Los ‘hostels’ ilegales hacen el agosto en Barcelona

Miércoles, 18 Septiembre, 2013

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“En Barcelona, la ocupación de los hostels ha descendido un 30% y la bajada de precios este verano ya ha caído hasta un 40%”. Quien habla es Sergio Jáuregui, propietario de dos albergues juveniles en la capital catalana y tesorero de la Associacio Catalana d’Albergs Turistics de Catalunya (Acatur), una entidad que ha puesto una abogada en nómina para luchar contra la proliferación de los establecimientos ilegales.

Sus cifras chocan con las del número de turistas que han llegado a Barcelona y que una vez más, ha sido de récord. “Estamos hablando de que ya hay cuatro camas ilegales por cada una legal”, explica Sergio a Barcelonés e indica que esos albergues se aprovechan de la llegada de tantos visitantes a quienes ofrecen precios muy bajos que se pueden permitir porque no pagan impuestos, ni tienen que adaptar los locales a “unas normativas muy duras” y muchas veces ni siquiera tienen asegurados a sus trabajadores. Acatur se queja de la permisividad de las instituciones con este tipo de locales, “que pueden operar entre dos y tres años hasta que las autoridades los cierran”.

Problemas para vecinos y clientes
Los problemas no son solo para los empresarios que se dedican legalmente a la actividad de los hostels. Como la mayoría de estos empresarios que abren un local sin licencia no pueden adquirir un edificio entero, suelen ubicar su negocio en edificios con vecinos, con los consiguientes problemas que eso comporta.

Según explica la abogada de Acatur, María del Carmen López, los vecinos deberían tener en cuenta algunas cosas cuando se instala un local en su comunidad. “Si es un albergue juvenil legal debe tener una placa identificativa con la denominación y el número del Registro de instalaciones juveniles de la Generalitat”, explica López, que advierte a los vecinos que estos locales suelen dar la llave del edifico a los huéspedes porque no tienen trabajadores suficientes para cubrir los tres turnos de recepción a los que obliga la ley. [Esta es la lista de albergues legales de Cataluña] “Los huéspedes no pueden tener llave: debe ser siempre la recepción la que les abra el portal”, afirma la abogada que recomienda denunciar ante el Ayuntamiento y si se trata de problemas de seguridad más graves, llamar directamente a los Mossos d’Esquadra.

En lo referente a los clientes, la situación también puede ser delicada. “El albergue ilegal incumple las normas de seguridad contra incendios, sanidad y prevención de riesgos que le vienen impuestas por la normativa y no puede garantizar sus derechos como usuario de una instalación juvenil. Además en caso de accidente no habrá un responsable solvente ante quien reclamar”, explica la letrada. Uno de los problemas para saber de antemano si se están metiendo en un local sin licencia es que las centrales de reserva no piden ninguna certificación a los albergues, por tanto pueden anunciarse y vender sus habitaciones sin que nadie les pida ningún papel que acredite su legalidad.

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