Mala Hembra: “el llavero sirve para visibilizar algo de lo que no se habla”

Martes, 22 Septiembre, 2015

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Mala Hembra

“Buscamos la descripción de mala hierba, y nos pareció muy bonita. Así que hicimos una adaptación, mala hembra: cualquier hembra que no encaje en lo que se espera, que somos todas al final, porque es imposible encajar”. Mala Hembra.

Mala Hembra es un proyecto que surge de la unión de Lena Prado (Gijón, 1981), filóloga de formación y comunicadora de profesión, con la ilustradora Judit Panxeta (Barcelona -Poble Sec-, 1985), ambas feministas y activas en movimientos sociales desde edades muy tempranas. Su idea inicial era hacer camisetas feministas, aprovechando sus dotes de escritura e ilustración y la infraestructura para serigrafiar que tenía Judit, “para hacer algo de autoempleo, debido a nuestra precariedad laboral, pero también con contenido político. Vimos que no hay camisetas feministas chulas que no sean anglosajonas. Las tienes que pedir fuera y, a parte de que te representan menos, el producto se encarece.” Tienen base en la asociación cultural La Tinta, en el Poble Sec, un espacio de trabajo compartido fundado por Judit en el que se organizan talleres y otras actividades, y en el que también se ubica el proyecto de comunicación BCE en el que trabaja Lena.

Posteriormente surgió la idea de diseñar un llavero de autodefensa, que se acabó convirtiendo en un elemento central del proyecto. “En las redes sociales se generó un debate a cerca de las mujeres llevando las llaves entre los dedos para protegerse cuando van a casa por la noche. Vimos que si ven un dibujo de una mano con unas llaves, todas las chicas lo entienden, y muchísimas reconocen haberlo hecho. En cambio los chicos que lo entienden son una minoría. Nos pareció algo muy simbólico. Esto nos llevó al llavero de autodefensa con forma de gato. Es algo que sirve sobre todo para visibilizar una cosa de la que no se habla, que esa necesidad de las chicas de tener algo con lo que defenderse. La idea no es original nuestra, en Estados Unidos existen varios modelos. Las feministas de twitter intentamos comprarlo, pero no lo dejaban sacar del país porque se considera un arma, así que buscamos una manera de producirlo y distribuirlo aquí, ya que no podíamos traerlo de fuera. El diseño de este gato en concreto es de Judit.”

Los llaveros de Mala Hembra

Esto fue lo que las llevó a adentrarse en el mundo de la impresión 3D, y a hacer un Verkami para poder financiar la compra de la impresora. “Cuando lanzamos la campaña, íbamos decididas a hablar mucho de autodefensa. Teníamos unos montajes muy bonitos de feministas con el puño en alto a las que les hemos puesto el llavero. De repente se nos echaron encima no sabemos si uno o varios tipos, por un lado vía twitter y, por otro, escribieron a verkami alertando de que estábamos fabricando armas de manera ilegal. Para poder mantener el verkami, tuvimos que anular todas las referencias a la autodefensa.” Aún así, consiguieron finalizar la campaña en junio, e incluso superar el objetivo que se habían fijado “Había gente que sabía lo que estaba pasando, tuvimos que recurrir al boca-oreja más clásico.”

Insisten en que el objetivo final del proyecto es más la visibilización del problema que la autodefensa en sí: “No hacemos el gato pensando que un montón de chicas van a defenderse con él, lo hacemos por lo que simboliza.” Y en este sentido, les parece muy reveladora la polémica que se ha generado. “El twit que causó la polémica, justamente fue uno que llevaba el hashtag #autodefensafeminista. Es retorcido, porque parece que lo que les enfada no es que estas armas estén en el mercado, es que las hagamos nosotras y que digamos que son para autodefensa. Lo que se cuestiona al final es el hecho de que nosotras nos defendamos, no el hecho de que muchísimas chicas tengan miedo cuando van solas por la calle”, argumentan. Y añaden: “Algunos hombres nos recriminan que estamos potenciando la cultura del miedo. Parece que no te permiten decir que lo tienes: que si dices que existe es peor, porque se lo vas a generar a otras… ¿y las que ya lo tenemos, qué? Las mujeres ya llevan las llaves en la mano, el miedo está ahí, no lo estamos generando nosotras. Simplemente, estamos visibilizando que existe.”

Comentamos que se trata de una acusación que entra en conflicto con la muchas de las campañas oficiales contra la violencia hacia las mujeres, que son también potenciando el miedo pero que no tienen en cambio el enfoque empoderador que tiene Mala hembra (y que parecen no molestar a estos mismos sectores). Por ejemplo, mencionamos la campaña del ministerio de consejos para las mujeres para que no sean violadas, que hemos comentado en entrevistas anteriores con Fina Birulés o Andrea Alvarado Vives. O el hecho de que muchas veces las campañas contra los malos tratos contribuyan a victimizar a las mujeres, o a generar unos estereotipos que a veces no son coherentes con la realidad. “El mensaje nunca es ‘no violes’”, lamentan. Lena trae a la conversación una campaña que se lanzó en Estados Unidos titulada ‘Who would you help?’ “era un espectador sin género, pero yo creo que estaba claramente dirigida a los hombres, y los que la vieron se quedaron bastante impactados. Aquí esto no existe. No hay campañas dirigidas a hombres, y sí las hay son muy desde la masculinidad, tipo ‘cuando pegas a una mujer, dejas de ser un hombre’. Entonces ¿qué pasas a ser?” se pregunta con ironía.

Comentan que, a su parecer, es obvio que quienes han generado esta polémica nunca han sentido esta necesidad de defenderse. “De repente, te das cuenta de que no son conscientes para nada. De que esto que para nosotras es tan cotidiano y que cualquier mujer, aunque no esté politizada, entiende a la primera, algunos chicos son incapaces de comprenderlo”. En este sentido, recuerdo el comentario de Pol Galofré en la última entrevista sobre cómo le había impactado experimentar cómo el simple hecho de estar en la calle puede ser tan diferentes si eres reconocido como hombre o como mujer.

Están de acuerdo en que la finalidad máxima del proyecto es empoderar, buscar la manera de combatir las desigualdades de género en la forma de estar en el espacio público, sobre todo dándolas a conocer. “Nosotras nos hemos empoderado la una a la otra para hacerlo. Es un proyecto por mujeres empoderadas para mujeres empoderadas, con la intención de empoderar a otras mujeres que no lo estén, porque no lo hayan pensado que lo pueden estar.”

El siguiente paso para Mala Hembra es abrir su propia página web, que será a su vez tienda online. “Dependíamos verkami para finalizar la campaña, pero a partir de ahora, con la web solo dependeremos de nosotras mismas, y nuestra intención es hablar de esto sin tapujos. En la web haremos referencia al llavero del gato como llavero de autodefensa.” Aunque son conscientes de que les puede caer una buena multa, incluso pena de prisión. “A lo mejor suena ridículo decir que estoy dispuesta a ir a la cárcel por el llavero, pero en realidad estoy dispuesta a ir a la cárcel para visibilizar que esto es ilegal y que están dispuestos a meterme en la cárcel por ello. Así que si nos llevan a juicio, habrá que ir a juicio.” Comenta Lena, quien además suele trabajar dando apoyo en comunicación para movimientos sociales, algo que también es arriesgado en este momento, a raíz de la entrada en vigor de nuevas leyes como la Ley Mordaza: “estamos fuera de la ley. Pero claro, es que la ley se marca unos límites que es que es imposible estar dentro y ser coherente” añade.

La idea inicial de autoproducir camisetas también sigue en pie. “La gente que compre la camiseta sabe que el dibujo lo ha hecho Judit, que la frase es nuestra, y que nosotras mismas estaremos aquí serigrafiando”. Su opinión es que “no se puede ser feminista a cualquier precio. Tiene que ser algo transversal. No es coherente que una camiseta ponga ‘feminista’ pero que esté hecha en Bangladesh por mujeres explotadas”. Además de generar sus propios modelos, su intención es también trabajar con grupos de música afines y cercanos, como La Furia o Les Sueques, para diseñar camisetas con frases suyas y repartir con ellas los beneficios. “Esto tiene que ver también con la voluntad de empoderarse en grupo. Mala hembra es un proyecto bastante personal pero bastante inclusivo al mismo tiempo. Queremos colaborar con otras chicas que hagan cosas que nos gusten, hacer interactuar a la gente que tenemos cerca, generar comunidad.”

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