Larga vida al quiosco

Lunes, 4 Noviembre, 2013

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Quiosco cerrado en pleno Eixample

De los 405 quioscos que hay en Barcelona, entre un 25 y un 35 % están cerrados, pero el ayuntamiento se ha propuesto acabar con las persianas bajadas y los quiosqueros están esperanzados con los cambios.

Un paseo por Horta o el Eixample da fe de que en Barcelona hay muchos quioscos sin actividad. Según fuentes del ayuntamiento, los quioscos sin actividad rondan el 25% aunque la Asociación de Profesionales de Venta de Prensa de Barcelona y Provincia (APVPBP), mayoritaria en el sector, asegura que la cifra supera el 35%. En lo que sí están de acuerdo consistorio y quiosqueros es en que algo ha empezado a cambiar desde que a principios de octubre todos los grupos municipales votaran a favor de cambiar las licencias por concesiones, lo que permitirá a los quioscos en funcionamiento explotarlos hasta 2030 y dar un margen suficiente para amortizarlo a quienes quieran abrir un puesto por primera vez.

“Los problemas que hemos tenido en estos últimos años son la bajada en las ventas de diarios; la pérdida de cliente y la falta de nuevos clientes y más jóvenes y por supuesto, las condiciones a las que nos someten las distribuidoras”, explica Cristina Anés, presidenta de la APVPBP. Y es que los quiosqueros están obligados a destinar un 60% de sus productos a revistas y diarios y solo un 40% a lo que ellos llaman “atípicos” y que van desde un paquete de chicles o cualquier otra chuchería hasta un paquete de tabaco. Y no pueden cambiar ese porcentaje ni buscar otros productos que les sean más rentables a pesar de que a la caída de las ventas se ha sumado la bajada del margen de ganancia en los productos de prensa que ha pasado de un 28 a un 20%.

Cierres
Estas circunstancias llevaron al cierre a muchos vendedores. “Hay que tener en cuenta que se trata de negocios familiares abiertos todos los días de la semana y en los que se echan muchas horas. Y había puntos en los que verdaderamente no daba ni para un sueldo”, cuenta Cristina a Barcelonés y aunque no tienen un mapa detallado de la zonas con más puestos inactivos, asegura que el Exiample, Horta y la avenida del Paralelo son algunos de los puntos donde se pueden encontrar más persianas bajadas.

El hecho no ha pasado desapercibido a los vecinos, que “tienen los quioscos como punto de referencia de su barrio”, según palabras de Cristina, y la situación había suscitado quejas en asociaciones de vecinos y en la prensa catalana. Pero el ayuntamiento ha reaccionado a tiempo.

A principios de octubre el ayuntamiento cambió la normativa y las licencias pasaron a ser concesiones, de manera que los que ya tienen un quiosco lo podrán explotar como mínimo hasta 2030. De esta manera, los equiparan con el estatus especial que hasta ahora habían tenido los once que están ubicados en La Rambla. La medida se ha aprobado con el apoyo de todos los grupos municipales y el ayuntamiento ha trabajado en ella porque considera que “es una apuesta por la prensa y por una actividad económica”, según fuentes consistoriales.

Más margen para amortizar el negocio
Cristina está contenta con el cambio porque la idea inicial era dar concesiones por cinco años: “En ese tiempo a nadie le da tiempo a amortizar lo que cuesta montar el negocio y no era una salida ni para los que ya tienen una licencia ni para los que se plantean iniciarse en este mundo”.

Ahora, los profesionales que tengan un quiosco sin actividad tienen hasta el 25 de noviembre para volver a abrirlo. Si no lo hacen, saldrán a subasta pública y si a mediados del año que viene no están en funcionamiento los 405 puntos de venta que hay en la ciudad, el ayuntamiento se planteará su reubicación o quitarlos de la vía pública, una opción que es obligado plantearse teniendo en cuenta que, según fuentes del sector, se están ofreciendo traspasos por menos de 6.000 euros y no los tantea nadie.

Sea como sea, el objetivo está claro: que no quede ni un quiosco con la persiana bajada en Barcelona.

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