Brigitte Vasallo: “Cuando la sátira apunta hacia abajo es humor opresivo”

Miércoles, 22 Abril, 2015

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Foto: Francina Ribes

“A los diecinueve años me fui a vivir a Marruecos y me quedé dos años allí. Luego, durante una década, viví allí siete meses al año. Venía aquí a trabajar de temporada de verano, viajaba un poco y me volvía para allá. Después me enrolé en un barco para ver si me hartaba de viajar y podía por fin parar en un sitio, y llevo unos 10 años otra vez de vuelta aquí.” Brigitte Vasallo (Barcelona, 1973), describe su aproximación al feminismo como “a trompicones”. “Me acerqué al final de la adolescencia, creo que mi primer golpetón feminista, la primera vez que un libro me ‘jodió’ la vida, fue leyendo a Simone de Beauvoir: por un lado entendí todas las cosas que me habían pasado, y por otro me sentí atrapada en un lugar que no sabía cómo habitar. Entonces, mi respuesta fue raparme el pelo, por pensar que así me sacaba todo el patriarcado de encima. Luego ya entendí que la cosa era bastante más compleja…”

Sus primeros conflictos con el feminismo surgieron al descubrir en él una mirada colonial: “sobre todo con el tema del islam, por mi relación con las mujeres en Marruecos y cómo el feminismo que yo conocía hasta entonces aquí hacía una mirada sobre esas mujeres que yo no reconocía”. Vasallo habla de la carga islamófoba que en ese momento notaba pero todavía no sabía identificar, una percepción que ha madurado y matizado en los últimos años: “mi vida siempre ha estado muy cruzada con el feminismo pero sin reconocerme tanto en él como desde hace unos años, en los que he visto que es muy variado. Y es que realmente tampoco encuentro espacios habitables fuera del feminismo”.

Brigitte Vasallo imparte, en puntos de la ciudad como La Ciutat Invisible o el centro Folch i Torres, los talleres #OccupyLove, que proponen “replantear la monogamia sin dejarse la piel ni el feminismo en el intento”. En ellos, manifiesta una posición crítica con el hecho de que algunas corrientes pretendan romper la monogamia sin tener en cuenta aspectos básicos que afectan a las relaciones, como el género, la raza o la clase “eso solamente genera el mismo sistema del que se intenta huir, lo reproduce al infinito”, asegura. También realiza talleres pensados para ayudar a combatir lo que ella denomina ‘islamofobia de género’ que consisten en “visibilizar la colonización epistemológica, la colonización de las ideas, cómo se articula el racismo en este entorno, en el siglo XXI, y luego en cruzar todo esto con el género. Porque en la islamofobia hay un componente de género importante y de hecho todas las leyes islamófobas pasan por los cuerpos de las mujeres”, algo bastante irónico cuando en muchos casos se trata precisamente de leyes pensadas para ‘neutralizar’ la supuesta misoginia inherente en algunas costumbres musulmanas. “Esto es lo que yo llamo el feminismo contra las mujeres: como se capturan las reivindicaciones feministas para crear una identidad ficticia según la cual hay una sociedad no sexista, que evidentemente no es musulmana, que es igualitaria, feminista incluso, que no es homófoba…. cosa que es absolutamente mentira, y se construye una imagen espectacular opuesta en la que los otros, el islam, es necesariamente machista, es necesariamente homóbofo, etcétera. Eso, además de ser una construcción colonial, con unos intereses geopolíticos muy concretos, es realmente un problema, por ejemplo para identidades feministas islámicas, para las mujeres musulmanas, o para todas las identidades queer, o no heteronormativas, musulmanas, que no encuentran un espacio donde interrelacionarse.”

Además, Vasallo está vinculada a Red Musulmanas, una red de mujeres, musulmanas o no, preocupadas por la mirada que hay sobre las mujeres musulmanas y afines al feminismo islámico. “El feminismo islámico no es el feminismo de las mujeres musulmanas, sino que es un feminismo que trabaja específicamente sobre el texto coránico”, aclara. Algo que podríamos comparar, por ejemplo, al trabajo que realiza alguien como Teresa Forcades, cuando reinterpreta algunas bases del cristianismo en base a las teorías feministas. “Yo siempre digo que no tienen que quedar espacios que no sean feministas, y eso incluye el islam, el cristianismo, el budismo… allí están desmontando algo y las maneras en la que lo están desmontando seguro que nos dan herramientas para aplicarlas en nuestras propias deconstrucciones.”

Recientemente, Brigitte Vasallo fue el blanco de un artículo del escritor Rafael Reig, quien “por el bien de las mujeres”, la invitaba a recapacitar su postura sobre el Islam porque “con feministas así, ¿quién necesita machistas?”. “Creo que su artículo no solamente era desde el desconocimiento sino que era desde la islamofobia clarísimo, y totalmente paternalista conmigo.” Además de “especulativo y difamatorio. Decir que yo defiendo la lapidación… me parece fuerte, la verdad”. La polémica se generó a partir de la afirmación “La islamofobia es el antijudaísmo del siglo XXI” extraída de una conferencia que Vasallo impartió el mes pasado en Vitoria-Gasteiz junto con Hajar Samadi. Una afirmación que, sin embargo, parece cada vez más acorde con la actualidad mediática. Su artículo en respuesta no ha tenido réplica de momento.

Como persona que lleva años trabajando sobre estos temas, le pregunto cómo vivió todo lo ocurrido a raíz de los lamentables atentados en Francia y la posterior campaña mediática que se creó bajo el lema #JeSuisCharlie. “Fueron días muy duros, con compañeras amenazadas de muerte, y una violencia alucinante. A mí me sorprende muchísimo que a la gran mayoría de periodistas y columnistas, a los que admiro y respeto, de repente les saliera la cosa gregaria y solamente supieran repetir Je suis Charlie. ¿No vamos un poco más allá? ¿No vemos la trampa de entender que todo esto tiene poco que ver con una defensa a la libertad de expresión, que en Europa está siendo amenazada por los propios gobiernos europeos que se manifestaron tan tranquilamente en París, como si la cosa no fuese con ellos…? No es desde aquí que hay que mirarlo. Y eso no quiere decir, como también se me dijo, que yo estoy en contra de la libertad de expresión, o que yo no sé lo que es la sátira ¿cómo no voy a saberlo si escribo sátira? Pero hay una diferencia clara entre la sátira y el humor opresivo, la sátira para serlo tiene que apuntar hacia arriba o apuntar hacia dentro, lo que apunta hacia abajo, el típico chiste sobre la tía violada, sobre el negro… eso es humor opresivo, que le hace gracia a quien está en el privilegio, a las demás no nos hace gracia. Porque las demás somos las que a partir de esos chistes salimos a la calle con miedo a ser violadas.” Y continúa “Yo aquí siempre pongo el mismo ejemplo, el programa Polonia, que nos hace tanta gracia, imagina que lo hicieran desde Madrid, ¿quién se reiría? El lugar de enunciación es importante, hace el mensaje.” Vasallo relaciona esto con el concepto de “la libertad de expresión neoliberal, la idea de que ya se regula sola. No. Si no se regula de otra forma sigue generando las mismas dinámicas de siempre, los que tienen poder siguen aplicando su poder a la libertad de expresión. Si queremos que las cosas cambien hay que cambiar dinámicas”.

Como ejemplo de este tipo de violencia, menciona la portada que la revista Charlie Hebdo realizó después de que Boko Haram secuestrara hace un año a más de 200 niñas nigerianas -muchas de ellas convertidas supuestamente en esclavas sexuales-. “sacaron una portada con las niñas embarazadas, y diciendo ‘no toquéis nuestras subvenciones’”. Y añade “no te ríes de cualquier cosa, porque es innecesario, porque hace daño, no porque no sea políticamente correcto, porque no es ético.” Pero advierte que la censura no es la solución “la censura y el neoliberalismo de la comunicación forman parte de lo mismo, hay que buscar otras formas, y las hay. Las tiene que haber, y si no, las construimos, pero no estamos en el binomio de libertad o censura, estamos en otro plano. La pena es que actualmente nos horrorizan más unas muertes que las otras, cuando nos tendría que horrorizar todo. Por ejemplo, el 95% de las víctimas del terrorismo islámico son musulmanas: la población de Siria, la población de Irak, de población del Yemen… Y la primera línea de lucha contra el Estado Islámico son las personas musulmanas, las famosas combatientes de Kobane son musulmanas, nunca se dice, cuando en cualquier otra situación las leeríamos como musulmanas en tanto que culturalmente lo son, pero solo nombramos musulmán a quien nos interesa, a quien refuerza el estereotipo”.

A pesar de esto, Vasallo está esperanzada. “Después de lo de París, fueron días muy duros, pero parece que de pronto hay mucho interés por el tema de la islamofobia, y por la islamofobia de género. Yo llevo 20 años en esto y hasta ahora no había manera ni de publicar un artículo en ningún sitio, porque no interesaba. Se está tejiendo un tejido de base que antes no estaba.”

Brigitte Vasallo es además autora de la novela Pornoburka, la cual describe como “una mirada esperpéntica al barrio del raval y a Barcelona, como metáfora, y a todas nosotras, pensando en los espacios disidentes, a cómo vamos reproduciendo las dinámicas de las que huimos, y al mismo tiempo, también es un homenaje: estamos haciendo esto, con infinidad de errores pero lo estamos haciendo, y eso ya vale la pena. La mirada es esperpéntica en el sentido de que es todo llevado muy al absurdo, pero eso también lo hago porque creo que la risa es muy sana y te permite abrir espacios de crítica. También porque me apetecía divertirme mientras escribía, ya que iba a pasar tantas horas de mi vida, y al mismo tiempo porque da una mirada de cariño sobre lo que está pasando. O sea, me estoy riendo de nosotras, pero me estoy riendo desde dentro y desde el cariño.”

Me habla también de una parodia de lo gregario y del endiosamiento “parece que no salimos de crear mitos en lugar de poder seguir un trabajo sin endiosar a la persona.” De esto último, me pone un ejemplo “en la novela hablo de lo que yo considero tres iconos pop de Barcelona: Carmen de Mairena, Manolo Escobar y Beatriz Preciado, hoy en día Paul Preciado, y muy al principio de salir la novela, me llegaron comentarios del estilo ‘¿no te estarás riendo de Preciado, no?’ pero nadie me dijo ‘¿no te estarás riendo de Manolo Escobar?”, porque reírme de Manolo Escobar es legítimo, en cambio, reírnos de nuestros diosas y dioses… hay que ir con cuidado. Yo creo que la risa es sana, especialmente cuando te rebota a ti”.

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