.

En relación con la pregunta anterior, mucha gente no es consciente de la dificultad a la hora de conseguir películas y buenos tratos para poder proyectarlas y no perder dinero. ¿Cómo os organizáis para realizar la programación mensual y hasta qué punto es difícil conseguir el encaje de bolillos para que salgan los números?
Es normal que mucha gente no conozca los entresijos de lo que supone programar y coordinar la cartelera de un cine. Básicamente se basa en negociaciones entre los distribuidores/realizadores y el propio cine mediante las cuales se estipula el número de pases que tendrá la película, acordándose también el reparto de beneficios obtenidos en taquilla, junto con otras condiciones que la distribuidora o el cine puedan requerir para que la película en cuestión se estrene. Hay un equipo de programación y coordinación formado por tres de los seis miembros de la cooperativa que se encargan justamente de esto, valorar propuestas, contactar con distribuidoras y lograr que se estrenen en Zumzeig. Podemos decir que ellas son el motor principal del cine, puesto que sin su trabajo no hay proyecciones, y si no hay proyecciones, no hay cine.

Cómo profesionales del sector del cine, ¿qué creéis que le falta al mundo de la exhibición en Barcelona? Tenemos un buen número de cines pero la oferta de películas no es tan variada como parece indicar la cantidad de salas donde se proyectan.
Falta riesgo a la hora de programar y cuidar más lo que se estrena. Esto quiere decir repartir mejor los horarios de los pases para que las películas no desaparezcan de la cartelera a la semana del estreno, algo que en nuestro caso queremos evitar a toda costa.
Nos gusta también pensar en las proyecciones como eventos, acompañando las películas que proyectamos, realizando pequeñas presentaciones en sus pases inaugurales e imprimiendo hojas informativas sobre cada uno de los estrenos disponibles en el cine para poder leerlas antes o después de entrar en la sala.

Una de las señas de identidad del nuevo Zumzeig es que promoverá la interacción con el espectador. Algo que pocos cines estatales llevan a cabo. Contarme, ¿en qué consistirá esa interacción?
Tenemos la voluntad de hacer que la gente que venga a ver una película al Zumzeig no sea simplemente un espectador pasivo, organizando en la medida de nuestras posibilidades encuentros con los y la directoras, miembros del equipo o gente relacionada con la materia que traten las películas, para realizar después de las proyecciones coloquios en la misma sala, durante los cuales los y las espectadoras puedan reflexionar e intercambiar opiniones acerca de lo que se acaba de proyectar. También queremos devolverle al espectador su capacidad para participar y co-apropiarse del espacio. A ello no sólo contribuyen los citados cine-fórum que organizamos varias veces al mes, sino también el hecho de convertirlos en socios del cine y organizar asambleas donde pueden participar, opinar y proponer.

Siguiendo con lo de la interacción, la campaña de Verkami para poner en marcha en Zumzeig fue todo un éxito, pero, ¿cuál es vuestra estrategia o armas para captar público nuevo más allá de la gente que ha contribuido al crowdfunding? Vamos, ¿qué estrategia vais a seguir para que la idea y la existencia del nuevo Zumzeig Cinecooperativa llegue a un público mayor?
Poco a poco nos estamos dando a conocer entre la gente del barrio y comenzando a colaborar con escuelas e institutos para que nuestra oferta cinematográfica llegue a la gente que se escapa de un perfil estrictamente cinéfilo. En la medida de nuestras posibilidades tratamos de ponernos en contacto con público potencial de cada una de nuestras películas dependiendo del tema que traten, informando de los estrenos a colectivos, asociaciones, centros culturales e incluso embajadas. Esto resulta un éxito cuando se hace con la ayuda de las distribuidoras y los realizadores, siendo muy constantes con la comunicación online (web, redes sociales…) y a nivel de barrio con la comunicación offline (cartelería, reparto de programas de mano…).
Lo más importante es que toda la comunidad sea consciente de que un proyecto tan activista y horizontal como Zumzeig solo puede existir si lo hacemos posible entre todas y todos. Así pues, queremos empoderar a toda la comunidad cinéfila de Barcelona, que sientan este cine como suyo y no solo lo hagan viable sino que lo expandan, potencien y mejoren.

Por cierto, ¿hasta qué punto es complicado compaginar vuestro trabajo fuera del Zumzeig con todas las tareas que acarrea tener el cine y este proyecto? ¿Es difícil organizarse?
Es complicado porque, como bien dices, todxs tenemos más trabajos además de Zumzeig y la carga de trabajo de estos primeros meses está siendo muy fuerte, como ya preveíamos. Has de tener en cuenta que el sector audiovisual, como el resto del sector cultural, deja pocos espacios para el atrevimiento y las propuestas arriesgadas, sobre todo en cuanto a hacerlos viables dentro de los esquemas de las industria, por lo que un proyecto como este es difícil que permita que los socios vivan exclusivamente de ese trabajo, sobre todo en esta primera etapa. Es por eso que lxs integrantes de la cooperativa tenemos cargos distintos establecidos a partir de las horas que cada unx podemos dedicar en función a nuestras otras ocupaciones. Una vez por semana tiene lugar la asamblea en la que hacemos balance de cómo ha ido la semana en cada uno de los departamentos y nos ponemos nuevas tareas para la semana siguiente. Además, estamos permanentemente en contacto ya sea por correo o teléfono.

2017 será un año crucial para el cine. ¿Qué nos podéis avanzar a nivel de programación, actividades paralelas y demás?
Títulos concretos para 2017 no podemos avanzar porque aún estamos cerrando la cartelera. Lo que sí podemos decir es que esperamos que la cosecha de cine independiente sea igual de buena o incluso mejor que la de 2016 y que haremos todo lo posible para que las mejores películas tanto nacionales como internacionales lleguen a Zumzeig para que el público de Barcelona las pueda disfrutar. Podéis esperar muchas sesiones con presencia de lxs realizadorxs, mucho debate y descubrimientos sorprendentes fuera de los estrenos semanales de cartelera, películas únicas que sólo se podrán ver en nuestro cine. Además, muy pronto tendremos más carnés de amigo/amiga disponibles para todas aquellas personas que se quedaron sin él durante la campaña de verkami!

Si alguien está interesado en aportar su granito de arena al Zumzeig, ¿cómo puede ayudar?
Como espectador, estando al tanto de nuestra cartelera en zumzeigcine.coop y en nuestras redes sociales, viniendo al cine todas las veces que pueda y corriendo la voz sobre el proyecto y sus actividades, apoyando todas aquellas películas que sin el Zumzeig no llegarían a Barcelona. Y cuando haya más carnés de amigo/amiga disponibles, adquiriendo uno.
Como socio de la cooperativa, ya seas persona física o jurídica, participando a nivel económico con una aportación al capital social y formando parte de la asamblea de socios colaboradores. Aportando experiencia, conocimientos, capacidades e infraestructura, todo en pos de un bien común, contribuyendo a hacer posibles los objetivos de la cooperativa.

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